Desde hace algunas semanas los mercados han comenzado a seguir el proceso electoral que se llevará a cabo en noviembre en Estados Unidos. Luego del primer debate, que no dejó un claro vencedor, estuvo plagado de interrupciones y fue sumamente desordenado, no hubo un intercambio de posturas con respecto a políticas públicas y dejó un entorno de incertidumbre de cara a las elecciones. 

De acuerdo con analistas consultados de Intercam Banco, se anticipa volatilidad en las semanas previas y posteriores a la jornada de elecciones del 3 de noviembre, por lo que se ha incrementado la demanda de productos derivados entre inversionistas para cubrir posiciones hacia esas fechas.

Explicaron que la principal preocupación es que no se tengan resultados claros en la noche de la elección y que sean impugnados, algo que podría poner al país al borde de una crisis constitucional. 

A la fecha, Joe Biden, candidato demócrata, ha liderado las encuestas por un amplio margen de siete puntos y también logra una enorme ventaja en las casas de apuestas. Sin embargo, comentaron, están en juego varios estados que pudieran revertir la tendencia mostrada en las últimas semanas. 

De acuerdo con un programa de inteligencia artificial llevado a cabo por The Economist, Biden ganaría con un 85 por ciento de probabilidad el voto popular y el colegio electoral. Probabilidad promedio en las apuestas sobre la elección presidencial en EE.UU.

Apuntaron que la renovación de la Presidencia y el Congreso en Estados Unidos suele ser un evento observado de cerca entre inversionistas por el impacto que tiene en la política económica del país. “Las propuestas de política comercial, fiscal, energética, industrial, e incluso de regulación y de política exterior que defiende cada candidato tienen implicaciones relevantes para el desempeño a futuro de inversiones en el mercado. Entender la plataforma política de cada candidato se vuelve relevante para tomar decisiones de inversión en medio de un proceso cuya finalidad es la transición política”.

Propuestas Donald Trump 

Las propuestas de Donald Trump se centran en la reducción de impuestos para incentivar la actividad económica y menores regulaciones en las industrias de energía y financiera. 

El actual Presidente propone sin dar detalles, reducciones adicionales a los impuestos pagados por los trabajadores estadounidenses (clase media) y créditos fiscales a empresas que establezcan su producción en Estados Unidos, con la intención de generar empleo a nivel nacional e incentivar la relocalización de industrias actualmente establecidas en China. 

Se trata de una plataforma que promueve la continuidad de políticas implementadas durante su primer periodo presidencial. El financiamiento de estas reducciones impositivas también es poco claro, pero durante el último

periodo presidencial se hizo a través de mayor emisión de deuda y reducciones en gastos de gobierno relacionados con seguridad social y salud. 

“En última instancia, se busca que menores impuestos logren mayor crecimiento económico y que, ese crecimiento económico, gradualmente se traduzca en mayor recaudación. Sin embargo, de corto plazo se elevaría el déficit, que se espera -con los programas realizados hasta el día de hoy- sea superior al 17 por ciento para el cierre del 2020. Un amento no observado desde hace muchos años. 

Déficit fiscal en EE.UU.

En cuanto a la regulación de industrias, Trump ha promovido la eliminación de regulaciones ambientales que limiten las actividades de industrias de energía (por ejemplo, eliminar topes de emisiones de gases de efecto invernadero a la industria del carbón o permitir el ‘fracking’ en la industria petrolera de Texas). Además, ha promovido reformas en la Ley Dodd-Frank, la regla “Volker” y en la Ley de Protección a Consumidores de servicios financieros que hacen menos estrictos algunos requerimientos al sector bancario y financiero. Grosso modo, estos cambios redujeron la necesidad de cumplir con algunos reportes regulatorios en el sector, lo que ayudó a reducir costos en las operaciones instituciones; al tiempo que se volvió a permitir a algunas instituciones invertir en mercados financieros utilizando la posición propia y en asociación con fondos de capital de riesgo (una práctica prohibida tras la crisis de 2008). El Presidente ha defendido continuar con el proceso de de-regulación en el sector con la intención de permitir que los bancos sean más capaces de otorgar crédito a individuos, pequeñas y medianas empresas, e incentivar mayor actividad económica. El riesgo es que la deregulación cree las condiciones para que las instituciones financieras asuman mayores riesgos y se vuelvan agentes de inestabilidad financiera, como en 2008. 

