Aunque el número de obras – financiadas con gasto público en todos los estados del país – se recuperó al cierre de 2017, previo a las elecciones de 2018, su volumen e inversión resultó insuficiente para recuperar los empleos que se destruyeron en la industria de la construcción durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Al menos 80,000 puestos de trabajo se perdieron a causa de recortes presupuestales por la caída en el precio del petróleo y los cambios en las políticas públicas para el subsidio de viviendas populares, entre otros factores.

De esta forma, en casi todos los estados del país, las horas trabajadas y el personal ocupado se encuentran a la baja después de que en 2008 alcanzaron niveles récord a pesar de la crisis mundial de las hipotecas subprime que inició en Estados Unidos, de acuerdo con un análisis estadístico en el sistema R tomando en cuenta los datos de la Encuesta Anual de Empresas Constructoras del INEGI y del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) así como del sitio Transparencia Presupuestaria.

Así, entre 2013 y 2017, en los registros presupuestarios del gobierno federal se reporta una recuperación en la autorización de obras y sus presupuestos dirigidos, principalmente, al rubro de servicios públicos, mantenimiento de infraestructura urbana, vivienda, comunicaciones, saneamiento y diversas obras de urbanización.

Entre 2013 y 2017, el número de obras pasó de 200 mil a 800,000 obras, con cargo al Presupuesto de Egresos de la Federación, Dichas obras fueron ejecutadas por compañías privadas con presencia regional y nacional en algunos casos, como sucede con ICA.

Estacionalmente, la industria de la construcción, dijo el ex presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción, Gustavo Carbalo, se ve afectada por los tiempos políticos que le han generado subejercicio en el arranque de los periodos de gobierno pero también la entrega de recursos en los últimos meses, lo que impide la planeación. Las constructoras, dijo Carbalo, no pueden sostener grandes nóminas y han optado por contratar personal semana a semana, lo que limita la capacitación y la especialización necesaria en sectores como el de la energía.

Al cierre de 2017, la industria de la construcción empleaba a 607, 874 personas que se comparan negativamente con los 684,565 de diciembre de 2012 cuando Enrique Peña Nieto asumió la Presidencia de la República.

De acuerdo con datos del INEGI a nivel municipal, analizados con el sistema R, entre 2013 y 2015 las horas trabajadas en la industria de la construcción registraron bajas importantes como resultado de otro fenómeno: la caída en los precios del petróleo y el cambio en las políticas vinculadas con el sector vivienda que en el inicio del gobierno de Peña Nieto modificaron las reglas para la entrega de apoyos y subsidios a la vivienda de interés social.

En diciembre de 2012, el número de horas trabajadas sumó más de 136,323 mientras que en diciembre de 2017 llegó a 127,648 horas, un ajuste del 6.3%. Si se compara respecto a 2006, cuando las horas trabajadas en la industria de la construcción superaban las 165,000, la caída sería de 22%

Édgar Amador, analista financiero y ex titular de la Secretaría de Finanzas de la Ciudad de México, confirmó que en 2005 la industria de la construcción en la Ciudad de México registró un comportamiento a la baja y que preocupó al gobierno y explicó la causa: “Fueron los cambios a las reglas del sector vivienda, la crisis de las desarrolladoras de vivienda”.

El comportamiento del sector petrolero también generó un comportamiento atípico en los estados como Veracruz, Campeche y Tampico que históricamente había recibido inversión relacionada con la industria extractiva. En Veracruz, dijo un empresario de la región que opera una pequeña compañía constructora se registró un recuperación entre 2012 y 2014 cuando se presentó la inversión de la compañía Etileno XXI en la que participa la firma mexicana IDESA y la constructora brasileña Odebrecht.

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