Roma (Prensa Latina) Uno de los sectores más severamente golpeados en Italia por la pandemia de Covid-19 es el turismo, el cual representó en 2018 más de 5.0 por ciento del Producto Interno Bruto y del 6.0 por ciento del empleo a nivel nacional.

Italia ha reportado una disminución del 60 por ciento en su actividad turística este año como consecuencia de la pandemia. La pérdida de ingresos será de casi 30 mil millones de euros.

1.-Italia ha reportado una disminución del 60 por ciento en su actividad turística este año como consecuencia de la pandemia. La pérdida de ingresos será de casi 30 mil millones de euros.

Según datos de la Banca de Italia, los ingresos por visitantes internacionales alcanzaron en ese período 41.7 miles de millones de euros, equivalentes al 40 por ciento de las exportaciones de servicios y alrededor del 7.0 por ciento de todos los bienes y servicios del país.

En ese mismo año, indicó la fuente, los viajes de italianos al exterior rozaron los 25.5 miles de millones de euros, cifra igual al 25 por ciento de los servicios importados y el 5.0 del total.

Al margen de las cifras provenientes de fuentes extraoficiales manejadas por algunas publicaciones para calcular el peso del turismo en la economía italiana, el Instituto Nacional de Estadísticas (Istat) subrayó la necesidad de determinar cuáles son las actividades y los indicadores contemplados para el análisis.

En una presentación ante la comisión de Programación Económica y Presupuesto del Senado de la República el 10 de marzo último, esa institución propuso considerar en el sector las áreas de alojamiento, publicidad, servicios de transportación de pasajeros, agencias de viaje, servicios recreativos y culturales y el comercio minorista.

Como instrumento de medición “reconocido y recomendado a nivel internacional”, el Istat se refirió a la Cuenta Satélite del Turismo, realizada mediante la reelaboración coyuntural de datos provenientes de fuentes de contabilidad nacional.

La evaluación incorpora, además, los resultados de las encuestas sobre la demanda turística y la actividad de las estructuras receptivas, así como las investigaciones aleatorias mensuales efectuadas por el banco central.

De acuerdo con la última valoración producida con esa herramienta en 2015, los ingresos del turismo en Italia ascendieron a 87.8 miles de millones de euros, equivalentes al 6.0 por ciento del PIB, de los cuales 48 mil millones correspondieron a visitantes extranjeros.

De cálculos preliminares basados únicamente en datos de la oferta, indicó el Istat, se evidenció que el peso del valor agregado producido por las actividades vinculadas al turismo sobre la economía en su totalidad se mantuvo estable en 6,0 por ciento en 2017 y 2018 con un ligero crecimiento a 6,1 en 2019.

Con récords históricos de alrededor de 428,8 millones de presencias y 128,1 millones de arribos en estructuras receptivas, equivalentes al 13,6 por ciento del total europeo, Italia se ubicó tercera a nivel regional detrás de España y Francia.

Al turismo extranjero correspondió, el 49.2 por ciento de los arribos y el 50.5 de las presencias, apuntó el Istat en su informe “Movimiento turístico en Italia/ 2018”, con Alemania como principal país emisor con el 27.1 por ciento de las presencias, seguido por Estados Unidos, Francia y Reino Unido, con alrededor del 6.5 por ciento cada uno.

En lo que respecta a 2019, los estimados estadísticos apuntaron a un crecimiento de 1.2 por ciento en el número de presencias respecto a 2018, tendencia interrumpida por el inicio de la epidemia, en febrero de este año, con una disminución de 15 por ciento de los arribos a las estructuras receptivas italianas.

EL IMPACTO DE LA PANDEMIA

Una investigación del Centro de Estudios del Turismo con sede en Florencia, elaborado para Assoturismo y Confesercenti, las dos principales organizaciones empresariales del sector, pronosticó el 19 de marzo último una disminución del 60 por ciento de las presencias en este año como consecuencia de la pandemia.

La pérdida de ingresos, precisó, será de casi 30 mil millones de euros, 16 mil millones en la parte de alojamiento y 14 mil millones en restaurantes, comercio y transporte de pasajeros, suponiendo que la epidemia sea contenida en abril y comience la recuperación en mayo.

Al comentar los resultados de la investigación, el presidente de Assoturismo, Vittorio Messina, apuntó que ese impacto será inevitable aún en el caso de una resolución rápida de la emergencia sanitaria, debido al efecto de la pandemia sobre el mercado internacional y la confianza de los turistas.

El turismo italiano cerraría 2020, por lo tanto, con cerca de 172 millones de presencias, un nivel similar al registrado a mediados de la década de 1960, cuando el mundo estaba dividido en bloques y los viajes aéreos eran un lujo para pocos, acotó.

Al analizar otros factores que inciden negativamente sobre el turismo en estos momentos, el Centro de Estudios del Touring Club Italiano (TCI) se refirió al papel clave de la transportación aérea, reducida en 93 por ciento según un monitoreo realizado entre el 30 de marzo y el 5 de abril, y a la crisis de los cruceros.

En opinión del TCI, son dos los aspectos centrales en torno a los cuales se debate hoy el futuro de la industria turística italiana: su rescate, de lo cual se está ocupando el gobierno con ayuda financiera para impedir el cierre definitivo de empresas del sector y la recuperación del terreno perdido.

De cara al futuro, el informe considera necesario determinar cuál será la relación de las personas con el hecho de “hacer turismo” una vez concluida la emergencia y si “el viaje”, hábito que abrió más que ningún otro el camino hacia la globalización, cambiará sus modalidades con el tiempo.

En ese sentido, pregunta si la acción de viajar se insertará de nuevo en la conducta de los individuos y si mostrará capacidad de resistencia como sucedió ante embates anteriores como el terrorismo y la crisis financiera, o si esta pandemia será algo profundamente diferente e implicará un cambio de paradigma.

Al margen de obstáculos a los cuales se enfrentará el sector turístico italiano una vez pasada la emergencia como limitaciones para los desplazamientos, confianza y seguridad y disponibilidad de recursos, el TCI visualiza algunos elementos que podrán caracterizar la fase de reanimación.

Entre ellos, el informe menciona la cuestión sanitaria, con perspectivas de recuperación más rápida en regiones menos afectadas y con menores posibilidades de una reaparición de virus; una modalidad de turismo que privilegiará la Italia menos conocida y concurrida; y la prevalencia en una primera etapa de los viajes individuales, de pareja y familiares.

* Por Frank González, corresponsal de Prensa Latina en Italia.

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