Con el voto en contra de un miembro, la Junta de Gobierno del Banco de México decidió mantener en 7.75 por ciento la tasa de referencia a un día.

En su comunicado el tono supone que la Junta de Gobierno está dispuesta realizar más aumentos durante el año en caso de ser necesarios.

Tema que parece consecuencia de la postura de la Reserva Federal de Estados Unidos reiteró su previsión de aumentos graduales en la tasa de fondos federales.

De manera precisa, expuso los aportes que ha tenido la política monetaria al lado de la resolución del acuerdo comercial con Estados Unidos en favor de la estabilidad del tipo de cambio.

Ello, pese a que los activos de las economías emergentes se han visto envueltos en episodios de volatilidad.

De igual manera, señaló que la inflación subyacente ha sido afectada por la persistencia de los aumentos de precios en las gasolinas y el gas LP, que sin embargo los considera de carácter temporal.

Por lo cual, el balance riesgos inflacionarios se mantiene al alza.

En cuanto al crecimiento refirió que el tercer trimestre arranca con expansión y la negociación comercial reduce el sesgo a la baja.

Además, pone el acento en los riesgos por disposiciones anunciadas por el próximo gobierno federal en materia salarial y de gasto público.

Consideraciones de Ve por Más

Derivado de un mayor aumento a lo esperado en los precios de los energéticos y sus efectos secundarios en otros componentes de la canasta básica (incluso al interior del índice subyacente), se ha observado un retraso en la convergencia del índice de precios al objetivo de Banxico (3.00 por ciento +/- 1.0 por ciento).

Incluso, el instituto revisó al alza su estimado de inflación para cierre de año: de 4.25 por ciento a 4.50 por ciento (en línea con GFB×+).

Por otro lado, las expectativas de largo y mediano plazo se mantienen estables (~3.50 por ciento), y las alzas en los energéticos son de carácter transitorio; adicionalmente, se espera que la inflación subyacente mantenga su descenso en un contexto de crecimiento económico moderado, lo que justifica la reciente decisión de mantener las tasas de interés sin cambios.

Expectativas

Mantenemos estimado, pero no descartamos futuras alzas. Al ser el entendimiento comercial entre EUA, México y Canadá un elemento que contribuye a disipar la incertidumbre, se refuerza nuestra perspectiva de que la tasa objetivo cerrará 2018 en 7.75 por ciento.

Sin embargo, no podemos descartar futuros ajustes al alza en la variable ante los riesgos para la inflación originados por:

  1. el proceso de normalización monetaria de la Fed;
  2. la volatilidad en el precio de los energéticos y bienes agropecuarios y;
  3. el escalamiento en disputas comerciales y geopolíticas que provoquen episodios de volatilidad en el mercado cambiario.

Consideraciones de Invex

El comunicado mantuvo un tono restrictivo ante un escenario altamente incierto y cargado de riesgos.

De un lado, las condiciones de holgura en la economía se mantienen sin cambios y el balance de riesgos sigue sesgado a la baja pese haber alcanzado un acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá.

Del otro, la inflación general sufre persistentes choques ante las presiones en los precios energéticos que, aunque temporales, limitan la desaceleración de los precios subyacentes.

Este escenario aumenta el riesgo de que se retrase la convergencia de la inflación con el objetivo en horizonte esperado.

Entre los principales riesgos volvieron a destacar una depreciación del peso presionada tanto por mayores tasas de interés externas, como por otros factores externos e internos.

Además, no se pueden descartar mayores presiones en los precios de los energéticos, una escalada de medidas proteccionistas a nivel global o un gasto público mayor al anticipado.

Con esto, el balance de riesgos se mantiene sesgado al alza, con un alto grado de incertidumbre.

Expectativas

Esperamos que Banxico se abstenga de modificar la tasa en el futuro cercano ante la persistente tendencia a la baja de la inflación subyacente y la falta de presiones por parte de la demanda agregada.

Además, el mensaje de gradualidad en el ciclo de alzas de la Reserva Federal y la conclusión favorable de la negociación del USMCA (por sus siglas en inglés), que sustituirá al NAFTA, mejoran el escenario para el tipo de cambio.

Sin embargo, consideramos que las puertas siguen abiertas a incrementos adicionales ante un deterioro del panorama inflacionario, ya que no podemos descartar la persistencia de choques adicionales sobre la oferta de energéticos y agropecuarios.

