La inflación no se contiene y el Banco de México lo reconoce en cada una de sus decisiones de política monetaria para frenarla.

“…dado que la inflación general se está viendo afectada por cambios en precios relativos de productos correspondientes a la inflación no subyacente, se debe poner especial atención en el comportamiento de la inflación subyacente, más aún cuando es el componente que más responde a la política monetaria.”

De esa manera concluye la minuta publicada este jueves de la reunión de la Junta de Gobierno celebrada el primero de agosto.

No es para menos, debido a que la inflación no subyacente no se frena pese al ejercicio de las herramientas con que dispone el banco central.

Puesto que, en mayo este componente registró 6.99 por ciento, en junio se elevó a 7.79 por ciento y para la primera quincena de julio llegó a 8.15 por ciento, que fue la última lectura disponible.

Mientras que el componente subyacente tuvo lecturas en mayo de 3.69 por ciento, en junio de 3.623 y en la primera mitad de julio 3.64 por ciento, afectada por alzas en el no subyacente.

Claridad sobre las desviaciones

Sin embargo, defendió la credibilidad del banco central al señalar “que debe explicar de manera clara y detallada las razones detrás de posibles desviaciones de la inflación respecto de su meta”.

Ahora bien, los integrantes de la Junta de Gobierno convencidos de que nos son la única institución involucrada en el control de la inflación, hizo una manifestación de compromiso por hacerla converger hacia su objetivo, hasta donde les corrresponde.

En dicha reunión resolvió mantener la tasa de referencia en 7.75 por ciento e insistió en la importancia de un manejo sólido de la política macroeconómica.

Además, reiteró en la relevancia de adoptar de medidas que propicien una mayor productividad y que se consoliden sosteniblemente las finanzas públicas.

No obstante, insistió de manera reiterada el ambiente de incertidumbre multi-diverso en el que está tomando las decisiones de política monetaria.

De igual manera, queda de manifiesto que el balance de riesgos para la inflación se mantiene al alza, mientras que el crecimiento conserva un sesgo a la baja.

Mantiene Banxico el tono restrictivo y la tasa en 7.75%. Revista Fortuna

Consideraciones de Invex

La mayoría de los miembros considera que el escenario para la inflación se mantiene inclinado al alza y cargado de incertidumbre, por lo que se mantiene un tono altamente restrictivo.

La posibilidad de una depreciación adicional del tipo de cambio ante la reacción adversa del mercado a la renegociación del TLCAN y la evolución de las tasas externas sigue siendo el principal factor de riesgos.

Asimismo, la posibilidad de un deterioro de las finanzas públicas y la incertidumbre sobre el paquete económico de la nueva administración podrían generar nerviosismo entre los inversionistas.

De hecho, algunos miembros ya consideran poco probable que la inflación general alcance el objetivo puntual de inflación dentro del periodo pronosticado.

Sin embargo, los miembros consideraron apropiado abstenerse de modificar la tasa después que la contracción de la economía en el segundo trimestre evidenció una ampliación de la holgura, lo que podría facilitar la disminución de presiones sobre el rubro subyacente.

Además, consideraron que los choques de oferta sobre los precios no subyacentes, en especial en gasolinas, afectarán a la evolución de la inflación general en los próximos doce meses, aunque de forma temporal.

Expectativa de Invex

Esperamos que Banxico se abstenga de modificar la tasa en el corto plazo ya que la posición actual es lo suficientemente restrictiva como para encauzar la inflación general hacia el objetivo en el horizonte en el que actúa la política monetaria.

Además, el renovado optimismo sobre una pronta y positiva resolución de las negociaciones del TLCAN y una transición política ordenada favorecen una mayor estabilidad del peso.

No obstante, consideramos que la persistencia de un escenario altamente volátil, y ante la posibilidad de una acumulación mayor de choques sobre la inflación, podría detonar ajustes adicionales por parte de Banxico.

monetaria. Revista Fortuna

Consideraciones de Banorte

En nuestra opinión, el tono de las minutas no muestra grandes desviaciones con respecto al comunicado de política monetaria, detallando el pensamiento detrás de la decisión de Banxico.

La Junta de Gobierno justificó su decisión de mantener la tasa de referencia sin cambios en 7.75 por ciento argumentando que:

  1. El cambio reciente en los precios relativos, explicado por las recientes presiones en los precios de los energéticos, es temporal;
  2. tanto las expectativas de inflación derivadas de encuestas como de instrumentos de mercado para el mediano y largo plazo se han mantenido relativamente estables;
  3. la holgura en la economía ha incrementado, reduciendo la probabilidad de que se presenten presiones inflacionarias por el lado de la demanda; y
  4. la inflación subyacente continúa mostrando una tendencia a la baja, la cual se espera que continúe.

Adicionalmente, la Junta reconoció la apreciación del peso desde la decisión anterior, así como un periodo de menor volatilidad en los mercados financieros internacionales.

Preocupación ante un escenario altamente incierto.

Una palabra utilizada constantemente por la Junta de Gobierno para describir el escenario fue “incertidumbre”.

Con respecto al crecimiento, concuerdan que las condiciones económicas se han deteriorado y que, para 2018, es muy probable que el crecimiento se ubique en la parte inferior de su rango estimado de 2-3 por ciento, aunque recuperándose en 2019.

Dentro de los principales riesgos para el crecimiento destacaron:

  1. Una negociación desfavorable del TLCAN;
  2. la posibilidad de que la producción petrolera siga resultando por debajo de lo esperado;
  3. incertidumbre sobre la política económica que pueda seguir la nueva administración, particularmente en temas fiscales.

Expectativa de Banorte

Mantenemos nuestra opinión de que Banxico mantendrá la tasa en 7.75 por ciento en los próximos 18 meses.

Esperamos que la inflación se mantenga en niveles similares a los actuales en los próximos meses, pero convergiendo hacia nuestro 4.3 por ciento hacia fin de año.

En términos del tipo de cambio, pensamos que el peso mexicano continuará mostrando un comportamiento ordenado, a pesar del repunte actual en la volatilidad, con nuestro pronóstico para fin de año en 18.60 pesos por dólar.

Adicionalmente, la nueva administración se ha comprometido a mantener políticas fiscales y fundamentos macroeconómicos sólidos.

En cuanto a la postura monetaria relativa con EU, destacamos que la próxima reunión de Banxico será una semana después de la reunión del FOMC de septiembre, en la cual esperamos que incrementen el rango de los Fed Funds en 25pb.

Un miembro comentó que el diferencial de la tasa de interés entre México y EU permanece en niveles altos -y prudentes-, a pesar de una disminución en el diferencial inflacionario, con la prima por plazo manteniéndose estable, lo cual apoya nuestra visión de que Banxico tiene cierto margen para deslindarse del proceso de normalización del Fed, al menos en el corto plazo.

