La 4T seguirá obstaculizando el desarrollo de energías limpias en el país, estima el grupo financiero.

La nueva Ley de la Industria Eléctrica impulsada por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no solo va contra la corriente internacional de transitar hacia energías limpias y amigables con el medio ambiente.

También representa un riesgo para el financiamiento de diversos proyectos de inversión y para las propias finanzas públicas, de acuerdo con un estudio elaborado por Citibanamex.

Según el informe denominado Ley Eléctrica y transición energética: la negación de la realidad, en medio del consenso global por combatir el cambio climático, el gobierno mexicano ha formalizado su intención de ir contracorriente.

Y añade: Usando el argumento de la seguridad, el gobierno ha estigmatizado a las energías limpias y enaltecido los beneficios de los hidrocarburos. Mientras que en favor de la autosuficiencia destaca el nacionalismo de las empresas del Estado, sembrando desconfianza en las empresas que hoy tienen parte del mercado energético.

De acuerdo con el estudio de Citibanamex, los logros de administraciones pasadas, en términos de transición energética, enfrentan a su principal opositor en la actual administración y su temor a la competencia y a las energías limpias. No hay duda en que el gobierno seguirá creando obstáculos para limitar el desarrollo de las últimas.

Nuestra evaluación” —continúaes que las acciones del gobierno, como impulsar esta legislación, crean un clima de incertidumbre que pondrá pausa en el desarrollo de nuevos proyectos de energías limpias. Sin embargo, será muy difícil aislar a México de las tendencias globales.

De hecho, ignorar los objetivos de la comunidad internacional para evitar el cambio climático puede ser muy costoso para nuestro país.

No es desdeñable la posibilidad de que en una agenda verde en los Estados Unidos y Europa lleve a poner aranceles verdes a las importaciones de productos que excedan un máximo de huella de carbón. Y, si los políticos no ponen la suficiente atención, podemos estar seguros que los inversionistas lo harán.

Es decir, habrá una mayor presión sobre las empresas mexicanas para que cumplan con sus obligaciones ambientales, lo que guiará las decisiones tanto de inversión como de localización y México no puede darse el lujo de seguir perdiendo inversión extranjera directa.

Finalmente, el estudio de Citibanamex advierte que el costo de la negación para México puede ser muy alto, y una parte importante de ese costo se reflejará en las finanzas públicas a través del costo de financiamiento, el mayor costo de la electricidad y el aumento en los subsidios a la energía eléctrica.

Por Raúl Castro-Lebrija

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