Cuando escuchamos la palabra psicópata, generalmente pensamos en personajes cinematográficos del tipo asesinos seriales del cine como Hannibal Lecter (El Silencio de los Inocentes), Norman Bates (Psicosis) o Dexter Morgan (Dexter).

También vienen a nuestra mente personajes de la vida real como Ted Bundy, John Wayne Gacy, Jeffrey Dahmer o Andrei Chikatilo sin olvidar a los psicópatas asesinos mexicanos como José Luis Calva Zepeda, “El caníbal de la Guerrero” o Juana Barraza, “La mata viejitas”.

Pero no todos los psicópatas son asesinos, tampoco han estado en la cárcel y mucho menos son caníbales. Existen los llamados psicópatas funcionales o psicópatas corporativos. Éstos se encuentran encriptados en las grandes empresas, oficinas gubernamentales, firmas de abogados, hospitales, instituciones educativas. Es decir, viven entre nosotros, están en el escritorio de junto y ¡cuidado!, entre más grande sea el centro de trabajo, más fácil les resulta mimetizarse para no ser descubiertos.

Todos los psicópatas, hombres o mujeres, son depredadores y buscan conseguir lo que desean a cualquier precio, sin importar a quién dañen, aunque implique violar leyes sociales preestablecidas, crear intrigas, caos o fraudes.

La psicopatía es un trastorno de la personalidad que se acompaña de conductas y rasgos específicos. La habilidad de estos seres patológicos es aparentar bonhomía, liderazgo colaborativo, fingir lealtad. También son buenos conversadores e inicialmente tienen un encanto muy especial que es bien recibido en el ambiente corporativo.

Los psicópatas son expertos en manipular, encubrir y falsear por medio de la imitación, mostrar sentimientos y emociones, aunque carecen de empatía, conciencia y sentimientos por el prójimo. Construyen una arquitectura de intrigas y crean culpables con una alta credibilidad.

Si en la empresa no se advierte a tiempo a un personaje con estas características, el precio a pagar será muy alto, en lo físico y emocional, así como en el clima laboral porque un psicópata imprime miedo y destruye la autoestima de los subordinados, mientras que se empeña en adular a los superiores para escalar puestos. Esas son algunas de sus herramientas manipuladoras y depredadoras.

Una máxima en psicología dice: “Cuando te topes con un psicópata lo que mejor puedes hacer es salir corriendo”. Pero correr no siempre es la opción a tu alcance, porque el psicópata puede ser tu propio jefe.

¿Cómo reconocer a un psicópata funcional?

Muchas personas de negocios exitosas tienen rasgos comunes a la psicopatía, pero no quiere decir que para ser exitoso se tenga que ser psicópata o viceversa.

Identificar los rasgos no es nada sencillo, cada psicópata –al igual que los criminales astutos–, tienen su sello personal. Se han realizado muchos estudios para diferenciar a los psicópatas asesinos, de aquellos que son triunfadores en el ámbito empresarial.

El reporte del Journal of Research in Personality de 2010 revela que los psicópatas exitosos exhiben las mismas características y rasgos centrales que otros psicópatas: deshonestidad, explotación, arrogancia, bajo remordimiento, minimizando la culpa, la insensibilidad y el afecto superficial.

Robert Hare, psicólogo creador de la Lista de verificación de psicopatía Hare revisada (PCL-R), considerada la mejor herramienta de diagnóstico que permite evaluar las tendencias psicópatas funcionales destaca los siguientes rasgos:

  1. Encantadores en forma sutil pero superficial.
  2. Muestran alta autoestima (exageradamente alta).
  3. Son adaptables a los puestos o posiciones que van conquistando, pero necesitan de estimulación para trabajar.
  4. Son mentirosos patológicos de forma compulsiva.
  5. Astutos y manipuladores.
  6. Carecen de remordimientos o culpa.
  7. Su sensibilidad emocional es superficial.
  8. Insensibles ante el dolor ajeno y faltos de empatía. Buscan siempre ser reconocidos y no reconocer el trabajo de los demás.
  9. Estilo de vida parasitario.
  10. 10.Tienen malos controles de comportamiento.
  11. 11.Manifiestan sentirse orgullosos de su promiscuidad sexual.
  12. 12.Tuvieron problemas tempranos de comportamiento.
  13. 13.Muestran falta de objetivos realistas a largo plazo.
  14. 14.Impulsivos. No sienten culpa o miedo de los daños ocasionados.
  15. 15.Irresponsables, achacan los errores a otros.
  16. 16.Construyen intrigas de sorprendente complejidad.
  17. 17.No asumen su responsabilidad por las propias acciones.
  18. 18.Tienden a victimizarse.
  19. 19.Han tenido muchas relaciones matrimoniales de corto plazo y no establecen vínculos emocionales a largo plazo.
  20. 20.Algunos pueden tener antecedentes de delincuencia juvenil o relatan sus aventuras delincuenciales con gran orgullo

¿Psicópata, yo?

De acuerdo con estudios de la Universidad de Columbia Británica, correlacionados con otros estudios del sistema penitenciario norteamericano, se calcula que la prevalencia de los psicópatas suele ser entre el 1 por ciento al 3 por ciento de la población mundial. Es decir, por cada mil personas, 30 son psicópatas funcionales o corporativos.

¿Cuántos psicópatas te has topado o tendrás que enfrentar en tu vida laboral?  La realidad puede ser aterradora. La solución estriba en la evaluación al momento de la selección del personal y el monitoreo continuo de conductas.

Arturo Noria Sánchez*

*Maestro en Psicología Jurídica y Criminológica, Tanatólogo.

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