Brasil retomará su ruta de prosperidad el año próximo y recuperará los niveles previos a la crisis que padeció en el periodo 2015-2016, esto es, crecimientos sostenidos de su PIB de 2%, ante una mayor confianza de los inversionistas, de acuerdo con expertos. Las proyecciones para México son de un crecimiento de 1% para este año y de 1.7% para 2021. En 2019, la economía mexicana pudo haber retrocedido -0.1%, de acuerdo con la publicación de datos económicos clave, como el Indicador General de la Actividad Económica (IGAE), que mostró retrocesos de -0.8% en noviembre.

En el igual lapso, el PIB de Brasil ubicaría un crecimiento de 0.9%, el cual se expandirá a 1.9% en 2020. La reforma en seguridad social recién aprobada por el Congreso, que anticipa una reducción del riesgo fiscal, o una política monetaria expansiva en un contexto de inflación bajo control, por ejemplo, son algunos puntos positivos que están apuntalando a la principal economía de América Latina.

La economía brasileña, inclusive, se coloca en algunos periodos por encima de los estimados de crecimiento del PIB de la región, que el año pasado pudo haber presentado un avance marginal de 0.6%; en 2020 de 1.4% y al cierre del 2021, de 2.1 por ciento.

La investigación Brasil: se refuerzas las perspectivas de recuperación publicado esta semana por el banco global BBVA indica que el componente más fuerte del PIB de esa nación será la inversión bruta fija, la cual crecerá en este año a un ritmo de casi 6 por ciento.

Entre los factores que sustentan la expectativa, destaca la intención del gobierno de aprobar reformas económicas “esenciales para elevar la productividad y permitir un crecimiento significativo superior al 2%”, indica BBVA en su análisis.

El escollo más grande de librar, por el contrario, seguirán siendo la polarización política y el miedo a las protestas sociales.

“Aunque hay señales de que el actual gobierno tiene intención de hacerlo, hay obstáculos para que finalmente logre avanzar en esta dirección”, advierte.

El caso México

En diciembre pasado, al refrendar el grado de inversión “BBB” con una Perspectiva Estable para México, la agencia de riesgos Fitch Ratings indicó que las calificaciones del país están respaldadas por una economía diversificada y un historial de disciplina en cuanto al manejo de políticas macroeconómicas.

Sin embargo, advirtió, algunas decisiones de política micro-económica adoptadas bajo la administración del presidente, Andrés Manuel López Obrador, han resultado polémicas, además de que una baja recaudación fiscal y la débil penetración del crédito bancario acumulan un escenario desfavorable.

Las inversiones se contrajeron el año pasado en México, con un retroceso de -20% en la inversión pública. Fitch estima que las inversiones totales se contrajeron en alrededor de -4% el año pasado, lo que restó 0.8 puntos porcentuales al crecimiento general del PIB.

En su última Encuesta sobre Expectativas, Citibanamex indica que el consenso mantiene un pronóstico de crecimiento nulo para este 2019.

Fitch espera una contribución sin mayores cambios en la dinámica de las inversiones en 2020 para México, en la medida que los empresarios e inversionistas buscan ponerse de acuerdo en su toma de decisiones bajo entornos cambiantes de parte de la administración federal.

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