Apenas en mayo pasado, la Coparmex hizo públicas 68 propuestas para poder reactivar la economía mexicana frente a la mayor crisis sanitaria y económica que se haya presentado cuando menos en ocho décadas. 

La número 24, dirigida a no alterar la estabilidad fiscal, propone incrementar la deuda respecto al PIB en un rango de 0.5% a 5% para sufragar gasto en salud, mantener y aumentar programas para la población económica más desprotegida y sentar las bases para una reactivación económica. 

Si bien las finanzas públicas mexicanas no son sostenibles en el tiempo, aplicar el plan de reactivación económica sugerido por varios organismos y analistas con un endeudamiento adicional de 3% del PIB es viable, sostiene el investigador Fausto Hernández Trillo en el informe “¿Había espacio fiscal para enfrentar la pandemia en México?” fechado en agosto de 2020.  

Estimaciones de bancos de inversión global indican que México ha destinado apenas el 0.8% de su PIB para detener el desplome de su economía e industria, insuficiente si se le compara con economías más pequeñas.  

Información estadística de la Universidad de Columbia en colaboración con otros centros de investigación arroja que México apenas se coloca por encima de los apoyos que han ejercido Bolivia, Uruguay, Costa Rica o Nicaragua, el último de la fila con un nulo apoyo a su economía. 

El país que lidera la lista regional de mayor gasto fiscal frente a la pandemia es Perú, con el 9% de su PIB. Le siguen Brasil, con el 8%; Paraguay, con el 6% y Chile con una proporción de 5% sobre su PIB. También destacan los esfuerzos de Guatemala y Honduras, que han aportado al salvamento de sus economías el 3% y el 2% de su PIB, respectivamente. 

El promedio global, que incluye países desarrollados y economías emergentes, señala que las naciones han destinado el 3.7% de su 

PIB para rescatar a sus economías. 

Para Hernández Trillo, un endeudamiento adicional del 3% del PIB hubiera significado un incremento del superávit primario de “tan solo 0.03%” con respecto al que hoy haría sostenible la Política Fiscal del País. 

El investigador resalta que sin un plan de rescate de esa proporción, es necesario de cualquier manera aumentar el superávit primario en 0.71%, y así llegar a la cifra de 1.41% del PIB, necesaria para lograr una sostenibilidad fiscal; en los últimos 10 años, México ha registrado un superávit primario similar al vigente. 

“Había un espacio fiscal razonable para paliar los efectos de la peor crisis económica desde el crack del veintinueve” lamenta Hernández Trillo. 

 

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