Sin embargo, no podemos descartar nuevos episodios de alta volatilidad debido a factores tanto internos como externos, lo que aumenta la probabilidad de que Banxico incremente la tasa de referencia en otros 25pb antes de que termine el año.

Consideraciones de Citibanamex

mejora economía. Revista FortunaEn la minuta se discutió la menor volatilidad y apreciación del peso en las semanas recientes.

Sin embargo, también ahondaron en la incertidumbre que continua alrededor de las estrategias de la nueva administración, así como sus consecuencias en la perspectiva económica.

Puntualmente, en la evolución de la demanda doméstica además de la postura fiscal.

La Junta resaltó también la relevancia de una comunicación apropiada, mostrando franqueza sobre sus más recientes proyecciones, lo cual nos lleva a pensar que el siguiente reporte trimestral incluiría ajustes a sus pronósticos.

En el frente externo los miembros de la Junta señalaron el incremento en tasas así como el fortalecimiento del dólar y la renegociación del TLCAN como factores que podrían presionar al peso.

Expectativa de Citibanamex

En nuestra perspectiva, la convergencia al objetivo de inflación podría ser más lento que lo anticipado anteriormente.

No obstante, la reciente presión en la inflación se encuentra asociada a los componentes no-subyacentes, reforzando así nuestra idea de que es hecho temporal y sería pasada por alto.

Considerando lo anterior, pensamos que las minutas son consistentes con nuestra perspectiva de que la tasa de fondeo se mantendrá en 7.75 por ciento por el resto del año.

 

Análisis y motivación de los votos
de los miembros de la Junta de Gobierno

Imagen Banxico. Revista FortunaEn esta sección se presentan las consideraciones que manifestaron los miembros de la Junta de Gobierno respecto de la decisión de política monetaria.

Todos los miembros destacaron que, de acuerdo a los indicadores disponibles para el segundo trimestre de 2018, la economía mundial continuó expandiéndose a un ritmo relativamente elevado.

Uno notó que esta creció por encima del potencial durante el primer semestre del año.

No obstante, todos señalaron que se ha incrementado la divergencia en el crecimiento entre países y regiones.

La mayoría indicó que los pronósticos de un crecimiento sólido para la economía mundial se mantienen para este año, a lo que uno añadió que este escenario se mantiene también para 2019.

Sin embargo, todos coincidieron en que la evolución de la economía mundial está sujeta a incertidumbre y que los factores de riesgo a la baja para el crecimiento global han aumentado incluso en el corto plazo y, en mayor medida, en el mediano plazo.

Todos consideraron que entre los principales riesgos para la economía global destacan:

  1. un escalamiento de las disputas comerciales;
  2. un posible apretamiento en las condiciones financieras; y,
  3. una materialización de riesgos geopolíticos.

Escalamiento de disputas comerciales

Con relación al primer riesgo, algunos mencionaron que, recientemente, se han observado amenazas proteccionistas por parte de algunos países.

Destacaron que Estados Unidos ha adoptado algunas medidas de este tipo y ha anunciado la posibilidad de imponer aranceles adicionales, lo cual ha propiciado represalias comerciales por parte de los países afectados.

En particular, uno de ellos alertó sobre la posibilidad de que Estados Unidos imponga aranceles adicionales a China, así como barreras a las importaciones automotrices.

Así, todos enfatizaron que el comercio internacional ya refleja afectaciones derivadas de las políticas proteccionistas.

Al respecto, uno destacó que ya se aprecia una tendencia a la baja en el volumen de comercio de las economías emergentes, especialmente en Asia y América Latina, así como efectos de este entorno en los índices de gerentes de compra de estas últimas regiones.

Otro sostuvo que en la zona del euro y en Asia se han registrado descensos de los nuevos pedidos manufactureros para exportación.

Asimismo, puntualizó que algunos estudios recientes señalan que medidas proteccionistas como las que se están implementando podrían afectar significativamente la inversión y los flujos de capital internacionales en la economía mundial, especialmente si impactan negativamente la confianza.

En este contexto, algunos sostuvieron que la posibilidad de un escalamiento de las tensiones comerciales se encuentra lejos de disiparse, a pesar de que en días recientes representantes de Estados Unidos y de la Unión Europea acordaron mantener sin cambios el sistema arancelario que rige su comercio bilateral, con miras incluso a una mayor liberalización.

Mercados financieros y tensiones geopolíticas

Respecto al segundo riesgo, la mayoría hizo referencia a un posible apretamiento de las condiciones financieras globales como consecuencia de un proceso de normalización de la política monetaria en Estados Unidos más rápido al anticipado, en un contexto caracterizado por niveles de endeudamiento a nivel internacional incluso superiores a aquellos previos a la crisis financiera global.

En ese entorno, uno advirtió que este riesgo se ha incrementado dada la posición cíclica de la economía estadounidense y la adopción de una política fiscal expansiva.

Con relación al tercer riesgo, un miembro expuso que en el Medio Oriente y en otras regiones continúan presentes tensiones geopolíticas sin signos de atenuación.

Otro detalló que, si bien las tensiones asociadas a Corea del Norte parecen haber disminuido, se han incrementado aquellas relativas a Irán y a los efectos de los bloqueos que le ha impuesto Estados Unidos.

Agregó que, aunque este tipo de riesgos son de baja probabilidad, podrían tener importantes repercusiones tanto en los precios de algunas materias primas como en el apetito global por riesgo.

Desaceleración en Estados Unidos

En adición a los riesgos anteriores, algunos miembros mencionaron otros factores que también podrían afectar negativamente al desempeño de la economía mundial.

En particular, uno argumentó que una probable desaceleración en Estados Unidos también constituye un riesgo al crecimiento global.

Algunos señalaron que una desaceleración en ese país podría presentarse dada la fase avanzada de su ciclo económico, e incluso uno de ellos mencionó que la posibilidad de una recesión en los siguientes años podría agravarse debido al deterioro en sus finanzas públicas.

Por su parte, otro sostuvo que la evolución de los precios del petróleo podría tener un impacto negativo en el ritmo de expansión de la actividad económica mundial.

Ello considerando que, si bien la recuperación de los precios del petróleo, desde sus niveles mínimos de 2016, se ha revertido parcialmente en los últimos meses, estos podrían alcanzar niveles por encima de lo esperado por los mercados, en caso de presentarse disrupciones en la oferta.

Finalmente, algunos señalaron que la incertidumbre en torno a los procesos electorales en países avanzados y emergentes, así como a los términos y condiciones de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, también puede incidir adversamente en los niveles de confianza y, a través de este canal, en la inversión y el crecimiento globales.

