Es innegable que las intenciones del Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) y de la Oficina para Servicios y Proyectos de la Organización de las Naciones Unidas (UNOPS), para lograr finalmente terminar con el desabasto de medicamentos e insumos médicos en el sector salud, son buenas, pero parece ser que con eso no basta.

El problema de desabasto es un padecimiento crónico de nuestro sistema de salud. A lo largo de la historia ha sido muy común el escuchar: “Fui al Seguro y no me dieron mi medicamento” o “Tiene que regresar en tres días o señora y espero ya podérsela entregar, ahorita no hay”, o esta otra, “Tiene que regresar con su médico para que le cambie la receta, porque lo que le prescribió no lo ha surtido el proveedor y no hay en farmacia” y en últimas fechas “Con este vale, puede ir a tal o cual farmacia del Instituto y ahí se la entregan, porque aquí no ha llegado”

Como dije, es un problema crónico pero con los cambios que se han hecho para mejorar el esquema y que lamentablemente no han cuajado, se ha convertido en un padecimiento agudo.

Se ha hablado mucho sobre la falta de medicamentos para el cáncer, lo cual es muy grave y lamentable, ya que muchos niños y adultos los que están sufriendo por no poder contar con su tratamiento, como lo han venido haciendo a lo largo de los años que han cursado con su padecimiento. Pero no solo son ellos, también están padeciendo este problema los trasplantados, los hipertensos, los diabéticos y en general todos los usuarios del sistema de salud público de este país.

La medicina para acabar con la corrupción está teniendo un sabor amargo, pero esperamos todos, que al menos el efecto sea el esperado y sane nuestro sistema de salud.

La estrategia no se ha consolidado aún y se han tenido que dar golpes de timón en varias ocasiones. Por ejemplo: cancelar los contratos que se firmaron en la administración anterior, porque seguramente hubo corrupción en su asignación y generar una nueva compra por supervisada la SHCP.

No, mejor “revivamos e incluso ampliemos en monto y en plazo” los contratos de la administración anterior porque no se ha podido lograr contratar todos los productos. Esto tampoco funciono, entonces mejor que compre el INSABI para todo el sector salud. Tampoco se logró contratar todas las claves, seguramente se trata de una estrategia de los corruptos proveedores de antes, que no están de acuerdo con estos cambios porque se lesionan sus intereses.

Entonces vamos a pedir a la ONU que nos resuelva el problema, cueste lo que cueste, sus honorarios los vamos a pagar con lo que nos ahorremos comprando en el extranjero y de paso acabaremos definitivamente con el desabasto y la corrupción.

En estas estamos y la UNOPS, el punto es que la UNOPS, hasta la fecha, no ha realizado compras tan grandes como la que se le ha pedido hacer para México. Es un reto muy grande el que han adquirido y tiene poco tiempo para lograrlo. El sector salud mexicano, es distinto a lo que existe en el resto del mundo, lo que hace indispensable que quien va a comprar para él, se tome el tiempo para conocerlo.

Quizá por eso, hace algunas semanas, la UNOPS invito a todas las empresas nacionales e internacionales a participar en la investigación de mercado y así saber quién y a qué precio está dispuesto a venderle al gobierno mexicano los insumos que requiere para la atención medica de sus ciudadanos.

El compromiso de UNOPS, al menos así lo han señalado, es que, a partir de enero de 2021, el problema de desabasto será cosa del pasado. Ya se nos vino la noche y el tiempo no va a ser suficiente para lograr este cometido, al menos no con base en la licitación que se ha prometido. Es por ello que la semana pasada, la UNOPS envió invitaciones a todas las empresas, incluidos distribuidores, que en la investigación de mercado señalaron contar con entregas de forma inmediata, para que ratifiquen sus existencias para entrega en los meses de enero a marzo, ya que aparentemente ni las empresas extranjeras ni las mexicanas, están en condiciones de licitar en noviembre, firmar contratos en diciembre, solicitar entonces materias primas y materiales, fabricar, analizar el producto terminado y entregar, en enero, como lo señala el calendario presentado por la UNOPS.

Ojalá que esta nueva estrategia, finalmente de frutos y se logre de una vez y por todas, que todos los mexicanos podamos contar con los medicamentos e insumos médicos que necesitamos y que nos merecemos. El IMSS, mientras tanto, está buscando soluciones alternas que garantice el acceso a medicamientos para sus derechohabientes.

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