La caída del empleo y el consumo en México, en línea con un pronóstico de un decrecimiento del PIB de -0.2% entre enero y marzo, a lo que se suma la incertidumbre en torno a la evolución del Covid-19, provocó que, hasta enero pasado, empresas de todos los tamaños, incluyendo grandes firmas, rechazaran el crédito bancario.

Es decir, en el arranque del 2021 el segmento de crédito empresarial que otorga la banca desaceleró no sólo para las pequeñas y medianas empresas (pyme) sino que el impacto derivado de la crisis de la Pandemia SARS-CoV-2 se extendió a las grandes empresas.

Un estudio del banco global BBVA fechado en esta semana destaca que al inicio de 2021 la caída del crédito hacia las empresas se ha generalizado tanto en los saldos en moneda nacional, como en los saldos en moneda extranjera.

La debilidad en la demanda de bienes y servicios, así como la falta de condiciones favorables para iniciar (nuevos) proyectos de inversión de mediano y largo plazo, limitarán la necesidad de las empresas para adquirir nuevos financiamientos” resalta.

Datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) señalan que, por tamaño de empresa, la cartera de crédito vigente de las Pymes, el 15% de la cartera total del segmento, exhibió en enero una contracción de -6.9%, lo que profundizó la desaceleración marcada desde la segunda mitad de 2019, cuando en julio de ese año, con un retroceso de 0.5%, comenzó la tendencia.

Por su parte, el crédito para las empresas grandes y fideicomisos, el 75% del crédito del segmento de crédito empresarial, bajó 2.3% en el primer mes del año, acumulando tres meses consecutivos de contracción.

Según el estudio, la lenta recuperación del crédito empresarial proyectada no solo responde a un menor ritmo de recuperación de la actividad económica y de la inversión, sino que es producto, además, de una reserva de recursos, primordialmente de grandes empresas que han acumulado depósitos a plazo (más largo plazo) en respuesta a la incertidumbre derivada de la peor crisis económica y sanitaria en décadas.

BBVA señala que durante 2020, a pesar de la disminución en las tasas de interés, el ahorro de las empresas en ese tipo de instrumentos se incrementó a una tasa de crecimiento promedio de 25% anual nominal.

Parte de esos recursos provino de la disposición de líneas de crédito al inicio de la contingencia sanitaria que no han sido gastadas y (que) se conservan por motivos precautorios”.

Es decir, de acuerdo con el informe, las empresas cuentan con márgenes para financiar sus operaciones e inversiones antes de empezar a contratar nuevos financiamientos.

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