Además, una eventual reacción adversa del mercado al proceso de normalización monetaria de los principales bancos centrales y/o un deterioro del panorama para las economías emergentes podría requerir ajustes adicionales para salvaguardar la estabilidad financiera.

Consideraciones de Finamex

Finamex. Revista FortunaEconomía mundial: Banxico cambia su descripción sobre la expansión en la economía mundial durante el segundo trimestre de “relativamente elevada” a “moderada”, además de señalar la incertidumbre producida por un posible escalamiento adicional en disputas comerciales, mayor restricción en condiciones financieras y factores geopolíticos adversos.

Adicionalmente, el comunicado hace referencia al entorno observado de la alta volatilidad y desempeño negativo en activos de economías emergentes, donde destaca la resiliencia del peso mexicano en contraste con otras monedas comparables.

Actividad económica en México: El Banco Central describe que, de acuerdo con la información disponible al inicio del tercer trimestre, la actividad económica en México se ha expandido, en contraste a la contracción del segundo trimestre.

En cuanto al balance de riesgos, el comunicado señala que continúa sesgado a la baja, aunque el acuerdo comercial alcanzado con Estados Unidos y Canadá mejora la perspectiva del futuro.

Inflación: El comunicado indica que los incrementos mayores a los previstos en gasolina y en gas L.P. han retrasado la convergencia de la inflación general a su meta y de manera indirecta han afectado el ritmo de disminución de la inflación subyacente, aunque considera que estos choques son de naturaleza temporal.

Resalta que en esta ocasión la decisión de política monetaria fue alcanzada por mayoría de votos y no por votación unánime como ha sido divulgado en las cuatro reuniones anteriores.

Consideraciones de Banorte

Consideramos que esta fue una decisión complicada para el banco central, lo que se reflejó en el hecho de que un miembro votó a favor de un incremento.

Adicionalmente, ahora pensamos que Banxico está listo para incrementar la tasa de referencia una vez más en 25pb para ubicarla en 8 por ciento antes de finalizar el año, para después mantenerla sin cambios durante el primer semestre de 2019.

Percibimos un tono más hawkish en el comunicado, con la autoridad monetaria preocupada por la alta incertidumbre en el panorama global y un balance de riesgos negativo para la inflación, a pesar del fin de la renegociación del TLCAN (ahora USMCA).

Consideramos que esto último ayudará a reducir la incertidumbre en el tipo de cambio y las perspectivas de crecimiento.

Riesgos para 2019

No obstante, Banxico considera que el balance de riesgos para la inflación mantiene un sesgo al alza, debido a: “…mayores presiones en los precios de los energéticos, como lo muestran las cotizaciones a futuro para algunos de estos; que se presente un escalamiento de medidas proteccionistas a nivel global que afecten a la inflación; y un gasto público mayor al anticipado…”.

Adicionalmente, menciona riesgos de un impacto en la inflación si las negociaciones salariales no son consistentes con las ganancias en productividad, además de un potencial traspaso a otros precios de la presión “temporal” en los precios de energéticos.

Nuestra expectativa de inflación argumentaba favor de un alza más en la tasa de referencia antes del cierre del año.

Recientemente revisamos nuestro estimado de inflación en 2018 de 4.3 por ciento a 4.8 por ciento anual, por encima del consenso de 4.5 por ciento, de acuerdo a la última encuesta de Banxico.

Esta revisión se explicó en gran parte por incremento en nuestras expectativas de los precios de energéticos, así como por posibles presiones en el peso mexicano en el corto plazo, lo que podría retrasar el ritmo de convergencia de la inflación al objetivo.

En este sentido, esperamos un alza más de 25pb en la tasa de referencia a 8 por ciento en 2018, considerando también que nuestros pronósticos se ubican por encima de los del banco central de acuerdo al último Informe Trimestral.

Banxico no se ha desligado de la Fed

En el comunicado, los miembros discutieron sobre la posibilidad de presiones inflacionarias en EU ante limitadas condiciones de holgura y el impacto del estímulo fiscal.

Esto resulta en línea con nuestra expectativa de que el Fed aumentará en 25pb su tasa de referencia por cuarta vez en el año en diciembre, para continuar con el alza de tasas en 2019.

Es importante mencionar que esta es la primera vez que Banxico no responde al incremento el Fed desde que inició el proceso de normalización a finales de 2015.

Sin embargo, en el comunicado mantuvo la postura monetaria relativa entre México y EU como el segundo factor más importante para considerar en futuras decisiones.

