Establecer mapas de riesgos y procesos o protocolos para prevenir las crisis es relevante y, durante un evento inesperado como la pandemia del coronavirus, la adaptabilidad y flexibilidad de las empresas se vuelve indispensable, de acuerdo con expertos en gestión.

Pablo Buitrón, Profesor del área de Dirección de Personal de IPADE Business School, afirma que más que planes se requieren acciones de respuesta a fin de que las organizaciones blinden procesos críticos, manteniendo 5 principios: no subestimar; mantener una comunicación efectiva; delegar talento y priorizar la dimensión humana.

El quinto principio, y no menos importante es que las empresas deben saber integrarse socialmente en medio de la crisis, al ser parte de sistemas industriales, económicos y sociales más amplios que también están bajo estrés.

“Quienes no vean sus cadenas de suministro o ecosistemas de manera integral tendrán un impacto…. El apoyo a clientes, socios, colaboradores y demás partes interesadas en un momento de adversidad puede crear buena voluntad y confianza duraderas”, dice Buitrón.

A su vez, Ivette Mucharraz, profesora del área de Dirección de Personal del IPADE, dice que el objetivo en la gestión de desafíos dinámicos e impredecibles es mantener a la empresa resiliente, entendiendo la resiliencia como la capacidad de sobrevivir y prosperar a través de eventos impredecibles, cambiantes y potencialmente desfavorables.

Para ello, agrega, el aprendizaje es clave.

“Incluso mientras se desarrolla la contingencia, las respuestas y los impactos deben documentarse para su posterior revisión y extraer lecciones.

“Si se analiza con atención lo ocurrido, tanto lo que pudo evitarse, como lo que ocurrió y sus consecuencias, se puede recabar información de alto valor que enriquecerá las capacidades de la organización, fortaleciéndola en el presente y preparándola para seguir desarrollándose en el futuro”, de acuerdo con Mucharraz.

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