Expertos anticiparon que la segunda mitad del año será decisiva para el país, con dos elementos a tomar en cuenta: expectativas de un mayor retroceso de la economía en 2020 y un rebote de la economía más lento en 2021, pese a que se prevé que la tasa de interés de referencia para transacciones comerciales siga una ruta de recortes y finalice el año en niveles inclusive de 4%, no visto desde 2013.

La encuesta de expectativas del sector privado de Banco de México de junio publicada la semana pasada ubica que la proyección mediana de 36 analistas estima una contracción del PIB de -8.80% en este año, con un segundo trimestre con un declive de -17.94%, suavizando la caída en el tercer y cuarto trimestres, con regresiones de -10.35% y -6.08%, respectivamente, y una caída menor entre enero y marzo de 2021, de -2.52%. A mayo la proyección fue de -7.99%.

Instituciones como el banco Banorte acaban de ajustar su expectativa de crecimiento económico para este año de -7.8% a -9.8%.

La revisión a la baja por parte de expertos se explica principalmente por el retraso en el reinicio de las actividades económicas del país, con 18 entidades federativas en “naranja” y 14 en “rojo, de acuerdo con la información del semáforo epidemiológico del 29 de junio al 5 de julio.

Expertos coinciden que la respuesta limitada de los apoyos del gobierno federal a la economía por los impactos de la pandemia responde principalmente al poco margen fiscal con el que cuenta México y por los riesgos para contener una trayectoria de deuda como porcentaje del PIB, que incluso podría inducir a mayores recortes a la calificación crediticia del país.

Las autoridades fiscales y monetarias -y entidades como el Congreso- han destinado recursos para reactivar la economía que equivalen al 4.5% del PIB, frente a un costo promedio asumido por otros países emergentes, de 5% del PIB.

Este lunes, el INEGI informó que la inversión de las empresas mostró un declive en abril golpeada por una fuerte contracción en el gasto en construcción y en maquinaria y equipo; de esta forma, la inversión fija bruta se hundió un 28.9% frente a marzo, su mayor caída desde que se cuenta con registros del indicador en febrero de 1993. A tasa anual, la inversión fija bruta cayó un 36.9% en abril, de acuerdo con el instituto.

Hacia el segundo semestre, las expectativas están sembradas en una actividad externa apoyada por la entrada en vigor del T-MEC, pero también por un impulso en la demanda externa generada en Estados Unidos con repercusiones a nivel global, ante las fuertes inyecciones de recursos hacia esa economía.

A pesar de Estados Unidos cuenta con cuatro paquetes de apoyo por montos sin precedentes, economistas han dicho que la economía más dinámica del mundo requiere de estímulos adicionales por el vencimiento de algunas partes clave de los programas. Uno de los recientes planes más aclamados es el paquete de estímulos a la infraestructura anunciado por Trump por 1 billón de dólares, sujeto a la aprobación del Congreso de ese país.

El acuerdo comercial trilateral renovado y la propia dinámica de EU pueden resultar un buen punto de partida para México. El segundo semestre, sin embargo, será una de las etapas más difíciles que sortear para empresarios e inversionistas.

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