Gorka Altamar es un restaurante para darse una buena consentida. El chef se encarga de ello a través de un menú español en el que predominan los platos del mar, una carta de cocteles con énfasis en la ginebra y una atención esmerada que buscar hacer sentir al comensal como un amigo y no como un cliente. Él mismo pasa a las mesas a saludar a las personas y a preguntarles qué tal están sus platos.

A Gorka, quien tiene una amplia trayectoria gastronómica (trabajó Juan Mari Arzak, estuvo en el Tezka y montó en Polanco el restaurante James & Collins, entre otros) se le nota su pasión por la cocina a flor de piel.

Su nuevo restaurante es amplio, elegante, con una decoración minimalista y cuenta con una terraza en la que se está muy a gusto, ideal para el pre copeo y para tapear. Además, las noches de miércoles a sábado hay un DJ.

Para abrir el apetito, el menú ofrece entradas como los tradicionales pimientos del piquillo rellenos de bacalao, vieiras gratinadas, mejillones al vino blanco, pulpo a la gallega y una selección de jamón ibérico. Las croquetas de bechamel con jamón ibérico, hechas con la receta de la abuela de Gorka, son muy recomendables.

Hay ensaladas, pastas, risottos y espléndidos arroces. Uno muy solicitado es el risotto de ossobuco al azafrán, que se puede maridar con alguno de los vinos que ofrece el lugar.

En la parte de las sopas no te puedes perder la de pescado del Cantábrico, es toda una delicia. También hay otras, como la crema de faisán y el bisque de langosta.

En la parrilla hay huachinango al oreo con espárragos, chuletón de vacuno mayor, solomillo de res y bogavante, entre otros. Todos se pueden acompañar con guarniciones como puré de papas, cebollitas y jitomate cherry a la albahaca, ensalada mixta o pimientos del piquillo asados.

Los pescados no tienen reparo, se antojan todos. También hay extraviado con risotto al parmesano, dorado a la sal y lubina a la espalda o en salsa verde. Es muy recomendable pedir el plato de la casa: el bogavante altamar, que se prepara con salsa holandesa y queso de cabra.

Para quienes gustan de carnes, hay opciones como lechón al horno, el solomillo al tocino con pasta al foie graso o el filete Gorka.

Para cerrar, los postres son obligados. De los más pedidos está el soufflé de queso idiazábal con puré de manzana, una receta familiar, y hay otros, como la tarta de Santiago y melocotones al vino tinto y canela.

Gorka Altamar está en Volcán 150, Lomas de Chapultepec, Ciudad de México.

*Periodista en gastronomía

Twitter @marysolrueda

 

 

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