Propuestas Joe Biden 

En contraste, las propuestas de Joe Biden contemplan un incremento de impuestos y mayor regulación en las industrias de energía y financieras. Sus propuestas se basan en 4 ejes principales. Biden propone la aprobación de impuestos progresivos, tasas impositivas mayores para las grandes corporaciones y para los individuos de mayores ingresos. Esto cumpliría con la intención de reducir desigualdades sociales y lograr la redistribución de la riqueza en EE.UU., una de las ambiciones Demócratas que más resonancia ha encontrado entre miembros del partido. Esto implicaría un posible impacto negativo en la actividad económica, con menores incentivos para producir e invertir en EE.UU.; pero un impacto positivo en las finanzas públicas, al incrementar la recaudación. En el tema de clima propone invertir 2 trillones de dólares en energías limpias. 

Con respecto al sector manufacturero, hay que reconocer que la estrategia de guerra comercial ha sido un fracaso en tanto no se crearon mayores empleos de manufactura y los aranceles acabaron siendo un impuesto a los productos chinos que lo acabaron pagando los americanos. 

“Por tal motivo, Biden propone inversiones en el orden de 700 mil millones de dólares en tecnología relacionada a las manufacturas, ello a manera de subsidios”. 

Agregaron que también ha propuesto un gasto agresivo en infraestructura y salud que compense el incremento de impuestos. La propuesta de gasto se acerca a una cifra de 5.4 billones de dólares para renovar la infraestructura del país, bajo criterios de sustentabilidad ambiental que da preferencia a proyectos ‘verdes’. Adicionalmente, se contempla incrementar la cobertura de programas de salud (el Affordable Care Act o ‘Obamacare’) que perdieron terreno durante la administración Trump. El financiamiento, se presume, provendría de la mayor recaudación a individuos con mayores ingresos. Se habla de $1.4 trillones de dólares de los bolsillos de los privados al gobierno y 775 mil millones de dólares para la parte más elevada de la población. Ello equivaldría a revertir la reforma fiscal aprobada por Trump en donde la tasa corporativa de impuestos pasó del 34 por ciento al 21 por ciento, en tanto ahora se propondría elevarla al 28 por ciento. En cuanto a la regulación de industrias, Biden pretende reinstaurar las regulaciones al sector financiero eliminadas por Trump, para evitar excesos financieros que impliquen costos a

los contribuyentes estadounidenses. Miembros más radicales del partido proponen hacer a las instituciones financieras responsables de cualquier pérdida incurrida por inversiones de riesgo y limitar los rescatas estatales. Además, la política ambiental defendida por Biden podría tener repercusiones importantes en la industria de extracción de petróleo no convencional en Texas, mediante regulaciones más estrictas o una directa prohibición del ‘fracking’ en estas actividades. 

Se propone también la vuelta de EE.UU. al Acuerdo de Paris sobre emisiones de gases de efecto invernadero, lo que reimpondría límites de emisiones a industrias. Finalmente, miembros del partido Demócrata han propuesto la regulación de las grandes empresas tecnológicas con implicaciones importantes para el sector. Sin embargo, aún no es clara la aproximación que se adoptaría para regularlas, por lo que anticiparse resulta complicado. Elecciones en el congreso Paralelo a la elección Presidencial se llevará a cabo la elección de representantes en el Congreso. “Esta elección es igual de importante, dado que la mayor parte de las propuestas presidenciales deben pasar por un proceso legislativo para su implementación en la ley. Esto agrega un factor adicional a las probabilidades de implementación de la política económica: si un Presidente tiene respaldo del Congreso (con representación mayoritaria de su propio partido), entonces es más probable que se ejecute la política propuesta”. 

En esta elección, finalizaron, el principal órgano legislativo que estará en disputa es el Senado, en el que los Republicanos mantienen apenas una mayoría. El control del Senado será crucial para el avance de propuestas de cada uno de los candidatos. Diversos escenarios Biden gana, sin mayoría en el Senado – En este escenario sería imposible para Biden avanzar todas sus políticas, pues no le sería fácil encontrar respaldo bipartidista para sus propuestas. “Quizá se logren acuerdos para gasto en infraestructura, pero éstos serían de una escala menor a la propuesta por Biden, con criterios distintos y probables frenos a las intenciones de gasto en salud. Además, el incremento de impuestos también sería más moderado. Este escenario no sería percibido como ‘malo’ por los mercados, pues existiría menos incertidumbre al reducirse la probabilidad de cambios radicales”.

Alejandra Marcos amarcos@intercam.com.mx Santiago Fernández sfernandezs@intercam.com.mx

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