El crédito bancario hacia el sector no financiero presentó una dinámica que propició un repunte de dos dígitos en abril, de 11.2% anual, de acuerdo con indicadores de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). Es decir, la contratación de financiamiento de las empresas, a diferencia de los créditos al consumo, no sólo se mantuvo intacto, sino que mejoró.

La caída de la economía esperada en 2020 ante los impactos del Covid-19, a tasas de -6.8% hasta -10%, sin embargo, también marca una perspectiva poco alentadora. De hecho, al primer cuatrimestre del año, el peso de los créditos a la empresa mostró un crecimiento de 1.9 puntos porcentuales (pp) contra los 4.1 pp con los que contribuyó en igual periodo del año pasado.

La participación en los saldos de crédito mostrados por el Sector Privado no Financiero colocó a las empresas en el primer lugar, con una participación del 59% del total hasta abril pasado, frente al 19% de la vivienda y el 22% al consumo. Si bien en tan solo un mes, entre marzo y abril, el crédito empresarial aceleró su ruta, expertos indican que casi el 40% de este crecimiento responde a un efecto de valuación del tipo de cambio.

En términos reales, entre marzo y abril, el crédito a empresas promedio un crecimiento de 6.2%, un mejor dato que el periodo precedente, pues entre enero y febrero registro un avance real promedio de apenas 0.3%.

Expertos indican que la fortaleza reciente del crédito a las empresas responde al uso que hicieron de sus líneas de crédito disponibles, a fin de afrontar sus necesidades de liquidez inmediatas. Es decir, este tipo de financiamiento les permitirá solventar en el corto plazo compromisos fijos de gasto, ante menores ingresos por la caída en las ventas de bienes y servicios de las fábricas.

En relación a la captación que realizó la banca comercial, las cifras de la CNBV arrojan que entre enero y abril exhibió un crecimiento de la captación tradicional de 4.7% en términos reales, desplazando a la captación a plazo que dejó de tener atractivo ante una tendencia de reducción de las tasas de interés en México.

Es decir, la captación a la vista está cobrando relevancia. Ya entre marzo y abril el crecimiento real de depósitos a la vista mostró una escalada que contribuyó a elevar el promedio de los primeros cuatro meses del año a 6.5%. Si se compara contra enero y abril del año pasado, la diferencia es mayor, pues presentó una tasa negativa de -1% mostró un crecimiento de la captación tradicional de 4.7% en términos reales

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