Marcha del 8 de marzo
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El Día Internacional de la Mujer del 2020 marcó un antes y un después para las mujeres mexicanas que, en su respuesta a la emergencia por los feminicidios que se vive en el país, encontró una gran capacidad de organización y convocatoria.

El 8 de marzo, durante más de cinco horas las asistentes a la monumental marcha fueron protagonistas de una histórica concentración de familiares de víctimas, de contingentes de organizaciones civiles, pero también de grupos de amigas y hasta aquella que en solitario decidió unirse a la manifestación contra los feminicidios, pero también contra un sistema adverso a las mujeres.

En México, se asesinan 10 mujeres cada día en medio de un clima total de impunidad en el que los procesos judiciales para deslindar responsabilidad y castigar a los agresores se encuentra empantanado por la corrupción, la falta de seguimiento y la legalidad. En lo que va del año, el nivel de feminicidios ha aumentado de manera preocupante.

Acelerado incremento de feminicidios en el país

Fuente: Parametría

En México, además, se registra la peor brecha salarial porque mientras una mujer gana, como salario base 5,000 pesos, un hombre, con el mismo nivel de responsabilidades, gana 8,000 pesos, al menos 60 por ciento más.

Parametría recordó que 2019 fue el año más violento desde que se lleva registro de la tasa de homicidios en México siendo las mujeres un grupo especialmente vulnerable. Según la Secretaría de Seguridad Pública, el número de feminicidios registrados en la nación, pasó de 602 casos en el año 2016 a 976 en el 2019. Estos números se encuentran detrás del enojo del sector femenino del país. La mitad de los feminicidios comienzan con violencia familiar.

Aunque el gobierno de la Ciudad de México reportó una asistencia de 80,000 mujeres a la marcha del 8 de marzo, cálculos de las organizaciones civiles señalan una participación de al menos 300,000. Las participantes llenaron la Plaza de la República, abarrotaron las calles que rodean al Monumento a la Revolución así como la Avenida Juárez que lleva al Zócalo en donde se realizaron proclamas, consignas en contra de la desigualdad hacia las mujeres en puestos de trabajo, en relaciones familiares y, sobre todo, en las políticas públicas y de seguridad que deberían proteger a este segmento de la población.

En la Ciudad de México, según datos del INEGI a 2015, habitan 4 millones 687 mil 003 mujeres frente a la población masculina de 4 millones 231 mil 650 hombres.

A la marcha del domingo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, se dieron cita mujeres de todos los estratos económicos. Destacó la participación de chicas muy jóvenes que con pancartas y consignas manifestaron su inconformidad a un sistema legal, económico y social en el que las mujeres se perciben vulnerables y sujetas a constantes violaciones a sus derechos humanos.

El historiador Lorenzo Meyer, comentarista en Canal Once, se dijo sorprendido por el nivel de organización y convocatoria mostrado por el sector femenino del país y aseguró que ahora se debe analizar en qué medida este movimiento permeo en las diferentes clases sociales del país.

Y si la manifestación del 8 de marzo sorprendió a los analistas y a la opinión pública, el paro femenino, convocado también a través de redes sociales con la consigna el 9 Nadie se Mueve, también causó un gran impacto.

Desde las primeras horas del 9 de marzo, un lunes en el que los mercados financieros registraron el impacto de la caída en los precios del petróleo, en la Ciudad de México se hizo evidente la ausencia de las mujeres en el sistema de transporte público. El Sistema de Transporte Colectivo (METRO) reportó una caída de 40% en la presencia tradicional de mujeres en sus rutas de transporte.

El paro de mujeres en México estuvo inspirado en el llamado que realizaron en 1975 las mujeres en Islandia para demandar políticas públicas para el desarrollo equitativo del sector femenino.

Así, en las calles de la Ciudad de México, en el transporte público, en los centros de trabajo, en las escuelas, en los centros comerciales, este 9 de marzo fue evidente que las mujeres no estuvieron presentes. El paro fue convocado por un colectivo de mujeres que en Veracruz se ha dedicado a pugnar por el seguimiento de los casos de feminicidios en el estado en el que se cometen el mayor número de feminicidios durante 2019 con 152.

En febrero de 2020 ya se registran 265 feminicidios. En México se vive ya una crisis, una emergencia nacional ante el asesinato de mujeres.

 

 

 

 

 

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