Baja de la inflación mundial

Con relación a la inflación mundial, algunos miembros mencionaron que, en las economías avanzadas, esta continúa convergiendo gradualmente a los objetivos establecidos.

Uno de ellos mencionó que el fortalecimiento de los mercados laborales, así como el encarecimiento de los combustibles, han causado leves aumentos en los precios a nivel global.

En este sentido, consideró que es previsible que hacia finales de 2018 la inflación mundial se acerque a 2 por ciento, especificando que en algunas regiones dicho proceso será más lento que en otras.

Destacó que el balance de riesgos para la inflación en el corto plazo empieza a mostrar ciertos indicios de deterioro.

Además, sostuvo que se prevé que persistan varios factores de riesgo para la inflación en el mediano plazo, entre los que destacan la persistencia de la tendencia alcista en los precios de los combustibles y los problemas que podrían presentarse en ciertas economías emergentes, originados por desbalances externos o fiscales.

En la cúspide del ciclo

Respecto al desempeño de las economías avanzadas, algunos mencionaron que varias de ellas podrían haber alcanzado incluso el nivel máximo de su ciclo.

En el caso de Estados Unidos, la mayoría señaló que la actividad económica aceleró su ritmo de crecimiento en el segundo trimestre, lo que en parte obedeció al estímulo fiscal adoptado.

Uno puntualizó que este desempeño reflejó la expansión de la mayor parte de los componentes de la demanda agregada.

Otro apuntó que la expansión de la demanda interna también ha respondido a los bajos niveles de desempleo.

Al respecto, algunos añadieron que estos han alcanzado cifras mínimas en varias décadas.

En este sentido, otro agregó que las condiciones en el mercado laboral se mantienen apretadas y destacó que los salarios y las remuneraciones, así como el índice de costos laborales, muestran una tendencia al alza.

Así, algunos mencionaron que este entorno de reducida holgura podría conducir a mayores presiones sobre la inflación.

En línea con lo anterior, algunos notaron que las condiciones del mercado laboral se han visto reflejadas en una tendencia al alza de la inflación y de sus expectativas, sobre todo las de corto y mediano plazos.

Se espera crecimiento de la economía

Respecto de las perspectivas de crecimiento, algunos apuntaron que los indicadores oportunos sugieren que el PIB de ese país seguirá creciendo a un ritmo elevado en lo que resta del año.

Uno de ellos precisó que tanto por la fase cíclica en la que se encuentra la economía, como por la temporalidad del estímulo fiscal, se prevé que se mantendrá una sólida expansión económica no solo en el resto de 2018, sino también en 2019.

En este contexto, uno apuntó que, en efecto, los pronósticos de crecimiento para Estados Unidos se han venido revisando al alza, si bien, como ya se mencionó, algunos advirtieron sobre la posibilidad de una desaceleración en los años subsecuentes.

Respecto de otras economías avanzadas, la mayoría destacó que, en contraste con el dinamismo económico de Estados Unidos, en la zona del euro, Reino Unido y Japón la información más reciente apunta a una desaceleración.

Algunos comentaron que las proyecciones de crecimiento se han revisado a la baja para estas tres economías.

Uno de ellos especificó que estas revisiones reflejaron sorpresas negativas de la actividad económica a principios de 2018.

Dos aumentos de la Fed en perspectiva

Respecto de la política monetaria en economías avanzadas, un integrante apuntó que, en general, las expectativas de política monetaria en éstas mostraron pocos cambios y que, si bien los bancos centrales han advertido sobre los riesgos que conlleva un mayor proteccionismo a nivel global, la actividad económica hasta el momento ha mostrado un buen dinamismo y la inflación continúa convergiendo gradualmente a los objetivos establecidos.

Profundizando en el caso de Estados Unidos, la mayoría resaltó que, como se anticipaba, la Reserva Federal mantuvo sin cambio el rango objetivo para la tasa de fondos federales en su reunión de agosto y reiteró su previsión de aumentos graduales.

Algunos indicaron que se mantiene la expectativa de dos incrementos de 25 puntos base en lo que resta del año.

Entorno para la política monetaria en EU

Uno destacó que la Reserva Federal ha venido enfrentando el entorno que ha caracterizado a la economía estadounidense sin mayores sobresaltos, tanto a través de incrementos graduales en su tasa de referencia, como a través de su guía futura para la política monetaria.

La mayoría señaló que existen factores que podrían exacerbar las presiones inflacionarias y tener un impacto en la trayectoria de las tasas de interés estadounidenses, tales como la estrechez de su mercado laboral, las medidas de estímulo fiscal y las políticas proteccionistas anunciadas.

Por su parte, otro resaltó que la curva de rendimientos de los Bonos del Tesoro se encuentra relativamente plana, lo que parece reflejar, por un lado, la expectativa de aumentos graduales en las tasas de interés de corto plazo y, por el otro, que se han mantenido las condiciones que han dado lugar a una baja prima por plazo.

Concluyó que el proceso de normalización monetaria en el corto plazo actualmente está sujeto a mayores riesgos y a un entorno de mayor incertidumbre, a pesar de que fue planeado y anunciado para darse de forma gradual y sin sorpresas.

Añadió que, en el largo plazo, parecerían persistir condiciones en los mercados que apuntan a una tasa de inflación baja.

Política monetaria en otras economías avanzadas

En cuanto a la política monetaria en otras economías avanzadas, un miembro mencionó que, en el caso del Banco Central Europeo, este dejó sin cambio sus tasas de referencia, en parte debido a un desempeño económico más débil de lo esperado y a que el nivel de la inflación aún se encuentra por debajo de su meta, por lo que se percibe una postura ligeramente más acomodaticia de la prevista.

En cuanto al Banco de Japón, destacó que este también mantuvo sin cambios su tasa de referencia y se comprometió a mantener una política monetaria altamente acomodaticia por un período más prolongado, a través del control de la curva de rendimientos y la introducción de una guía sobre la evolución de las tasas de interés.

Respecto del Banco de Inglaterra, señaló que, a pesar de que en el Reino Unido se observa una evolución favorable de la inflación, esta se mantiene por encima de la meta del 2 por ciento.

Además, mencionó que, dadas las fuertes presiones salariales, las expectativas de inflación se ubican en el nivel máximo de los últimos cuatro años.

En este contexto, comentó que se espera que en su próxima reunión el Banco de Inglaterra incremente su tasa objetivo en 25 puntos base, para dejarla en 0.75 por ciento.

En este sentido, algunos concluyeron que se sigue anticipando un retiro gradual del estímulo monetario en estos países.

Uno de ellos afirmó que se estima que dicho proceso en Estados Unidos sea más rápido que en otras economías avanzadas.

