El Fondo Monetario Internacional actualizó sus estimaciones de crecimiento, con expectativas de una recesión más profunda en 2020 y una recuperación más lenta en 2021. El organismo perfila un impacto y recuperación diferenciada en los países del mundo, con 75 por ciento de ellos ya en proceso de reapertura, pero aún con el virus en plena expansión en el mundo emergente y en vías de desarrollo.

El FMI actualizó sus estimaciones de crecimiento, con expectativas de una recesión más profunda en 2020 y una recuperación más lenta en 2021.

Sin embargo, analistas de Intercam Banco explicaron que la ausencia de una solución médica al virus mantiene una gran incertidumbre sobre la recuperación, con algunos sectores de la economía global más afectados que otros.

Los nuevos estimados proyectan una contracción de 4.9 por ciento en 2020 (vs -3% proyectado en abril), con una recuperación parcial de 5.4 por ciento en 2021 (vs 5.8% abr). “La contracción será la mayor desde la Gran Depresión de 1929 y se contempla una pérdida acumulada de 12.5 billones de dólares de riqueza en la economía mundial entre 2020 y 2021”.

Los analistas consultados explicaron que el ajuste a la baja del FMI, se da a consecuencia de peores datos a los previstos durante el primer semestre del año, además de expectativas de que el distanciamiento social se extenderá a la segunda mitad del año y habrá afectaciones en el potencial de producción a nivel global.

“Más aún, el FMI advierte sobre el alto grado de falibilidad de sus proyecciones y la gran incertidumbre que les rodea. Como riesgos a la baja menciona posibles nuevas olas de infecciones en el mundo que reviertan los avances en movilidad y consumo vistos en meses recientes; considera que aún existen importantes riesgos de estabilidad financiera, con la probabilidad de condiciones financieras menos holgadas y riesgos por excesos de deuda; además de tensiones geopolíticas y proteccionismo, que podrían sumar obstáculos a la recuperación”.

Comentaron que destaca que, en sus nuevas proyecciones, el FMI no proyecta un escenario con un segundo impacto en la actividad económica por el COVID-19 hacia finales de año. Como riesgos al alza, contempla la posibilidad de avances en tratamientos y vacunas, además de estímulo adicional en los frentes fiscal y monetario. Los ajustes de expectativas de crecimiento a la baja se dieron por igual en economías avanzadas y emergentes.

En este sentido, dijeron que, para las economías avanzadas, el impacto será mucho mayor en 2020 (-8% vs -6.1% previo) y la recuperación en 2021 será ligeramente más robusta (4.8% vs 4.5% previo), algo muy probablemente relacionado con la gran capacidad fiscal y la agresividad monetaria con la que afrontaron el choque inicial.

Aun así, dijeron, los ajustes para 2020 son sustanciales. Para Estados Unidos se proyecta una contracción de 8 por ciento este año (vs -5.9% previo.) y recuperación de 4.5 por ciento en 2021. Pero los mayores ajustes se dan en Europa. Se espera una caída de 10.20 por ciento en la zona Euro (vs. -7.5% previo) para 2020, con contracciones superiores a 12 por ciento en Francia, Italia, España, y 7.8 por ciento en Alemania. Sin embargo, la recuperación en el viejo continente durante 2021 será más fuerte: 6 por ciento vs 4.7 por ciento previo. Para las economías emergentes y en desarrollo, tanto la contracción de 2020 como la recuperación de 2021 fueron ajustados a la baja. Para 2020 se espera una contracción de 3 por ciento en este grupo de países (vs -1% previo.) y una recuperación de 5.9 por ciento en 2021 (vs 6.6% previo). El ajuste más severo se da en la India, con una contracción negativa estimada de 4.5 por ciento en 2020 (vs expansión de 1.9% previo) y un rebote de 6 por ciento en 2021.

Por dimensión de ajustes sigue Latinoamérica: Brasil se podría contraer hasta 9.1 por ciento en 2020 (vs -5.3% previo) y México hasta 10.5 por ciento (vs -6.6% previo.), con rebotes en 2021 ligeramente mayores a los estimados en reportes anteriores (3.6% y 3.3%, respectivamente).

China apenas vio un ajuste para 2020 (+1 por ciento e. vs 1.2% previo), pero la recuperación en 2021 será más lenta (8.2 por ciento vs 9.2% previo).

La recuperación será más difícil para economías dependientes del sector exportador y será diferenciada por sectores. Por un lado, los países con robustos mercados internos podrían ver una recuperación firme (aunque lenta) en el consumo de bienes, dados los estímulos gubernamentales. Pero los sectores de hospedaje, viajes y turismo podrían mantenerse deprimidos, afectando de manera más prolongada a países dependientes de estas actividades.

“También es importante el impacto y la composición del mercado laboral, pues sectores intensivos en mano de obra (como hotelería, turismo, restaurantes) y de contacto directo con el cliente no tienen la facilidad de continuar operaciones de manera remota como otros sectores, por lo que el desempleo es más acusado y será más prolongado en esta parte de la economía”.

Asimismo, indicaron que, los empleos en estos sectores suelen ser de remuneraciones más bajas, lo que eleva la probabilidad de mayor desigualdad y pobreza.

Finalmente, dijeron que los estímulos fiscales y monetarios han sido muy positivos en economías avanzadas, pero los países emergentes han tenido menor espacio fiscal, limitando la capacidad de respuesta ante la crisis; un obstáculo para la recuperación.

“El FMI estima que se han destinado hasta 10 billones de dólares en paquetes fiscales a nivel global para paliar el efecto económico del virus y las acciones de los bancos centrales han ayudado a impedir una crisis financiera. Sin embargo, es necesario que estos estímulos se mantengan y que incrementen en caso de ser necesario para evitar una mayor pérdida de riqueza”.

Ante ello, dijeron que el FMI recomienda la implementación generalizada de seguros por desempleo, subsidios o transferencias directas para individuos, mientras que promueve la disminución de cargas fiscales para empresas y el otorgamiento de créditos. Además, consideran que la política pública será esencial para trasladar a desempleados de los sectores afectados a otros con mejores perspectivas de crecimiento. Finalmente, la consolidación fiscal después de la crisis será también un reto importante, en un momento en que la deuda pública está proyectada a alcanzar niveles históricamente altos, tanto en economías avanzadas como emergentes y en desarrollo

Santiago Fernández sfernandezs@intercam.com.mx

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