Prometedor comercio entre México y Guatemala.- El futuro gobierno del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, ha puesto en el centro de su agenda de gobierno el desarrollo de la frontera sur-sureste. Para ello ha propuesto invertir en proyectos en Centroamérica y México para generar trabajo y mayores niveles de bienestar.

Prometedor comercio entre México y Guatemala. Revista Fortuna
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Esta no será la primera vez en que un gobierno en México busca promover el desarrollo de esa región; ejemplos recientes son el Plan Puebla-Panamá impulsado por el Presidente Vicente Fox y posteriormente el actual Proyecto Mesoamérica iniciado con el Presidente Felipe Calderón.

Relación comercial entre México y Guatemala

La relación con Guatemala es una de las relaciones más relevantes para México. Aunque ambas naciones comparten objetivos comunes en aspectos tan diversos como el desarrollo, la integración y el bienestar de ambas sociedades, esta relación ha estado caracterizada por encuentros y desencuentros que, en ocasiones, han exacerbado las diferencias y la desconfianza lo que ha impedido profundizar los esfuerzos de integración y sus beneficios para el desarrollo de la zona.

El objetivo de dar prioridad a la frontera sur y a la relación con los países centroamericanos por parte del futuro gobierno es acertado. Sin embargo, aún falta ver cómo se va a traducir dicha prioridad en un plan de acción que construya sobre lo ya hecho.

La relación de comercio e inversión, históricamente, ha sido uno de los pilares de la relación y ha sido clave para impulsar el desarrollo fronterizo, sin embargo, aún hay mucho por hacer. Guatemala es el principal socio comercial de México entre los países de la región centroamericana; en 2017 adquirió 30 por ciento de las exportaciones mexicanas a los 6 países del Mercado Común Centroamericano – el mercado Común Centroamericano es conformado por Costa Rica, Guatemala, Honduras, Nicaragua, y El Salvador.

En 2013, Panamá también pasó a formar parte-. Guatemala es la puerta de entrada para el comercio y las inversiones de México con los países del Triángulo Norte (Guatemala, Honduras y El Salvador) y de manera más amplia para su exportación de bienes, servicios e inversiones en esa subregión de 47 millones de habitantes.

Motor de desarrollo de la frontera Sur

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Desde 2013 el comercio se rige por el Tratado de Libre Comercio México-Centroamérica (TLC Único) que sucedió al TLC México-Triángulo Norte. Gracias al comercio preferencial al amparo de ambos TLC, el comercio total México-Guatemala creció 274 por ciento entre 2001 y 2016 donde las exportaciones mexicanas a Guatemala crecieron 250 por ciento mientras que las importaciones que México realizó de su vecino al sur experimentaron un crecimiento de 455 por ciento en el mismo periodo.

México es el tercer proveedor para Guatemala con 10.7 por ciento de las importaciones totales de Guatemala en 2017 en tanto que para México las importaciones de Guatemala no rebasaron 0.12 por ciento, es decir, 527 millones de dólares y sus exportaciones a ese mercado representaron 0.42 por ciento, 1 mil 722 millones de dólares en 2017. Estas cifras reflejan una relación creciente, pero con espacios importantes para crecer.

El comercio bilateral ha sido superavitario para México y se ha concentrado en exportaciones de petróleo, manufacturas y alimentos procesados.

Del lado de Guatemala las exportaciones a México se han concentrado en productos del sector primario y algunos del sector industrial como cauchos, textiles y vestido, plásticos, hierro y acero, que han mostrado complementariedad en la producción entre ambos países.

Informalidad y contrabando

En paralelo a las actividades formales, el comercio transfronterizo México-Guatemala presenta un alto nivel de informalidad como resultado de una frontera porosa y una deficiente infraestructura.

Por ésta se realizan transacciones legales e ilegales donde actividades como el contrabando afecta la recaudación fiscal en ambos lados y facilita operaciones ilícitas de diversa índole lo cual es un foco rojo en el desarrollo de la relación bilateral.

Guatemala encuentra que 80 por ciento del contrabando en ese país entra por México. Para México esta frontera porosa también es un problema pues afecta las operaciones legítimas de sus empresas.

Ordenar la frontera se dice mucho más fácil de lo que se hace, pero avanzar hacia ello sería un detonador del crecimiento económico y el desarrollo y daría un importante impulso a los flujos de comercio e inversión de México con la región centroamericana.

Inversión Extranjera Directa

La relación de inversión también ha ido en ascenso y ya se da en ambas vías. Guatemala es el séptimo destino para la IED mexicana entre los países de América Latina y el Caribe en tanto que México es el principal inversionista de la región en ese país. Actualmente se cuentan más de 100 empresas mexicanas con inversiones que suman más de 3 mil millones de dólares, lo que representa alrededor de 60 por ciento de la inversión mexicana en Centroamérica.

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El pilar del comercio y la inversión abre un mundo de posibilidades para el desarrollo de la frontera sur. El comercio bilateral ofrece un gran potencial para el desarrollo y fortalecimiento de pequeñas y medianas empresas que pueden contribuir a la estabilidad de la región y a crear prosperidad al generar actividad económica y empleos.

Potencial de mercado

El potencial de mercado está dado por el hecho de que la demanda en Guatemala y Centroamérica requiere volúmenes que son manejables para las empresas mexicanas en tanto que México tiene capacidad para absorber la oferta de Guatemala y de sus vecinos centroamericanos.

Asimismo, las demandas por bienes y servicios son muy similares por gustos parecidos, idioma y cercanía geográfica lo que, sin duda, facilita las relaciones comerciales.

Incrementar el comercio de bienes y servicios involucra no sólo un mayor acercamiento entre los diversos actores del sector privado de ambos lados de la frontera, sino de manera muy importante trabajar con las diferentes autoridades responsables de desarrollar e implementar la normativa que regula el comercio de bienes y servicios, así como los flujos de inversión.

Dicha normativa involucra temas relacionados con coherencia regulatoria para reducir costos a los operadores económicos, reconocimientos mutuos en certificaciones sanitarias, facilitación de cruces fronterizos, mejoramiento y modernización de infraestructura en ambos lados, capacidad logística para los exportadores, desarrollo de oferta exportable, por mencionar algunos.

Esta relación que también se caracteriza por un elevado nivel de informalidad exige encontrar los incentivos para darle formalidad a las transacciones y así impulsar un crecimiento ordenado y próspero que genere los recursos para crear un mejor entorno de negocios a nivel físico, empresarial e institucional.

Posibilidades hacia la frontera Sur

A la relación bilateral México-Guatemala y en particular a la relación de comercio e inversión le ayudará el impulso político desde el más alto nivel, pero también será necesario contar con un plan de acción viable y con metas concretas, así como el destinar recursos institucionales, técnicos, económicos, financieros, humanos, de infraestructura, entre otros.

El nuevo gobierno tiene la posibilidad de construir sobre lo ya avanzado para detonar las oportunidades económicas que la región requiere. Es positivo la prioridad en la agenda política; será crucial que el discurso se materialice en acciones concretas.

*Dra. Luz María de la Mora Sánchez, Profesora Afiliada, División de Estudios Internacionales, CIDE
**Este trabajo forma parte del Proyecto Región transfronteriza México – Guatemala: Dimensión regional y bases para su desarrollo integral (Primera fase, 2017 – 2018)

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