Avance en las economías emergentes

En lo referente a las economías emergentes, un miembro comentó que se mantiene la previsión de incrementos moderados de la actividad económica durante este año y el siguiente, con lo que estas economías acumularían cuatro años consecutivos de aceleración en el crecimiento del PIB.

No obstante, algunos mencionaron que para algunas de estas economías se actualizaron a la baja las proyecciones de crecimiento.

Uno de ellos puntualizó que, en el caso de economías asiáticas, esto obedeció a la contracción en el flujo de comercio en los últimos meses.

Respecto a la economía china, señaló que esta ha presentado una desaceleración gradual, mientras que otro agregó que se ha incrementado la incertidumbre sobre dicha economía, aunque sobre una base de crecimiento aún sólido.

Uno resaltó que el panorama para los países exportadores de petróleo ha repuntado ligeramente.

En este contexto, algunos miembros apuntaron que también existe divergencia en el crecimiento entre las economías emergentes.

Respecto de la inflación en estas economías, un miembro agregó que en la mayoría de los casos las últimas lecturas permanecen en niveles inferiores a los objetivos, sin embargo, en algunos casos, se han visto afectadas por la depreciación de las monedas locales y en otros por el alza en los precios de los combustibles.

Argumentó que, en respuesta a lo anterior, los respectivos bancos centrales han optado por una retórica más vigilante y se anticipa que adopten una postura más restrictiva en sus próximas decisiones de política monetaria.

Volatilidad en los mercados financieros

La mayoría de los miembros señaló que los mercados financieros internacionales mostraron episodios de volatilidad en las últimas semanas.

Algunos agregaron que además se han observado incrementos en la aversión al riesgo, así como una elevada sensibilidad a la intensificación de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y otros países.

Algunos detallaron que esto ha causado una salida de capitales extranjeros de las economías emergentes.

En este contexto, la mayoría destacó que los precios de los activos en estas economías registraron un comportamiento negativo, en especial los correspondientes a países asiáticos.

Al respecto, algunos enfatizaron el caso de China.

En contraste, uno de ellos comentó que la mayoría de los activos financieros de países desarrollados mostraron cambios marginales.

Sobre este punto, otro precisó que las tasas de interés de los Bonos del Tesoro de Estados Unidos a 2 años alcanzaron niveles cercanos a 2.70 por ciento y registraron un aumento de alrededor de 140 puntos base de septiembre a la fecha.

Añadió que las de los bonos a 10 y 30 años se ubican en 3.00 por ciento y 3.13 por ciento, y que presentaron alzas de alrededor de 95 y 45 puntos base, respectivamente, en el mismo periodo.

Asimismo, la mayoría resaltó el fortalecimiento del dólar.

Expectativa de avance en la demanda de EU

Uno de ellos mencionó que ello se encuentra asociado con la expectativa de un mayor crecimiento relativo de la demanda agregada en Estados Unidos respecto a otras economías avanzadas, en parte como resultado del impulso fiscal en ese país.

Otro señaló que el proceso de normalización monetaria de la Reserva Federal también ha implicado depreciaciones de las divisas de los países emergentes en un rango entre 1 por ciento y 4 por ciento.

Hacia adelante, uno apuntó que se espera que la apreciación real del dólar se mantenga en los siguientes trimestres.

Además, argumentó que las condiciones monetarias en Estados Unidos están apretándose por ambas vías: el incremento en las tasas de interés de corto plazo, así como la apreciación nominal del dólar, lo cual, a su vez, ha venido propiciando un cierto apretamiento de las condiciones financieras.

Por otra parte, respecto a los precios de otros activos y de los bienes primarios, uno afirmó que los precios de las acciones del sector automotriz disminuyeron significativamente ante la posibilidad de que en Estados Unidos se impongan aranceles a la importación de automóviles, al tiempo que los precios de metales industriales se ajustaron a la baja ante el posible debilitamiento de la actividad económica y la consecuente disminución de la demanda por materias primas.

Respecto a esto último, otro añadió que no se espera que los precios de las materias primas muestren alzas importantes en el futuro previsible, y que incluso las curvas de futuros de los precios del petróleo no muestran perspectivas de fuertes incrementos en el corto plazo y que muestran un grado importante de contagio.

Riesgos para el crecimiento global

Hacia adelante, la mayoría añadió que en el corto plazo se perciben riesgos, como los previamente descritos para el crecimiento económico global, que pueden seguir generando volatilidad en los mercados financieros internacionales.

Algunos mencionaron que, en este entorno, se pueden presentar mayores incrementos en las tasas de interés y un fortalecimiento adicional del dólar, así como una reducción importante en el apetito por riesgo y salidas de capital de economías emergentes.

Uno de ellos agregó que lo anterior podría intensificarse en caso de que se materializara un entorno más adverso para el comercio internacional.

En el caso de China, otro integrante hizo referencia a las posibles repercusiones sobre los mercados financieros de las medidas de relajamiento fiscal y monetario anunciadas recientemente en dicho país.

Apuntó que, si bien las autoridades han señalado que su objetivo es evitar afectaciones en la demanda interna derivadas de las tensiones comerciales y otras fuentes de incertidumbre de origen externo, dichas políticas también pueden dar lugar a presiones adicionales sobre su moneda y aumentar los riesgos asociados a los crecientes niveles de deuda de China.

Desaceleración de la economía nacional

Todos los integrantes de la Junta advirtieron que la información oportuna indica que en el segundo trimestre de 2018 la actividad económica en México mostró una contracción respecto al trimestre anterior.

Al respecto, uno señaló que dicha desaceleración parece estar haciéndose evidente tanto en los indicadores de oferta como en los de demanda.

Por el lado de la demanda agregada, la mayoría mencionó que se observó una reversión en el dinamismo que había mostrado en el trimestre previo la inversión y un debilitamiento de las exportaciones, si bien consideró que el consumo privado tuvo un comportamiento positivo.

Uno de ellos argumentó que el comportamiento de la demanda agregada refleja que la economía continúa ajustándose a un entorno de elevada incertidumbre y de una reducción en la disponibilidad de recursos externos, así como de una depreciación del tipo de cambio real.

Se atenúa la inversión

Algunos detallaron que la inversión atenuó su dinamismo tanto en el componente de construcción, debido al desvanecimiento del impacto de los esfuerzos de reconstrucción realizados después de los sismos del año pasado, como en el de maquinaria y equipo importados.

Uno de ellos reiteró que lo anterior obedece fundamentalmente a la persistencia de un entorno incierto derivado tanto de factores internos como externos.

