El grueso de los economistas está abrumado con los datos recientes de consumo en México, donde, si bien hay recuperación, ésta no es consistente ni para su motor más fuerte, el consumo de alimentos. El contraste más sólido se da contra el resultado de las ventas minoristas de Estados Unidos, que escalaron un histórico 17.7% anual en mayo, aún cuando el país se convirtió en el Epicentro de la Pandemia.

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En México, el dato más reciente con el que se cuenta es la baja en las ventas de comercios minoristas de 0.8% en marzo pasado, aunque la variación anual es más fuerte, con un retroceso de -1.1%.

Expertos coinciden que en la mayoría de las economías el consumo de alimentos exhibió repuntes previos al cierre económico global, resultado de las restricciones a la movilidad social. Si bien las circunstancias han resultado desastrosas para el Sector Turismo, por ejemplo, el consumo se ha mantenido a flote.

El panorama para México, sin embargo, es incierto.

Hacia adelante, la perspectiva no es alentadora, tomando en cuenta un mercado laboral en condición de informalidad, el cual alcanzó el 56.1% de la Población Económicamente Activa (PEA), mientras que 41.9% de la población vive en pobreza, lo que significa 52.4 millones de habitantes.

Las compras de pánico no resultaron sostenibles para el sector de alimentos, tras la escalada que observó al cierre de marzo de 20%, de hecho, más alto que el repunte que mostró en el mismo mes de 2019.

Por ejemplo, el banco más grande del sistema financiero, BBVA indica que los datos de sus terminales puntos de venta apuntan ya una caída de doble dígito del consumo en el segundo trimestre de 2020, esto es, entre abril y junio.

La caída del índice terminales puntos de venta entre abril y junio es de -19.4%, lejos del alza de +4.1% reportada apenas entre enero y marzo, y los últimos datos arrojan una recuperación no uniforme para los siguientes meses

Claramente, los hábitos de consumo dirigen la mirada hacia el segmento de alimentos y ventas en línea.

Hasta el 19 de junio pasado, el consumo de alimentos reportó un repunte de 33.2% anual.

Si bien las cifras negativas del consumo de los primeros meses de este año podrían haber tocado fondo en abril, la recuperación no será consistente ni mucho menos rápida.

La caída del consumo fue provocada por el colapso económico derivado de las medidas de distanciamiento, esto queda claro.

Sin embargo, el deterioro económico para las empresas, arrastrado de forma inercial desde 2019, especialmente para las pequeñas y medianas empresas (pyme), junto con el maltrecho mercado laboral presentan señales de daños estructurales en el ingreso de los hogares, con efectos sobre la actividad económica en México en el mediano plazo.

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