El economista británico John Maynard Keynes, considerado como uno de los fundadores de la macroeconomía moderna, afirmó en su obra central, la Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero, que el ingreso total de la sociedad está definido por la suma del consumo y la inversión; y en una situación de desempleo y capacidad productiva no utilizada, «solamente» pueden aumentarse el empleo y el ingreso total incrementando primero los gastos, sea en consumo o en inversión.

Lo anterior parece lógica pura a la que en la actualidad la sociedad desafía o, mejor dicho,  los progresos tecnológicos que están cambiando la configuración económica. Sin duda la realidad de Keynes era muy diferente a la actual.

Ya hemos planteado en este espacio la importancia de analizar nuestra posición ante la evidente desaparición de los factores que en algún momento formaron parte de “la seguridad” en nuestros proyectos de vida.

Si como afirmó Keynes la dinámica económica depende de aumentar el gasto, debemos preguntarnos cómo lo haremos en un entorno en el que los salarios son cada vez más desproporcionados en relación al costo general de las necesidades básicas, ¿aumentar el gasto? todos quisiéramos, pero cómo hacerlo.

El problema definitivamente no es falta de dinero, existen muchas oportunidades con enorme potencial de ganancias, la objeción es que la mayoría de ellos no son accesibles para el grueso de la población, una de las razones principales por las que la brecha entre la clase pobre y la rica se hace cada vez más grande.

No es el caso de las redes de mercadeo que ponen al alcance de cualquier persona la posibilidad de acceder a un mercado mundial cuyo valor se calculó en 2015 en 182 mil millones de dólares por la Direct Selling Association, si la cifra no es suficientemente atractiva para usted, a continuación una lista de motivos por los que hay que considerar integrarse a una red de mercadeo ahora mismo, aprovechar todas estas circunstancias para participar de la nueva economía es una excelente idea que le invitamos a considerar.

1.- La inestabilidad laboral: antes de perder su empleo, inicie un plan B e invite a sus amigos y conocidos a hacer lo mismo, sin invertir demasiado tiempo y dinero.

2.- La exagerada proliferación de negocios tradicionales: más y más competencia en los modelos tradicionales lleva a una sobre oferta, mayor riesgo de capital y tiempo.

3.- La creciente incertidumbre e inviabilidad de los sistemas de pensiones.

4.- La necesidad, cada vez mayor, de un ingreso adicional en la familia.

5.- Nuevas generaciones conscientes de la inviabilidad del sistema tradicional, así como los millones de jóvenes que no pueden pagar una educación superior, por lo tanto sin acceso a las reducidas oportunidades laborales.

6.- La tasa de natalidad vs el envejecimiento de la población: cada vez más son las personas adultas que no califican para puestos laborales por su edad y que deben depender de hijos u otros familiares

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