En cuanto a las exportaciones, argumentó que las manufactureras podrían estar resintiendo, en parte, el efecto de un menor ritmo de expansión del comercio mundial, afectando en particular a las ventas externas a países distintos de Estados Unidos.

Por el lado de la producción, algunos apuntaron la contracción del sector primario, mientras que la mayoría indicó que el sector secundario continúa mostrando atonía y que el sector terciario muestra signos de desaceleración.

Respecto a la desaceleración del sector industrial, algunos sostuvieron que esta se asocia a una tendencia negativa en el sector de la construcción, a lo que uno añadió la desaceleración de la producción manufacturera.

Crecimiento en la parte baja del pronóstico

La mayoría indicó que es previsible que en 2018 el crecimiento del producto se ubique en la parte inferior del rango previsto en el último Informe Trimestral, de 2 a 3 por ciento.

Resaltó que esta previsión obedece a la debilidad mostrada en el segundo trimestre del año, y uno agregó que también refleja la perspectiva de que la inversión continúe débil en los próximos trimestres.

Otro miembro consideró que tomando en cuenta que ya transcurrió la mitad del año, esta corrección de medio punto porcentual en el pronóstico del crecimiento es considerable y que para dicho miembro implicó una revisión de sus perspectivas para el crecimiento y la inflación en los próximos meses.

No obstante, lo anterior, la mayoría señaló que se mantiene la previsión de un fortalecimiento para 2019, aunque algunos indicaron que se anticipa un entorno de mayor incertidumbre en el próximo año.

En este sentido, uno de ellos manifestó que bajo las circunstancias actuales es difícil hacer una evaluación del comportamiento de la actividad económica en la segunda mitad de 2018 y para 2019.

Crecimiento con balance sesgado a la baja

La mayoría de los miembros comentó que, ante la incertidumbre derivada del complejo entorno que enfrenta la economía mexicana, el balance de riesgos para su crecimiento continúa sesgado a la baja.

Además de los riesgos globales descritos previamente, la mayoría mencionó la incertidumbre sobre la renegociación del TLCAN y el futuro de la relación bilateral con Estados Unidos.

Al respecto, algunos apuntaron que, si bien recientemente se han observado señales positivas sobre el rumbo de las negociaciones del Tratado, los riesgos de una negociación prolongada o de un resultado desfavorable no han desaparecido, lo que puede repercutir aún más en la demanda interna, especialmente en la inversión.

Como un riesgo adicional, uno agregó la posibilidad de que la plataforma de producción petrolera continúe significativamente por debajo de lo programado en lo que resta de 2018.

Asimismo, la mayoría destacó la incertidumbre respecto a las estrategias, políticas y planes que llevará a cabo la nueva administración.

Al respecto, uno argumentó que la falta de detalles acerca de las acciones que tomará la nueva administración en diversos ámbitos también acarrea riesgos para la evolución de la demanda interna en la segunda mitad de 2018 y en 2019.

Además, recalcó la posibilidad de que en este año se registre una disminución del gasto agregado en el segundo semestre, como en periodos electorales anteriores.

Entre los riesgos para el crecimiento potencial de mediano y largo plazo, otro notó la posible modificación de la postura fiscal por parte de la nueva administración, así como el deterioro en las condiciones de acceso de nuestro país al comercio internacional.

Por último, uno destacó la incertidumbre respecto a las medidas necesarias para incrementar la productividad de la economía mexicana y la adecuada utilización de factores productivos.

Relajamiento en las condiciones de holgura de la economía

La mayoría comentó que se estima que las condiciones de holgura en la economía mexicana mostraron un relajamiento.

Además, mencionó que las perspectivas de crecimiento implicarían brechas de producto menos estrechas de lo previamente estimado para los próximos trimestres.

Al respecto, uno de ellos sostuvo que se anticipa que la economía crezca incluso por debajo de su potencial en dicho periodo y que la brecha del producto se sitúe alrededor de cero en el próximo año.

Enfatizó que dichas perspectivas implican que las condiciones de holgura se relajarían más rápido que lo previsto anteriormente, lo que podría tener consecuencias importantes sobre la evolución de la inflación subyacente en los próximos meses.

Estrechez en el mercado laboral

Por otra parte, la mayoría apuntó que los indicadores del mercado laboral se mantienen en condiciones estrechas.

Al respecto, uno de ellos destacó que la tasa de desocupación nacional parece haberse estabilizado alrededor de 3.4 por ciento, por debajo de la estimación de la NAIRU.

Otro de ellos argumentó que la información más reciente muestra una menor expansión del empleo formal y un aumento de la tasa de desempleo, aunque consideró que es demasiado pronto para extraer una conclusión de dichas cifras.

Algunos señalaron que los indicadores de holgura de la actividad económica no reflejan presiones de demanda sobre la inflación.

Otro enfatizó que, si bien los indicadores salariales han mostrado incrementos moderados, estos podrían verse presionados considerando la falta de holgura en el mercado laboral y que, por ello, las revisiones salariales deberán ser evaluadas estrechamente con el fin de identificar cabalmente sus efectos sobre la formación de precios.

Añadió que, en este contexto, cobra relevancia que las alternativas que se han planteado para la revisión de diversos indicadores salariales, consideren las ganancias en productividad y que no conlleven una presión generalizada de costos en la economía.

Choques inflacionarios

Respecto de la inflación general, todos los miembros coincidieron en que, luego de la disminución registrada a principios de año, esta repuntó a partir de junio.

La mayoría señaló que en la primera quincena de julio de 2018 la inflación se ubicó en 4.85 por ciento, nivel superior al 4.65 por ciento de junio y al 4.51 por ciento de mayo.

Todos consideraron que este aumento se explica principalmente por un repunte en el componente no subyacente, como consecuencia del alza registrada en los precios de las gasolinas y del gas L.P.

Señalaron que los efectos indirectos del aumento de dichos productos también han tenido un impacto en la inflación subyacente, si bien un miembro destacó que la inflación subyacente fundamental no sugiere presiones cíclicas sobre los precios.

Así, la mayoría sostuvo que en los últimos meses la evolución de la inflación general se ha visto afectada por los choques descritos.

Un miembro destacó que en un entorno más adverso y con importantes elementos de incertidumbre interna, se han materializado algunos de los riesgos al alza para la inflación.

Al respecto, mencionó que la cotización del peso ha estado sujeta a episodios de volatilidad, si bien recientemente se ha apreciado, y que la inflación no subyacente ha sido presionada por los choques a los energéticos descritos.

Inflación no subyacente en ascenso

Profundizando en el comportamiento de la inflación no subyacente, algunos precisaron que esta continuó aumentando, al ubicarse en 8.15 por ciento en la primera quincena de julio, luego de registrar 7.79 por ciento en junio y 6.99 por ciento en mayo.