En nuestra opinión, Banxico no puede desligarse completamente del Fed en un entorno altamente incierto y volátil, en particular para mercados emergentes.

Muestra de ello es el ajuste en los Treasuries de los últimos dos días que indujo presiones en el peso mexicano y otras divisas de emergentes, con el primero pasando de 18.80 a 19.12 pesos por dólar y el rendimiento al vencimiento del Bono M de 10 años subiendo en 9pb.

Preocupación por el crecimiento

En su última reunión, la Junta de Gobierno se mostró preocupada por la actividad económica tras la ligera contracción del PIB en segundo trimestre.

Consideramos que Banxico se muestra un poco más optimista sobre el crecimiento, considerando que el fin de la renegociación del TLCAN reducirá la incertidumbre sustancialmente.

Los recientes indicadores apuntan en esta dirección.

El IGAE de julio mostró un avance de 3.3 por ciento anual, por arriba del 1.2 por ciento del mes anterior.

Sin embargo, el crecimiento en 2019 será impactado por una desaceleración en el gasto de gobierno, tanto por un efecto de base como por los retos burocráticos que normalmente enfrenta una administración en su primer año de gobierno con lo que estamos esperando una expansión de 1.8 por ciento vs 2.1 por ciento este año.

Expectativas

En conclusión, el tono más hawkish del comunicado sugiere que Banxico todavía no termina con su ciclo restrictivo.

El escenario hacia delante todavía es altamente incierto, sobre todo en el frente externo, donde las elecciones de medio término en EU podrían tener un impacto aún no determinado en los mercados financieros.

Adicionalmente, las tensiones comerciales (particularmente entre EU y China) podrían aumentar, a su vez que el Fed está comprometido en continuar con su proceso de normalización.

En el frente local, la nueva administración deberá presentar el paquete fiscal para 2019, en el cual anticipamos refrendarán su compromiso con mantener una postura fiscal responsable.

Sin embargo, esperamos que sigan aumentando las presiones en los precios de los energéticos en el corto plazo, llevando a la inflación hacia nuestra expectativa para fin de año de 4.8 por ciento.

Ante el entorno retador, y asumiendo que el tipo de cambio continúa con un comportamiento volátil, esperamos que Banxico incremente su tasa de referencia en 25pb a 8 por ciento antes de que finalice al año, para luego mantenerla sin cambios en la primera mitad del 2019, en un entorno de incertidumbre y de menor crecimiento.

Consideraciones de Scotiabank

El IGAE avanza con fuerza, pero mantiene debilidades. Revista FortunaEl comunicado mantuvo un tono halcón (hawkish), lo que apunta hacia nuevos incrementos en la tasa de interés de referencia, sobre todo porque ya uno de los miembros votó en esta ocasión por un incremento de la tasa de interés, además de la reiteración continua de que en un entorno complejo es fundamental seguir una política monetaria prudente y firme, que se impulse la adopción de medidas que propicien una mayor productividad y que se consoliden sosteniblemente las finanzas públicas.

Como consecuencia de los eventos de esta semana, ajustamos nuestra expectativa para la política monetaria de los próximos meses.

Por un lado, el USMCA reduce en alguna medida la incertidumbre proveniente del entorno externo, pero no la elimina del todo.

Factores de incertidumbre

De hecho, sigue habiendo varios factores que generan una gran cantidad de incertidumbre, comenzando por el endurecimiento de las condiciones financieras internacionales como consecuencia del continuo ajuste en la política monetaria de varios bancos centrales de gran tamaño, y de las fuertes y crecientes necesidades financieras de algunos gobiernos, especialmente el de Estados Unidos, que tiene que financiar un déficit fiscal cada vez mayor.

Un entorno financiero más adverso repercute de forma natural en el tipo de cambio y las tasas de interés, que en conjunto absorben buena parte del impacto.

Si bien es cierto que ya las tasas de interés en México se encuentran en niveles restrictivos (es decir, por arriba de su nivel neutral) de acuerdo a las condiciones del mercado interno; en la medida en que se deteriore el entorno global habrá más presión sobre las dos variables; y si las tasas de interés no contribuyen a absorber parte del impacto, entonces es el tipo de cambio el que lo hace; pero ello implica una mayor depreciación que eventualmente puede trasladarse a la dinámica de los precios y generar una mayor inflación.

Expectativa

Para los próximos meses se espera un nuevo incremento de la tasa de interés de la Reserva Federal hacia el mes de diciembre, y se percibe que el entorno financiero global continuará endureciéndose ante la escalada proteccionista de Estados Unidos, que ya está inmerso en una guerra comercial con China.

