En una etapa en que la economía global empieza a despabilarse de la parálisis provocada por los golpes de la peor crisis sanitaria en décadas, la del Covid-19, la Reserva Federal de Estados Unidos surca una ruta contundente en su mensaje para el mundo: la prioridad es la recuperación del pleno empleo, aún si la carrera de precios al consumidor en ese país rebasa el nivel de 2% por un tiempo.

Los bancos centrales alrededor del mundo están siendo atentos a este llamado en un momento en que datos clave, incluyendo el de los sectores de las Manufacturas y los Servicios, muestran fuertes rebotes. 

En México, pese a que los apoyos fiscales apenas se colocan por debajo del 1% del PIB -en contraste con economías como España y Brasil, que han destinado apoyos equivalentes al 4% y 6.5% de su PIB, respectivamente- los niveles de actividad económica se recuperan.

Durante julio, la producción industrial mostró un incremento de 6.9%, derivado de una expansión de 11% en las manufacturas. El dato más reciente de Inversión Fija Bruta de junio muestra un rebote mensual de 20%, mientras el consumo de los mexicanos aumentó 5% en ese mes. Lejos están, sin embargo, de alcanzar los niveles de junio de 2019, y, de hecho, colocan en -25.2% y en -19.6%, para cada caso.

“Parece…que la recuperación de la demanda interna permanecerá limitada, con el impulso proveniente principalmente del sector externo, siendo el principal motor detrás de la expansión del PIB en los próximos meses”, anticipó el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (Imef) en sus perspectivas de septiembre de este año.

Tras cinco meses de baja, el empleo formal en el País recupera también niveles: en agosto se crearon 92,390 empleos, lo que significa que 19.6 millones de mexicanos gozan de un salario y prestaciones de ley, en niveles similares a los de 2018, pese a que hay pérdidas acumuladas de cerca de 1 millón de empleos.

La recuperación será heterogénea por países y por sectores y, sin lugar a dudas, el grado de incertidumbre seguirá siendo alto. No obstante, la acción de los bancos centrales, junto con las medidas fiscales, han dado sus frutos: en los últimos seis meses, los mercados se han estabilizado, el crédito ha seguido fluyendo y las economías se están recuperando. Los ejemplos más claros son países como Luxemburgo, Bélgica, Estados Unidos o Singapur.

En una ecuación sencilla, la recuperación del empleo en México depende de una mejoría de la economía, por lo que hay trecho por recorrer.  Son necesarios soportes suficientes para reactivar una demanda interna, con una economía que deje la inercia y la caída libre que provocó la Pandemia para que la recuperación del empleo pleno sea una realidad.

 

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