En este sentido, un miembro recalcó que los precios de los energéticos han aumentado por encima de lo previsto como resultado, principalmente, de la disminución en los estímulos fiscales aplicados a dichos productos, así como de la evolución al alza de sus referencias internacionales.

Otro añadió que la contribución de los energéticos al aumento de la inflación en la primera quincena de julio fue mayor que la registrada en enero de 2017.

El componente subyacente en línea con los pronósticos

Respecto a la inflación subyacente, la mayoría precisó que esta se ubicó en 3.64 por ciento en la primera quincena de julio, luego de haber registrado 3.62 por ciento en junio y 3.69 por ciento en mayo.

Algunos señalaron que esta se ha mantenido en línea con los pronósticos, mostrando una tendencia decreciente durante todo el año.

Un miembro enfatizó que este componente es el que responde de manera más clara a la postura de política monetaria.

Por su parte, otro consideró que la velocidad de reducción en la misma ha sido más lenta de lo previsto.

Finalmente, un integrante sostuvo que existen varios factores adicionales a tomar en cuenta en torno a la evolución reciente de la inflación y sus componentes.

Mencionó que en la primera quincena de julio, el porcentaje de componentes de la canasta del INPC con incrementos mensuales anualizados menores o iguales a 3 por ciento disminuyó por debajo de la referencia de 50 por ciento para la inflación subyacente por primera vez en varios meses.

Añadió que el análisis de la dinámica de la inflación en el dominio tanto de frecuencia como de tiempo (wavelets) sugiere que la disminución del componente de tendencia de la inflación ha sido muy gradual, tanto en la inflación general, como en la subyacente.

Ajuste en la inflación anual

La mayoría mencionó que las expectativas de inflación general para el cierre de 2018 se ajustaron de 4.00 a 4.25 por ciento de junio a julio, mientras que las correspondientes al cierre de 2019 se mantuvieron alrededor de 3.60 por ciento, en tanto que las de mediano y largo plazo permanecieron en torno a 3.50 por ciento.

Asimismo, enfatizó que estas últimas se mantienen por encima de la meta.

Al respecto, algunos añadieron que lo anterior ha ocurrido por un periodo prolongado.

En adición, algunos precisaron que las expectativas de inflación subyacente para el cierre de 2018 aumentaron de 3.54 por ciento a 3.60 por ciento entre las encuestas de mayo y julio.

Con respecto a los diferenciales entre los rendimientos nominales y reales sobre valores gubernamentales, algunos miembros señalaron que han mostrado cierto repunte como reflejo de un aumento en la prima por riesgo inflacionario, si bien uno consideró que esta se ha mantenido relativamente estable.

Efectos sobre la trayectoria de la inflación general

Respecto a las previsiones para la trayectoria de la inflación general, la mayoría coincidió en que el cambio en precios relativos derivado de los incrementos en los precios de los energéticos, afecta la trayectoria de la inflación general prevista para los siguientes doce meses, si bien se estima que su efecto sea transitorio.

Uno apuntó que se espera que la inflación reinicie una tendencia a la baja a partir de agosto, lo que continuaría a lo largo de este año y el siguiente.

En cuanto a la inflación subyacente, la mayoría prevé que esta continúe disminuyendo en el horizonte en el que opera la política monetaria.

Algunos consideraron que será difícil alcanzar la meta puntual de inflación durante el periodo de influencia de la política monetaria.

Por su parte, un integrante mencionó que, en general, la velocidad de reducción de las inflaciones general y subyacente parecería ser demasiado lenta para el cumplimiento de la meta en el horizonte de tiempo previsto por el Banco de México.

No obstante, consideró que, dada la información más oportuna sobre la actividad económica, es probable que se observe un mayor relajamiento de las condiciones cíclicas de la economía, lo que posiblemente resulte en una caída más rápida de la inflación subyacente y de la general en los siguientes trimestres.

Argumentó que, en ausencia de choques adicionales de oferta o de episodios de volatilidad que pudieran afectar al tipo de cambio, dicho escenario es lo que a su parecer le da viabilidad a la convergencia de la inflación a su meta en el horizonte previsto.

A pesar de lo anterior, alertó que, aun así, existe un riesgo elevado de que no se cumpla la convergencia de la inflación a la meta en dicho horizonte.

Balance de riesgos inflacionarios al alza

La mayoría coincidió en que el balance de riesgos respecto a la trayectoria esperada para la inflación mantiene un sesgo al alza, en un entorno de marcada incertidumbre.

Un miembro mencionó que dicho balance no se deterioró desde la decisión de política monetaria anterior, si bien otro consideró que el entorno incierto que prevalece dificulta su evaluación.

Entre los principales riesgos al alza, la mayoría destacó la posibilidad de que la cotización de la moneda nacional continúe presionada en respuesta tanto al entorno de mayores tasas de interés externas y de fortaleza del dólar, como a los elementos de incertidumbre que persisten tanto en el ámbito externo como el interno, entre los que destaca la renegociación del TLCAN.

Al respecto, uno detalló que a pesar del optimismo reciente sobre la renegociación del TLCAN, no puede descartarse un resultado adverso o incluso un escenario en que no se llegue a un acuerdo.

Sin embargo, reconoció que este riesgo se ha reducido.

Por otra parte, advirtió que los elevados niveles que presenta la inflación podrían generar histéresis en la formación de precios en la economía.

Posibilidad de alta inflación y desaceleración

En este contexto, agregó que existe la posibilidad de que enfrentemos una fase cíclica de la economía en que la inflación se sitúe persistentemente por encima de su meta, mientras la economía muestra una fuerte desaceleración.

Otro sostuvo que siempre está presente el riesgo de choques de alguno o varios de los rubros que integran la canasta de la inflación no subyacente.

Al respecto, algunos señalaron que persiste el riesgo de incrementos adicionales en los precios de algunos energéticos o de aumentos en los precios de los bienes agropecuarios.

Algunos destacaron que un factor a considerar son los efectos que pudieran tener los posibles cambios en la política económica de la nueva administración.

Uno precisó que entre estas medidas podría estar un cambio en la política de determinación del salario mínimo.

Recalcó que también debe considerarse que las condiciones de estrechez en el mercado laboral podrían dar lugar a riesgos para los precios, aunque reconoció que no se anticipan presiones de demanda sobre la inflación y que los riesgos de esta fuente parecen haber disminuido.

Otro mencionó que la revisión de los salarios contractuales nominales, ubicada en 5.6 por ciento, podría empezar a traducirse en aumentos en los costos unitarios de la mano de obra.

Posición fiscal estructuralmente vulnerable

Adicionalmente, un miembro notó el riesgo de un deterioro en la posición fiscal, la cual estructuralmente es muy vulnerable.