También es probable que los mercados emergentes se vean afectados por este entorno y sigan presentando episodios de volatilidad en algunos países, lo que implica el riesgo de contagio hacia otros mercados, como ya lo ha advertido el Fondo Monetario Internacional.

En este entorno, anticipamos que el tipo de cambio registrará una elevada volatilidad y continuará presionado; lo que requerirá de un nuevo incremento en la tasa de interés de referencia por parte de Banco de México hacia diciembre, después de la decisión de la Reserva Federal.

Con ello, la tasa interbancaria a un día terminaría en 8 por ciento, donde esperamos que se mantenga durante el 2019, cuando la inflación retomará con más claridad su tendencia descendente.

 

Se cansa el Banco de México de luchar contra fantasmas. Revista Fortuna

Anuncio de política monetaria

La Junta de Gobierno del Banco de México ha decidido mantener el objetivo para la tasa de interés interbancaria a un día en un nivel de 7.75 por ciento.

Entorno internacional

En el segundo trimestre de 2018 la economía mundial continuó expandiéndose a un ritmo moderado, acentuándose la divergencia en el desempeño de las principales economías avanzadas.

De manera particular, en contraste con la zona del euro, Japón y el Reino Unido, que han crecido por debajo de lo previsto, en Estados Unidos la expansión de la actividad económica fue elevada, en parte en respuesta al estímulo fiscal adoptado.

En un contexto de baja holgura, esto podría conducir a mayores presiones sobre la inflación.

Como se anticipaba, la Reserva Federal incrementó el rango objetivo para la tasa de fondos federales en su reunión de septiembre y reiteró su previsión de aumentos graduales para dicha tasa, lo cual propició un aumento en las tasas de interés en todos sus plazos.

Cabe señalar que la economía mundial está sujeta a una marcada incertidumbre.

Ello debido principalmente a los riesgos asociados a un escalamiento adicional de las disputas comerciales, a un mayor apretamiento en las condiciones financieras y a factores geopolíticos.

En este entorno, en las últimas semanas los mercados financieros internacionales mostraron episodios de volatilidad y los precios de los activos de las economías emergentes registraron un desempeño negativo.

No obstante, se observaron diferencias entre estas de acuerdo a sus fundamentos macroeconómicos y a factores idiosincrásicos.

Evolución del entorno

Así, desde la última decisión de política monetaria el peso mexicano mostró mayor resiliencia que las monedas de otras economías emergentes.

Además del prudente manejo macroeconómico en el país, ello también estuvo asociado a los avances en la negociación comercial con Estados Unidos y Canadá.

En cuanto a las tasas de interés en México, las de corto plazo registraron cambios ligeros, observándose aumentos en las tasas de mediano y largo plazos.

La información disponible sugiere que a principios del tercer trimestre de 2018 la actividad económica en México se expandió, luego de la contracción registrada en el segundo trimestre.

Se estima que las condiciones de holgura en la economía se mantuvieron en niveles similares a las observadas el trimestre anterior.

Ante el entorno complejo que enfrenta la economía, el balance de riesgos para el crecimiento continúa sesgado a la baja, si bien en el margen este sesgo ha disminuido debido al acuerdo comercial recientemente alcanzado con Estados Unidos y Canadá.

Efectos de la política monetaria

La política monetaria adoptada por este instituto central para mantener ancladas las expectativas de inflación de mediano y largo plazos, aunada a los compromisos fiscales y a la resiliencia que ha mantenido el sistema financiero, han contribuido a que la economía mexicana esté en posición de hacer frente a escenarios adversos, tanto en el ámbito externo como interno.

Al respecto, a pesar de la menor incertidumbre asociada a la relación comercial de México con Estados Unidos y Canadá, la economía mexicana aun transita por un panorama complejo, especialmente por el riesgo de mayor astringencia en las condiciones financieras externas.

Por ello, es particularmente relevante que además de seguir una política monetaria prudente y firme, se impulse la adopción de medidas que propicien una mayor productividad y que se consoliden sosteniblemente las finanzas públicas.

Evolución de la inflación

Desde junio se han venido observando incrementos mayores a los previstos en los precios de los energéticos, principalmente de la gasolina y del gas L.P.

Si bien estos choques son de naturaleza temporal, han afectado el ritmo de disminución de la inflación subyacente por los efectos indirectos que han tenido sobre los costos de producción, y han retrasado la convergencia de la inflación general a su meta.

