Brasilia (Prensa Latina).- El escenario impuesto por la pandemia de Covid-19 obligó a posponer de octubre para noviembre las elecciones municipales en Brasil, que por primera vez tienen una masiva presencia en el mundo virtual.

Una propuesta de enmienda a la Constitución definió el período entre el 31 de agosto y el 16 de septiembre para la celebración de convenciones, mediante plataformas de comunicación digital, la selección de candidatos por los partidos y la deliberación sobre las coaliciones.

Los dos turnos electorales, inicialmente previstos para el 4 y 25 de octubre, se aplazaron para el 15 y 29 de noviembre.

En las urnas, más de 150 millones de electores escogerían a los alcaldes, vicealcaldes y concejales de los cinco mil 568 municipios del gigante suramericano.
Para el politólogo Rodrigo Stumpf González, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul, el candidato hasta ahora desconocido tendrá dificultades para romper la barrera virtual y “el individuo conocido tendrá cierta ventaja sobre el principiante”.

Explicó que, sin contacto corporal, “con un calendario de actividades que antes estaba marcado por decenas de cenas y almuerzos, en redes sociales la elección comenzó”.
A diferencia del modelo tradicional, la forma de hacer campaña, que comenzó el 27 de septiembre, reta a partidos, candidatos y, por ende, a los votantes.

La llegada de Covid-19 en marzo exigió respuestas inmediatas del sistema de salud a la epidemia e impactó en el escenario político nacional.

PANDEMIA Y CONFRONTACIÓN

En tal sentido profundizó las divisiones entre el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro y gobernadores de los estados más importantes (Sao Paulo y Río de Janeiro) respecto a las medidas de aislamiento social, recomendadas por la Organización Mundial de Salud.

Desde un primer momento, Bolsonaro minimizó el virus, al que comparó con una gripecita o resfriado, y rechazó el confinamiento al considerar que destruye la economía, lo cual se tradujo en confrontaciones con autoridades estaduales favorables a la medida.

Analistas aseguran sin embargo que, desde una perspectiva positiva, todas las autoridades, sin excepción, se vieron en la urgencia de adoptar disposiciones administrativas, legales y judiciales para construir mecanismos de cooperación y hacer frente a la enfermedad que afecta a todas las familias.

Todos los alcaldes, sin excepción, viven actualmente bajo los efectos socioeconómicos y políticos de la pandemia, cuyo horizonte de contaminación sigue siendo indeterminado y sacudirá los próximos cuatro años de los gobiernos municipales.

En lo político, los investigadores José Mário Brasiliense Carneiro e Iuri Pitta, de la Fundación Konrad Adenauer, comentaron que el uso de poder de Bolsonaro, sin afiliación partidista, definirá la agenda de muchos abanderados, quienes “buscarán una asociación con banderas ideológicas defendidas por el representante federal”.

Tales candidatos, señalaron, “probablemente competirán apoyados por diferentes acrónimos del espectro más cercano al conservadurismo o la denominada centro-derecha. Esta hipótesis se ve reforzada por el acercamiento del presidente de la República a partidos del llamado bloque Centrão, en este segundo año de mandato”.   Para Carneiro y Pitta, el modus operandi del centro, según su dinámica de apoyo electoral a cambio de puestos y fondos, es parte de la cultura populista fundada en la inconsecuencia política.

A su vez, muchos partidos llegaron a una situación inestable en 2020, deshilachados por implicaciones de la operación Lava Jato.

El grupo judicial de trabajo investigó desviaciones en la empresa estatal Petrobras y enfiló cañones contra el Partido de los Trabajadores (PT), lo cual culminó con el golpe parlamentario judicial contra la expresidenta Dilma Rousseff que la apartó del poder hace cuatro años.   Según los estudiosos, “una operación que afectó a griegos y troyanos, que llevó a la impopularidad de la administración de Michel Temer (2016-2018), investigada por sospecha de corrupción”.

RETOS ELECTORALES

Bajo un nuevo escenario, otros comentaristas recomiendan que los partidos de izquierda tienen el reto electoral de conquistar un mayor protagonismo y sembrar un discurso capaz de superar cualquier tipo de polarización.

Acerca del PT, el mayor de izquierda de América Latina, el politólogo Creomar de Souza evaluó que, entre los colectivos tradicionales, es el que tendrá la situación más complicada por haber sufrido más ataques en los últimos años.

“El PT es la sigla que más ha sufrido en el pasado reciente, pero también tiene la mayor cristalización. Tiende a perder ayuntamientos, pero a ser competitivo”, reflexionó.
De cierta manera estas elecciones serán un termómetro para las presidenciales de 2022, pero no totalmente pues las municipales tienen mucho que ver con la vida en distritos, ciudades, en temas como el transporte colectivo, la urbanidad, salud y educación, declaró a Prensa Latina Monica Valente, secretaria ejecutiva del Foro de Sao Paulo.

Resulta obvio, especificó, que será “un momento en que el pueblo de cada una de las ciudades se manifestará sobre la situación que vivió en su barrio y se abordarán otros asuntos como el desempleo”.

Aclaró que por primera vez la izquierda irá a elecciones con “la obligatoriedad de que cada partido tenga su propia lista de concejales, aunque haya coaliciones”.
Por lo tanto, añadió la sicóloga de profesión, se construirán alianzas para la segunda vuelta en las capitales que no se logró vencer en la primera.

“Será una batalla dura, es una elección bajo pandemia y aislamiento social, bajo boicot de los órganos de comunicación”, advirtió.

La izquierda necesita “el cuerpo a cuerpo”, pero la Covid-19 impone medidas muy restrictivas y prohíbe las aglomeraciones, sin embargo, “vamos al combate” en la arena virtual, subrayó.


* Por Osvaldo Cardosa/Corresponsal de Prensa Latina en Brasil

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