Además, alertó que persiste la posibilidad de que se presente una sorpresa inflacionaria adversa en Estados Unidos a pesar de que se piensa que la curva de Phillips en ese país se ha aplanado estructuralmente, lo que podría tener graves consecuencias en los mercados financieros internacionales.

Indicó que no puede descartarse un cambio de sentimiento en dichos mercados con respecto a México, y que los recientes casos en varias economías emergentes —como Sudáfrica, Turquía, Brasil y Argentina— muestran lo repentino y abrupto que ello puede suceder.

Por último, algunos consideraron que existe el riesgo de que las acciones de política de comercio exterior de Estados Unidos den lugar a un escalamiento de medidas proteccionistas y compensatorias que afecten adversamente el comportamiento de la inflación.

En cuanto a los riesgos a la baja que podrían presentarse, algunos destacaron una posible apreciación de la moneda nacional en caso de que se alcanzara un resultado favorable en las negociaciones del TLCAN.

Apreciación del peso y menor volatilidad

Todos señalaron que desde la última decisión de política monetaria el peso mexicano presentó una apreciación y una disminución en su volatilidad.

Algunos destacaron que, de las principales economías emergentes, el peso fue la moneda que más se apreció.

La mayoría coincidió en que este desempeño fue consecuencia, en parte, de la menor incertidumbre a partir de la elección, así como de la mejoría de las perspectivas de renegociación del TLCAN y del incremento de 25 puntos base de la tasa de referencia llevado a cabo por este instituto central en su reunión de junio.

Algunos agregaron que el comportamiento reciente del tipo de cambio también fue resultado de que los inversionistas prevén que en México se mantendrán posturas fiscal y monetaria que contribuyan a un ajuste ordenado de la economía y de los mercados financieros.

Algunos apuntaron que, en este contexto, se ha observado una mejoría en las condiciones de operación del mercado cambiario.

En particular, uno de ellos detalló que se ha registrado una mayor liquidez y profundidad en dicho mercado, así como un aumento en las posiciones cambiarias en derivados a favor del peso.

Entorno más favorable tras mejora cambiaria

La mayoría indicó que este entorno más favorable se ha reflejado también en la evolución de los precios de otros activos.

En cuanto a las tasas de interés, algunos indicaron que tanto las de corto, como las de largo plazo, mostraron decrementos moderados.

Uno de ellos comentó que lo anterior resultó en un ligero empinamiento de la curva de rendimientos.

Otro resaltó que también se han observado mejores condiciones de operación en el mercado de renta fija y entradas de flujos de capital de inversionistas extranjeros hacia activos denominados en moneda nacional, principalmente instrumentos de mediano plazo.

Algunos mencionaron que los indicadores de riesgo soberano mostraron una mejoría.

Uno de ellos especificó que los mercados financieros nacionales han tenido un desempeño favorable.

Por otra parte, la mayoría sostuvo que, hacia adelante, persisten factores de riesgo que podrían afectar a los mercados financieros nacionales, particularmente a la cotización del peso.

Entre estos enumeró la incertidumbre en torno a la renegociación del TLCAN, mayores tasas de interés externas, sorpresas en el proceso de normalización de la política monetaria en Estados Unidos y un escalamiento de las medidas proteccionistas a nivel global.

Incertidumbre por el paquete económico 2019

Uno de ellos agregó a la lista anterior la incertidumbre entre los inversionistas sobre las características del paquete económico que presentará al Congreso de la Unión la próxima administración federal.

Un miembro indicó que el comportamiento reciente de los mercados financieros pone de manifiesto la importancia de un manejo sólido de la política macroeconómica.

Algunos afirmaron que se prevé que la economía continúe transitando por un panorama complejo, tanto en el ámbito externo, como en el interno, lo que hace particularmente relevante que, además de seguir una política monetaria prudente y firme, se impulse la adopción de medidas que propicien una mayor productividad y que se consoliden sosteniblemente las finanzas públicas.

Uno de ellos destacó que esta estrategia reduciría la probabilidad de tener que hacer frente a recomposiciones abruptas de portafolio y salidas de capital.

Finanzas públicas en el largo plazo

Algunos señalaron que en los próximos meses un elemento crucial para la preservación de una política macroeconómica sólida serán las acciones en materia de finanzas públicas que anuncie y lleve a cabo la próxima administración federal.

Uno de ellos especificó que, en el corto plazo, es indispensable disipar posibles dudas sobre la congruencia entre algunas de las iniciativas contempladas y el fortalecimiento de la posición fiscal.

Asimismo, indicó que también será importante tomar acciones para asegurar la solidez de las finanzas públicas en el largo plazo.

Ello en virtud de las posibles presiones derivadas del gasto público en distintos rubros como los pagos de pensiones, el gasto en salud y el costo financiero de la deuda, a lo que en su opinión podría añadirse el gasto en inversión de empresas productivas del Estado que la siguiente administración federal está contemplando.

Otro integrante mencionó que algunos de los miembros del equipo del virtual presidente electo han hecho pronunciamientos en torno a que se mantendrá una política fiscal responsable que coadyuvará a la preservación de fundamentos macroeconómicos sólidos.

Subrayó que esto último es indispensable para que el Banco de México esté en condiciones de cumplir cabalmente con su mandato constitucional.

Es relevante elevar la productividad

Además, la mayoría resaltó la relevancia de incrementar la productividad y, por ende, el crecimiento potencial de la economía mexicana, mismo que según uno de los miembros se ubica actualmente alrededor de 2.5 por ciento.

La mayoría señaló que para ello es importante mejorar la vigencia del Estado de Derecho y disminuir la inseguridad pública, la corrupción y la impunidad.

Un integrante enfatizó que la magnitud del reto exige construir sobre lo ya logrado y adoptar las medidas pertinentes para avanzar en esa dirección.

Asimismo, sostuvo que también es necesario elevar los niveles de inversión, puesto que como proporción del PIB esta ha caído a su nivel más bajo de los últimos 3 años y casi un punto porcentual por debajo de lo registrado en 2008.

En este sentido, expresó que es necesario dar certeza a la inversión privada sobre las acciones que serán adoptadas por el siguiente gobierno en áreas clave y evaluar con cuidado cómo abrir espacios para una recuperación de la inversión pública.

Efectos transitorios sobre la inflación

Todos los miembros señalaron que, entre los factores a considerar para la decisión de política monetaria, destaca la previsión de que los efectos de los cambios en precios relativos, previamente descritos, sobre la inflación general serán transitorios.

En adición, la mayoría mencionó que las expectativas de inflación de mediano y largo plazos se han mantenido estables.

