Cuando la economía mundial se encontraba varada por los argumentos proteccionistas y las posiciones inamovibles de los grandes jugadores de la geopolítica mundial, la presencia y propagación del coronavirus covid-19 le recordó al mundo de una forma estruendosa que lo verdaderamente relevante es la salud y los servicios que la protegen.

Cuando los gobiernos populistas decidieron reducir los presupuestos para los servicios de salud y compra de medicamentos de primera generación, privilegiando la adquisición de fórmulas genéricas que se producen en China e India, la pandemia covid-19 recuerda la importancia de la investigación farmacéutica.

Cuando se decía que el petróleo era una materia prima en desuso porque los autos comenzaban ya a moverse con gas natural y electricidad así como las grandes industrias, el covid-19 recordó que la caída en la actividad económica sigue impactando al sector petrolero con gran influencia en todos los ámbitos de la economía mundial y las finanzas públicas de muchos países, entre ellos el nuestro.

Cuando las nuevas tecnologías nos aseguraban que todo, prácticamente todo, podía resolverse vía las redes sociales, las reuniones a distancia, las conferencias telefónicas, las videoconferencias, suplantaron el contacto social, resulta que no, que el aislamiento amenaza el crecimiento económico.

En conclusión, si bien el covid-19 representa el inicio de un cambio en conceptos y premisas que, hasta ahora manteníamos como verdades únicas en el escenario económico, los modelos comienzan a cambiar y a transformarse.

Pemex, el riesgo

Uno de los temas que más preocupa al gobierno federal y la SHCP que lleva Arturo Herrera, son los ingresos petroleros y la calificación de Pemex. El petróleo, en estos niveles, implica un reto muy importante para la petrolera dado su gran nivel de apalancamiento.  Si hay una reducción en la calificación de Pemex se complicaría el manejo financiero del país.

Por ahora, el gobierno mexicano, además, no podrá acumular recursos para reponer el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP), que en 2019 fue utilizado en un 57.7% de sus recursos totales. El gobierno ya informó que seguirá utilizándolo. El problema, sin embargo, es que no ha podido reponerse y que, prácticamente, estamos manejando un auto sin seguro.

Si bien el FEIP estaba hecho para momentos como estos, en el caso de que hubiera una disminución de los ingresos inesperada o  un choque externo en el que se disminuyeran los ingresos, el problema es que ya van dos ejercicios en el que se utiliza. ¿Qué va a pasar cuando se acabe este fondo?, se preguntan los analistas.

Es por ello, que en este momento, nos preguntamos sí no haber tomado las decisiones para impulsar inversiones no nos coloca en una posición más vulnerable?

La respuesta es sí pero aún es tiempo de tomar decisiones radicales porque como no habrá presupuesto público, entonces ahora tenemos que animar al sector privado a que financie los proyectos.  Ahora el crecimiento del país está mas vulnerable a estas sacudidas pero deberíamos aprovechar la oportunidad para decirle al sector privado qué se necesita ahora para invertir.

Por ahora, descarte usted el sector petrolero porque la emergencia ha reducido la demanda del hidrocarburo; sin embargo, queda la electricidad, carreteras, puertos, caminos, infraestructura.

Dicho lo anterior, sin embargo, lo que más me preocupa es que este choque sea duradero que para noviembre no regresemos a los niveles que estábamos antes del choque, que dure más allá y allí sí tendríamos un problema.

Aún más, la corrección de 11 años que se esperaba en el mercado estadounidense parece que ya está aquí y aunque  tiene que haber un rebote, sí se junta un choque desconocido, no sabemos qué tan duradera podría ser una corrección para EU y esta es la variable más importante para la economía mexicana.

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