El director general del IMSS, Zoe Robledo, tendría  una oportunidad única para remontar el destino del instituto tripartita descapitalizado desde hace varias décadas. Resulta que con el incremento al salario mínimo, las finanzas del IMSS se verían beneficiadas de manera inmediata.

El problema que aún enfrenta el IMSS está relacionado con la caída del empleo formal y la proliferación de la subcontratación frente a los esquemas de outsourcing. Como no aumentó el registro del empleo formal, las cuotas tampoco y la descapitalización es una condición constante en las finanzas del instituto.

Fue esa situación la que empujó a la individualización de las cuentas para el retiro y así concluyó la época de las pensiones por el sistema generalizado de reparto.

Ahora, el incremento en el salario mínimo sería una noticia mucho más importante si también estuviera aumentando el empleo.

La mala noticia es que durante 2019, sólo se crearon 342,000 empleos cuando en 2018 se crearon más de 600 mil puestos de trabajo. Así en 2019, la tasa de creación anual de empleo fue de 1.7%, la más baja desde 2009. En resumen, tenemos la mayor pérdida de empleo en toda la década. La creación de empleo, según cifras del IMSS, cayó 51.75%.

Entonces, lo que pudo haber sido una buena oportunidad para rescatar al IMSS se está perdiendo por la caída en la creación de fuentes formales de trabajo.

Lástima.

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