En la Cámara de Diputados se está llevando a cabo la revisión de diferentes iniciativas que tienen como objetivo plantear una reforma a la Ley Federal del Trabajo (LFT) con la intención de mejorar las relaciones laborales entre las empresas y los trabajadores, por lo que uno de los aspectos a considerar es el papel de los sindicatos en este proceso.

Las modificaciones a la ley buscan desaparecer a los denominados sindicatos blancos o no activos, a través de nuevos mecanismos de control. Uno de estos planteamientos pretende que aquél sindicato que quiera emplazar a huelga, deberá comprobar que legalmente puede representar a los trabajadores que se están emplazando y junto con ello se deberá acreditar la voluntad de la mayoría de sus agremiados para llevar a cabo la huelga

Las desventajas a las que se enfrentan los trabajadores bajo la actual forma de operar de los sindicatos se da en relación a las decisiones colectivas. Ejemplo de ello, es lo sucedido con las huelgas en Matamoros, que orilló a algunas empresas a salir de nuestro país, con una pérdida de alrededor de 4 mil empleos. Existen registros de que en este caso, surgido a finales de enero, muchos de los trabajadores no estaban de acuerdo con la decisión de irse a huelga.

Otro de los aspectos que busca esta reforma en términos de libertad sindical, hacen referencia al hecho de que los trabajadores puedan elegir qué sindicato será el que los represente. Esto conlleva una propuesta de voto libre y secreto para la elección de los dirigentes sindicales, buscando erradicar las presiones y cuestiones políticas, ofreciendo garantía a los trabajadores y la oportunidad de verdaderamente elegir a sus representantes.

La elección de los líderes sindicales y sus comités ejecutivos en México, están plagados de irregularidades, en donde las medidas de coacción y la corrupción logran imponerse; por lo que establecer mecanismos de control ayudará a reconocer que estos procesos son reales y no simulados. En la mayoría de los casos, estos procesos de elección son privados y se rigen bajo el amparo del principio de autonomía sindical, en donde se estipula que cuentan con la facultad de elegirlos utilizando los métodos que decidan; esto permite que se presenten las denominadas “asambleas de papel”, que, si bien están documentadas, no implica que se haya dado una reunión física entre los trabajadores para señalar a sus representantes mediante el voto. Las que llegan a ser reales, suelen tener votos manipulados por diferentes mecanismos, desde económicos hasta políticos y de coerción física.

Existe un panorama complejo frente a esta iniciativa de reforma a la Ley Federal del Trabajo, ya que los líderes sindicales, independientemente de la corriente de la que provengan, difícilmente estarán dispuestos a ceder las facultades que limitan su “poder”. Por el contrario, considera que la acreditación de los contratos colectivos para señalar qué sindicato logra la representación de la mayoría, es un aspecto que legalmente procederá de manera favorable.

Existe la posibilidad se que surja un instituto que se encargue de la administración de todos los temas colectivos en el país, que habrá de validar los procesos de elección de los líderes sindicales a manera de inspección.

Hay muchas dudas sobre si verdaderamente nuestro país se encuentra preparado para enfrentar estos cambios que proporcionan a los trabajadores una gran libertad. Espero que tengamos la capacidad para discernir cuándo es conveniente ir a una huelga y cuándo no, esto conlleva un gran sentido de responsabilidad. Para que estos modelos sean exitosos debe haber un análisis de estos conceptos, debe haber una madurez y preparación para no tomar malas decisiones como el caso de Matamoros. Este tipo de modelos los tenemos en muchas partes del mundo, en países como Alemania y Japón funcionan muy bien, pero ahí los trabajadores toman decisiones basados en la educación que han recibido que es de muy alto nivel y no fácilmente toman la decisión de ir a huelga, hay un debate interno hacia sus dirigentes para que sustentan el por qué deberían hacerlo.

En países sudamericanos también se ha buscado implementar este mismo modelo de libertad sindical tan amplio, pero los trabajadores no cuentan con la misma preparación y eso los hace vulnerables y propensos a tomar malas decisiones que afectan la economía, impactando en indicadores macroeconómicos.

Germán de la Garza de Vecchi

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