Una buena alimentación es fundamental para fortalecer el sistema inmunológico pues reduce las posibilidades de presentar un cuadro grave al contraer el virus y aumenta las posibilidades de una pronta recuperación, aseguran expertos en metabolismo.  

Al disminuir la ingesta de productos ultra procesados y aumentar el consumo de frutas, verduras y granos integrales, se consolidan hábitos fundamentales para la recuperación como parte del proceso post covid. 

Investigadores de la Universidad La Salle informan se debe garantizar el acceso a alimentos frescos y nutritivos para los mexicanos y motivarlos dando prioridad al consumo de comidas frescas preparadas en casa disminuyendo la ingesta de alimentos ultra procesados o comida rápida, ya que este tipo de alimentos se caracterizan por tener una mezcla adictiva de altas cantidades de calorías, grasas, sal y azúcar, químicos que, consumidos en exceso, resultan nocivos para la salud. 

De acuerdo con un boletín emitido por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad, iniciativa ciudadana enfocada a promover políticas públicas para combatir la obesidad, en caso de contagio, la recomendación es evitar el consumo de embutidos (jamón o salami), pastelillos, helados no artesanales, botanas industrializadas y bebidas muy azucaradas, por su alto contenido de azúcar. Pues las dietas de este tipo, escasas en verduras y otras fuentes vegetales, pueden llevar a deficiencias nutrimentales que afectan tanto al sistema inmunológico como al funcionamiento general del organismo 

El sistema inmunológico, según investigadores del Instituto Indio de Alimentos Ciencia y Tecnología, depende de que los glóbulos blancos desarrollen anticuerpos para protegerse de las bacterias, los virus y otras invasiones. Razón por la cual, según se ha demostrado, los glóbulos blancos de las personas vegetarianas tienen mejor funcionamiento, por su alto consumo de vitaminas y al bajo consumo de grasas. 

Especialistas coinciden que tras haber superado el COVID-19 se debe adoptar una dieta rica en alimentos frescos y garantizar un consumo de al menos 3 porciones de frutas al día, así como carnes (3 a 4 veces a la semana, pero solo 1 vez carne roja), pescados (2 o 3 veces a la semana), huevos (3 a 4 veces a la semana), quesos y carnes de aves, evitando los embutidos. En el mismo sentido, diferentes estudios confirman que, principalmente, las verduras y las frutas tienen nutrientes que benefician y pueden mejorar la función inmunológica, tales como: el betacaroteno que podemos encontrar en la papaya y el mago; la vitamina C presente en el limón y la naranja y la vitamina E en las verduras de hoja verde. 

En el contexto de la nueva normalidad, es importante destacar que la base de una alimentación saludable está compuesta por las verduras y frutas; cereales integrales -avena y tortilla de maíz-; las leguminosas -frijol, lentejas y garbanzos-; las nueces y otras semillas, los alimentos de origen animal bajos en grasa -pescado, pollo y carne magra, así como lácteos y sus derivados.  

Especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) aseguran que una alimentación saludable juega un papel importante durante el proceso de la atención y a su vez refuerza el camino hacia una condición sana posterior a la enfermedad. 

Yareth Arciniega Villa 

 

 

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