Al respecto, si bien dichos incrementos de precios tienen su origen en alzas en sus referencias internacionales, el ajuste gradual en la determinación de los precios internos de las gasolinas ha propiciado mayor persistencia en sus aumentos.

Ello ha contribuido a que la inflación no subyacente se mantenga en niveles elevados por un periodo prolongado.

Por su parte, si bien la inflación subyacente se ha visto afectada por los efectos indirectos antes citados, se mantiene la previsión de que continúe disminuyendo en el horizonte en el que opera la política monetaria.

En este contexto, las expectativas de inflación general para el cierre de 2018 se ajustaron de 4.25 a 4.50 por ciento de julio a septiembre, mientras que las correspondientes al cierre de 2019 aumentaron de 3.60 a 3.70 por ciento.

A su vez, las expectativas de inflación subyacente para el cierre de 2018 disminuyeron de 3.60 a 3.53 por ciento en dicho periodo, y las correspondientes al cierre de 2019 se mantuvieron prácticamente sin cambios.

Asimismo, las expectativas de inflación general para el mediano y largo plazos permanecieron alrededor de 3.50 por ciento.

Riesgos inflacionarios

La evolución esperada de la inflación continúa sujeta a riesgos y a una marcada incertidumbre.

Entre los principales riesgos al alza, destaca que la cotización de la moneda nacional se vea presionada tanto por mayores tasas de interés externas, como por otros factores externos e internos.

Al respecto, si la economía requiere un ajuste del tipo de cambio real, el Banco de México estará atento a que este se dé de manera ordenada y sin provocar efectos de segundo orden sobre el proceso de formación de precios.

Por otro lado, persisten los siguientes riesgos: mayores presiones en los precios de los energéticos, como lo muestran las cotizaciones a futuro para algunos de estos; que se presente un escalamiento de medidas proteccionistas a nivel global que afecten a la inflación; y un gasto público mayor al anticipado.

También se podrían generar presiones en la economía en la medida en que las negociaciones salariales no sean congruentes con las ganancias en productividad.

En cuanto a los riesgos a la baja, la ratificación del acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá podría tener consecuencias favorables sobre los mercados y la cotización del peso.

Balance con sesgo alcista

Tomando en cuenta todo lo anterior, se considera que el balance de riesgos respecto a la trayectoria esperada para la inflación mantiene un sesgo al alza, en un entorno de incertidumbre.

Para guiar sus acciones de política monetaria, la Junta de Gobierno da seguimiento cercano a la evolución de la inflación respecto a su trayectoria prevista, considerando la postura monetaria adoptada y el horizonte en el que esta opera, así como la información disponible de los determinantes de la inflación y sus expectativas de mediano y largo plazos, incluyendo el balance de riesgos para estos.

Decisión de la junta de gobierno

Considerando el comportamiento reciente de la economía, que la naturaleza de los choques que han afectado recientemente a la inflación es de carácter transitorio, y que la tendencia esperada de la inflación subyacente continúa siendo descendente, la Junta de Gobierno ha decidido por mayoría mantener el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día en un nivel de 7.75 por ciento.

Un miembro votó por incrementar dicho objetivo en 25 puntos base.

La Junta se mantendrá vigilante del traspaso que se pudiese observar de los choques que han afectado a la inflación no subyacente, así como de otros elementos que pudieran afectar el comportamiento de la inflación subyacente, lo cual es especialmente relevante en un contexto como el actual, en el que esta última aún se ubica por encima de 3 por ciento.

Ello, con el objeto de tomar las acciones que se consideren necesarias, en particular, el mantenimiento o un posible reforzamiento de la postura monetaria actual, con el fin de que la inflación general converja a la meta del Banco de México en el horizonte en el que opera la política monetaria.

Seguimientos especiales

La Junta mantendrá una postura monetaria prudente y continuará dando un seguimiento especial al traspaso potencial de las variaciones del tipo de cambio a los precios, a la posición monetaria relativa entre México y Estados Unidos en un contexto externo adverso, así como a la evolución de las condiciones de holgura en la economía.

Ante la presencia y posible persistencia de factores que, por su naturaleza, impliquen un riesgo para la inflación y sus expectativas, la política monetaria se ajustará de manera oportuna y firme para lograr la convergencia de esta a su objetivo de 3 por ciento, así como para fortalecer el anclaje de las expectativas de inflación de mediano y largo plazos para que estas alcancen dicha meta.

Más de política monetaria

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.