Pese a que las finanzas públicas pasan por una etapa de turbulencia que puede alargarse hasta el 2021 inclusive con más presiones, expertos apuntan un elemento clave para que México siga gozando una posición externa relativamente fuerte: sus reservas internacionales.

“En caso de (un) repentino cierre de los mercados de capitales (del exterior), las reservas internacionales servirían para financiar alrededor de 6.2 meses de importaciones en 1S20 (primer semestre del 2020)” indica una nota del banco local Banorte emitida en esta semana.

Según el estado de cuenta semanal del Banco de México, al 21 de agosto pasado, las reservas internacionales del País exhibieron un incremento de 599 millones de dólares, para totalizar un saldo por 193 mil 130 millones de dólares (mdd) desde el de la semana previa, con un saldo por 192 mil 531 mdd.

La diferencia es mucho más aguda si se compra contra los 181 mil 177 mdd registrado en la primera semana de enero, lo que significa un incremento de 11 mil 953 mdd desde entonces.

El otro fundamento que anotan los expertos es la Línea de Crédito Flexible que otorga el Fondo Monetario Internacional (FMI) a sus países miembros, al que México tiene acceso, un mecanismo para prestar dinero a las naciones que atraviesan por una escasez de liquidez, que además ayuda a reforzar la confianza de los mercados cuando los riesgos crecen.

Polonia rescindió el contrato a finales de 2017, y, hasta la fecha, de acuerdo con información del propio FMI, cuatro países -Chile, Colombia, México y Perú- han utilizado la línea crediticia.

En noviembre del año pasado, el organismo internacional aprobó la séptima renovación de esta línea para México, con una vigencia de dos años; la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) señaló en esa ocasión que se continuará con una “estrategia gradual y ordenada de salida” del mecanismo.

Derivado de un entorno complicado por las altas tasas de infección y decesos de la epidemia global Sars-CoV-2 y sus impactos en la economía global, pero también por la percepción de riesgo de los inversionistas, México presentó una caída de 30% de la Inversión Extranjera Directa (IED) en el segundo trimestre a tasa anual, a la par de una salida de recursos financieros del país por 5 mil 893 mdd.

En términos de posibles flujos negativos de inversión en cartera, expone en su escrito Banorte, las reservas internacionales representan 61% de la deuda externa neta, así como de la tenencia de instrumentos gubernamentales en manos de no residentes.

Prietito en el arroz

Uno de los factores que contrarrestan la posición externa de la que goza México es la vulnerabilidad de Pemex, que continúa sangrando las finanzas públicas.

“Los términos de intercambio (precio de exportaciones sobre precios de importaciones) se deterioraron de manera significativa en el último trimestre como resultado de la caída de los precios del petróleo”, apuntó Banorte.

Entre abril y junio pasados, los ingresos petroleros mostraron un declive de 41.3%, la caída más alta que se tenga registro desde 1990 para un periodo abril-junio.

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