Asimismo, agregó la previsión de que las condiciones de holgura en la economía continuarán relajándose, lo que disminuye la posibilidad de enfrentar presiones por el lado de la demanda agregada.

Tomando en cuenta todo lo anterior, la mayoría enfatizó que la inflación subyacente sigue mostrando una tendencia descendente y se prevé continuará disminuyendo.

Postura monetaria congruente

Otro destacó que, bajo los escenarios que se prevén para la economía, la postura monetaria actual es congruente con una convergencia de la inflación general a un nivel de 3 por ciento en el horizonte en el que opera cabalmente la política monetaria.

Uno añadió que el banco central debe mantener la postura actual en tanto no se observe una franca tendencia a la baja de la inflación, en particular, del componente subyacente.

Aunado a lo anterior, la mayoría coincidió en que, frente al entorno económico prevaleciente, es importante mantener una postura monetaria prudente.

Uno apuntó que ello es fundamental en un contexto en que todavía persisten riesgos de consideración.

Otro agregó que, para algunos de estos riesgos, no se tiene precedente histórico y que podrían materializarse en cualquier momento, incluso de manera simultánea.

Al respecto, uno comentó que en caso de enfrentar un escenario adverso en que se requiera de un ajuste del tipo de cambio real, se debe procurar que no se afecten las expectativas de inflación de mediano y largo plazo y que no se presenten efectos de segundo orden en la formación de precios en la economía.

Evitar presiones adicionales

En este sentido, algunos apuntaron que, en general, la postura de política monetaria debe evitar que alguna presión adicional sobre la inflación pudiera contaminar la formación de precios de la economía y poner en riesgo la convergencia de la inflación general a su meta.

Al respecto, un miembro señaló que la política monetaria enfrenta una situación de presiones inflacionarias por encima de lo anticipado, pero derivadas de choques de oferta, en ausencia de presiones de demanda sobre los precios, con un comportamiento de la inflación subyacente en línea con lo previsto y sin que se hayan observado efectos de segundo orden sobre la inflación.

Opinó que, si bien en estas circunstancias no se justifica una respuesta inmediata de la política monetaria, esta debe mantener un enfoque prudente, ya que en un entorno incierto con un balance de riesgos al alza para la inflación y en el que parece difícil alcanzar la meta puntual durante el periodo de influencia de la política monetaria, es elevado el riesgo de que se presenten efectos de segundo orden, incluyendo un desanclaje de las expectativas de inflación de largo plazo.

En este contexto, algunos mencionaron que no pueden descartarse aumentos adicionales de la tasa de referencia, destacando uno de ellos que el instituto central debería señalar la posibilidad de alzas adicionales de manera clara en sus comunicaciones.

La inflación tarda en converger

Por otra parte, un integrante profundizó sobre los factores a considerar en la conducción de la política monetaria.

Mencionó que el nivel actual de las tasas de corto plazo implica que los diferenciales de estas respecto a las correspondientes en Estados Unidos se mantienen en niveles prudentemente elevados, ello a pesar de que el diferencial de inflación respecto a dicho país se ha estrechado.

Comentó que lo anterior le parece apropiado puesto que el diferencial de las primas por plazo entre ambos países, se ha mantenido relativamente estable, además de que persiste la posibilidad de episodios de volatilidad o choques que pudieran depreciar el tipo de cambio real.

Asimismo, añadió que las condiciones monetarias se han estrechado, no solo por el nivel actual de las tasas de interés, sino también por la apreciación que ha registrado la cotización de la moneda nacional.

En adición a estas consideraciones, mostró inquietud porque la inflación ha tardado en converger a la meta del Banco de México en relación con lo que se esperaba anteriormente.

Puso énfasis en que ello ocurre en un entorno en que la actividad económica se está desacelerando.

Cierto grado de inercia en la economía

Al respecto, mencionó que parecería haber cierto grado de inercia en la economía que sería congruente con que las expectativas de inflación de largo plazo permanezcan en 3.5 por ciento en lugar de 3 por ciento.

Argumentó que lo anterior podría ser consecuencia de la presencia de diferentes canales que hacen que la inflación sea persistente y muestre resistencia a la baja, así como la necesidad de que el Banco de México fortalezca la credibilidad de su meta de 3 por ciento.

Advirtió que la incertidumbre prevaleciente puede representar un obstáculo para que se logre la convergencia a la meta de inflación, a pesar de que el Banco de México actúe de manera prudente y congruente al conducir la política monetaria.

Por otro lado, mostró preocupación ante la posibilidad de que pueda darse una situación en que se tenga, simultáneamente, persistencia de la inflación por encima de la meta y una fuerte desaceleración de la economía, inclusive por debajo del potencial.

Señaló que, en este contexto, la política monetaria se vuelve poco efectiva, ya que uno de los canales más importantes a través del cual opera es el correspondiente a la demanda agregada.

Destacó que lo anterior podría dificultar que la inflación, en particular la subyacente, alcance la convergencia a 3 por ciento en los periodos previstos.

Claridad sobre las desviaciones

Algunos sostuvieron que, dado que la conducción de la política monetaria opera en un régimen de objetivos de inflación con base en pronósticos, la Junta de Gobierno debe explicar de manera clara y detallada las razones detrás de posibles desviaciones de la inflación respecto de su meta.

Coincidieron en que, en el caso de choques de oferta sobre los precios, normalmente será posible explicar de manera creíble desviaciones de la inflación respecto a la trayectoria pronosticada, la ausencia de una respuesta de política monetaria y el compromiso del banco central con el cumplimiento de la meta de inflación.

Uno de ellos argumentó que aun bajo la presencia de choques que justifiquen un cambio en la postura de política monetaria, por ejemplo, al percibirse el riesgo o la presencia de efectos de segundo orden sobre los precios, es viable justificar la posposición del cumplimiento de la meta de inflación, siempre y cuando se perciba que la respuesta de política monetaria a dichos choques es adecuada y congruente con el cumplimiento de la meta inflacionaria, si bien en un plazo razonablemente mayor.

Otro precisó que es importante comunicar el horizonte en el que se espera que se alcance la meta, así como proporcionar una guía sobre la manera en que el banco central responde ante distintos tipos de choques con la finalidad de reoptimizar su postura de política monetaria para que esta sea consistente con el cumplimiento de la meta en el horizonte referido.

Compromiso con la meta inflacionaria

Todos coincidieron en que el mensaje que tiene que enviar el Banco de México es de un compromiso para alcanzar la meta de inflación.

Manifestaron que, dado que la inflación general se está viendo afectada por cambios en precios relativos de productos correspondientes a la inflación no subyacente, se debe poner especial atención en el comportamiento de la inflación subyacente, más aún cuando es el componente que más responde a la política monetaria.


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