En México existen dos perfiles distintos de usuarios móviles (prepago y pospago) y el impacto negativo de la crisis generada por el COVID-19 ha sido muy diferente entre ellos. Al segundo trimestre de 2020 (2T20) se contabilizaron 97.1 millones de líneas prepago, es decir, casi el 82 por ciento de las líneas del mercado móvil nacional. Esta alta proporción, denota la importancia de dicho segmento como base para la democratización de la conectividad para los mexicanos, segmento que ha logrado un crecimiento importante y un mayor consumo móvil en los últimos años.


A partir de la entrada en vigor de la Reforma a la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, así como la consolidación de Iusacell y Nextel en la red de AT&T, durante el 1T16, se observó una baja en las tarifas de prepago. Los usuarios comenzaron a realizar recargas de menores montos con canastas de servicios, las cuales incluían por primera vez, llamadas ilimitadas, SMS ilimitados y amplias bolsas de MB para navegar.

Aun con todo esto, el usuario de Prepago tardó algunos trimestres en adaptarse a estos nuevos cambios y fue hasta el 4T16 cuando se observó un descenso mayor en el ARPU (Gasto Promedio Mensual por Usuario, de acuerdo con sus siglas en inglés) al llegar a un mínimo histórico de $79.

La crisis generada por la pandemia del COVID-19, ocasionó que, durante el 2T20, el ARPU del Segmento Prepago registrara un nuevo mínimo histórico al caer a $76, una caída anual del 11.6 por ciento. En esta ocasión no fue debido a un descenso en los precios, sino por la diminución efectiva del uso durante el año en curso.

Las principales razones detrás de esta importante caída anual se deben principalmente al impacto negativo en el poder adquisitivo de la población, quienes han visto deteriorada su restricción presupuestal, incurriendo en recargas de menores montos, además la frecuencia de recarga también ha disminuido ante una menor necesidad de datos móviles debido a la reclusión social la cual ha originado cierta sustitución entre datos móviles y fijos.

Otra evidencia más contundente de la caída en el consumo móvil se observa a partir de una fuerte caída trimestral en el consumo de megas promedio por usuario móvil, pues disminuyó de manera considerable al pasar de 3,236 MB en 1T20 a 2,703 MB en el 2T20, es razonable asumir que esta caída es conducida principalmente por la caída en el consumo de datos móviles en el mercado de recargas (prepago).

No obstante, la caída en el consumo generada por la actual crisis, existen dos factores trascendentes que podrían generar una mayor rigidez en el mercado: la marcada reconcentración de mercado en favor del preponderante y el esperado aumento en el costo del espectro, estos elementos terminarían afectando aún más al usuario móvil con aumento en precios y menores ofertas competitivas.

 

Gonzalo Rojon, www.theciu.com/

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