El 2019 marca el arranque de un año lleno de nuevos escenarios en donde el mercado laboral no escapa. En entrevista Mónica Flores Barragán, presidente de ManpowerGroup Latinoamérica expone que los desafíos van desde un aumento histórico en el salario mínimo, hasta los cambios en las relaciones laborales, una nueva reforma a la Ley Federal del Trabajo e incluso nuevas reglas en materia de subcontratación.

– ¿Es un inicio de año histórico?

-Si, además de incierto y atípico, no sólo porque estamos en los primeros meses de un nuevo Gobierno, de otro partido que tiene la mayoría en las cámaras, con una visión mucho más social. A esto se suma una situación global también muy cambiante e incierta. Ya diversos analistas hablan de una probable recesión global o crisis económica.

Concretamente hablando de México creo que la buena noticia es que ya hay un principio de acuerdo con el TMEC (acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá), faltará que pasen las discusiones en los congresos de los tres países. Vemos señales que a veces son alentadoras y a veces muy inquietantes sobre lo que pasará en cuanto a la modificación o aprobación del tratado que se firmó en principio, pero que sin lugar a duda no pensamos que se llegue a anular.

– ¿El incremento al salario mínimo, traerá algún impacto en el empleo?

El aumento al salario traerá una mejor calidad de vida para el trabajador mexicano que tiene esos niveles de ingresos; sin embargo, nosotros creemos que el real aumento del salario debe de ir en función de la productividad y lo que cada individuo aporte a la generación de valor de lo que hace. Nosotros creemos que tenemos que ser mucho más agresivos en cuanto a mover al talento mexicano a la economía formal, con los beneficios en el círculo ampliado que esto implica desde aportaciones a la seguridad social, pago de impuestos, que trae beneficios en cadena. Creemos que siempre hay que ayudar al más desfavorecido y que debe de haber programas sociales, y subsidios en algunos casos.

La economía de México se moverá siempre y cuando se atraiga la inversión y para que haya inversión necesita haber seguridad jurídica, Estado de derecho y talento disponible. En la medida en que esto se promueva y se garantice, creo que tendremos un panorama favorecedor, siempre en la economía formal.

– ¿Qué opinión tienen sobre el Programa de Jóvenes Construyendo el Futuro? 

-Me parece muy oportuno voltear con este programa de Jóvenes Construyendo el Futuro para que los jóvenes puedan adquirir experiencia y puedan mantener contacto con la economía formal. Porque además tiene un doble efecto, la principal razón por la que los jóvenes no son contratados es por la falta de experiencia y en segundo lugar la falta de habilidades, no es que no tengan habilidades, lo que pasa es que no tienen las habilidades que requiere la empresa y con este programa daremos oportunidad a que aprendan lo que han demandado, ya sea para que sean contratados por la propia empresa o para que busquen trabajo en otra organización o se autoempleen, pero ya les dimos herramientas que les serán útiles para integrarse al mundo del trabajo y esto hará una válvula de escape para esta presión social que vivimos.

– ¿Cuál es el otro efecto que tiene este programa?

-Me parece que tiene una gran dicha de tener un buen demográfico, cosa que en otros países no. Y si tú conjuntas las ventajas que tiene nuestro país desde ubicación geográfica, cultura, recursos naturales, si le sumas jóvenes capacitados, talento, pues seríamos un país muy atractivo para la inversión extranjera.

Yo creo que esta responsabilidad de difusión no sólo es de las empresas, tiene que intervenir el Gobierno, tanto el Gobierno Federal, como los Gobiernos Locales para que la información llegue a estos grupos. Es un número muy ambicioso, pero necesario. Sería el programa de este tipo más ambicioso a nivel global. Yo esperaría que en el tiempo lleguemos a una cifra cercana al objetivo.

Me parece que uno de los riesgos para que esto no funcionara es que los jóvenes no se inscriban. Las empresas ya firmaron un acuerdo, las grandes organizaciones empresariales de este país ya asignaron que van a apoyar porque vemos que hay ventajas en este programa. Tenemos que ir a buscarlos (a los jóvenes) con mecanismos distintos, no sólo de difusión sino de convencimiento; a ellos y a los padres de familia también porque a esa edad, en los muy jóvenes menores de 25 todavía el entorno familiar incide mucho en sus decisiones.

– ¿Por otra parte, es necesario que se realicen cambios en materia de outsourcing?

-En el mundo hay más de 15 millones de personas han entrado a la economía formal o al empleo a través de agencias de contratación, de tercerización o de outsourcing, como le quieras llamar. Es algo que está probado que funciona si se hace bien, con las reglas del juego claras, cumpliendo las legislaciones, pagando las cargas impositivas y de impuestos que corresponden. No es algo que se inventó en México. A nivel mundial es algo que está probado. Estos 15 millones solo es de Norteamérica, 1 millón 300 mil en Sudamérica.

Hay muchas razones beneficiosas para las organizaciones sobre por qué contratar una empresa seria de subcontratación. Tiene que ver con reinserción de jóvenes, mujeres, personas retiradas del mundo del empleo formal. Tiene que ver con flexibilidad laboral para ajustarse a los ciclos económicos de cada sector y región. Tiene que ver con profesionalización en la búsqueda de talento y atracción de la misma, cosa que no tendría por qué saber una empresa. Tiene que ver con programas de entrenamiento. Tiene que ver con eficiencia en todos los procesos de recursos humanos y con eficiencia en la planeación de la fuerza laboral.

¿Cuál es el reto que tenemos en nuestro país? Poder enseñar o poder lograr que tanto las autoridades como el público en general, los padres de familia entiendan la diferencia entre un proceso mal manejado, y que busca la elusión, la evasión o de plano corrupto y lo que es hacer esto de manera legal y ordenada.

María del Pilar Martínez

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