Un diagnóstico del grupo interdisciplinario México Evalúa publicado en esta semana y que lleva por nombre “Jóvenes perdiendo su futuro”, arroja que dos de los programas insignes del gobierno para erradicar la violencia entre los jóvenes -Jóvenes Construyendo el Futuro y becas Benito Juárez – adolecen de los componentes necesarios de las políticas de prevención.

La investigación del think tank concluye que proyectos como Jóvenes Construyendo el Futuro no están diseñados para atender factores de riesgo, ni para proteger a los jóvenes de ambientes criminales o grupos delictivos.  “De hecho sólo benefician al 3% de la población joven del país. No luce ni siquiera como paliativo”, advierte.

El 36% de las víctimas de asesinato en 2018 tenía entre 15 y 29 años. Es decir, mataron a 13 mil 271 jóvenes en un año; uno cada 40 minutos. Según datos del INEGI el 89% de los jóvenes asesinados (con edades entre los 15 y 29 años) en ese año eran hombres, y el 11%, mujeres. El 48% de las jóvenes mujeres fueron asesinadas en la calle.

“No hay verdades ocultas: el riesgo de los jóvenes de convertirse en víctimas o agresores es muy alto. Ser joven en México representa ser vulnerable (económica, social, política y laboralmente)”, sentencia la organización civil enfocada en evaluar el ejercicio de gobierno en el país.

El programa becas Benito Juárez tienen un costo mensual de 4,000 pesos, e incluyen la beca Bienestar para las Familias de Educación Básica (800 pesos mensuales); la beca Benito Juárez de Educación Media Superior (800 pesos mensuales) y la beca Jóvenes Escribiendo el Futuro de la Educación Superior (2,400 pesos mensuales).

Jóvenes Construyendo el Futuro es una beca mensual con un costo mensual de 3,600 pesos para que jóvenes de entre 18 y 29 años de edad que no estudian y no trabajan se capaciten durante un año.

El 2019 fue el año más violento en la historia de México, con 34 mil 582 homicidios dolosos según el informe del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública sobre ese ejercicio. De éstos se registraron 1,006 feminicidios frente a las 426 víctimas de 2015 y a las 642 de 2016. La cifra también es superior a las 765 mujeres asesinadas en 2017 y a las 912 reportadas durante 2018.

Más que un decálogo

Con base en la información pública disponible, México Evalúa indica que los programas Jóvenes Construyendo el Futuro y becas Benito Juárez no parten de un diagnóstico que especifique cuáles son los principales tipos de violencia que afectan a los jóvenes, o si atenderán de manera diferenciada la violencia que afecta a las mujeres y a los hombres.

Tampoco especifican cómo seleccionarán a los jóvenes que viven en entornos de mayor criminalidad, ni cómo definen tales entornos, ni atienden los factores de riesgo ni fortalecen los factores de protección.

Ninguno de estos programas justifican si las intervenciones elegidas (transferencias monetarias) son las más adecuadas para prevenir la violencia, en cuanto que hay otro tipo de intervenciones que han demostrado efectividad -terapias psicológicas o programas de desvinculación de grupos delictivos.

En síntesis, los proyectos más representativos del gobierno para erradicar la violencia juvenil “no poseen indicadores que permitan conocer de qué manera contribuirán a reducir los comportamientos de riesgo de los jóvenes, su exposición a ambientes criminales y los niveles de letalidad”.

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