La ley fintech ha estado en boca de todos desde hace ya muchos meses generando expectativa y diferentes sentimientos encontrados alrededor de ella. Por esta razón, las principales preguntas que hay alrededor son ¿a quiénes regula esta ley?, ¿es buena o mala para la industria?, ¿qué fines tiene?, y ¿cuál es la perspectiva de aquellos emprendedores de tecnologías financieras?

Para comenzar, la industria fintech se refiere a las tecnologías financieras que son servicios dados por entidades que basan su operación y funcionamiento en medios electrónicos.

Principalmente, la ley fintech busca regular a las mismas entidades y servicios, no sólo a la industria como tal; estas entidades se centran principalmente en el tipo de servicios que prestan y el público al que van dirigido.

Conceptos principales

1.- Crowdfunding. Son instituciones de fondeo colectivo a través de una plataforma tecnológica, que acerca a quienes tengan intenciones de prestar y a quienes quieran que les presten. Con esta tecnología que hace públicas las necesidades de las personas el trámite del buró de crédito y el proceso por el cual una persona tiene que atravesar para ser acreedora de uno se elimina.

2.-  Wallet. Hay empresas que ofrecen métodos de pago que funcionan a través de un celular mediante el cual se pueden hacer operaciones con la finalidad de evitar el efectivo. El wallet es un monedero electrónico que puede vivir dentro de un celular.

3.- Criptomonedas. También conocidos como activos virtuales, las criptomonedas son algoritmos creados para generar un medio de pago sin necesidad de que estén centralizado en un banco. Estas monedas se crean a través de la oferta y la demanda para finalmente generar activos digitales.

Si bien estos son los principales servicios financieros que regulará la ley fintech, los motivos por los que existirá esta reglamentación podrían ser los de la prevención y seguridad.

“Esta ley regula los servicios, mas no regula las industrias, además es la base para lo que viene ya que modificará ordenamientos e impactará en la regulación del capital y control interno de las instituciones fintech, explica José Díaz, socio director de Legal & Compliance Advisors.

Por otro lado, un objetivo de esta ley es que busca ser una medida de prevención del lavado de dinero y combate al terrorismo”, agregó Díaz.

Barrera a las operaciones ilícitas

De hecho, lo que se busca es evitar que mediante estos servicios financieros se vulneren controles y que abran una puerta para facilitar el lavado de dinero utilizado en actividades ilícitas.

“Es probable que el lavado de dinero pueda hacerse a través y principalmente de los activos virtuales, los cuales pueden moverse a través de startups e incluso la deep web (internet profundo), con el objetivo de cometer un delito”, aclara José Díaz.

Por otro lado, al ser una Ley que regula fuertemente a cada uno de los prestadores de servicios, en vez de a la industria entera, podría pensarse que puede ser una Ley un poco ‘abusiva’ y ‘controladora’, sin embargo son los mismos emprendedores de estas tecnologías financieras quienes solicitaban a la autoridad una ley de esta forma.

Factor de progreso

“Nosotros vemos a la ley fintech como un factor de progreso, ya que nunca habíamos tenido una regulación que pudiera desarrollarse sanamente y por la protección debida de las autoridades”, comenta Alejandro Guízar, director general de Billpocket, empresa que habilita a todos los negocios para aceptar pagos con tarjeta desde un dispositivo móvil.

Algunas de las ventajas de esta Ley serán: el reconocimiento claro de la industria, lo que conlleva a procesos específicos para resolver controversias y disminuir la posibilidad de riegos sistemáticos en el sistema financiero. Aunado a que da formalidad a la industria fintech, industria de rápido crecimiento que busca el desarrollo y mayor competitividad del país.

Servicios más eficientes y costeables

“Con la industria fintech han crecido muchos negocios y empresas, y ahora con esta regulación pueden crecer aún más y alcanzar a una mayor parte de la población para extenderles servicios financieros más eficientes y más costeables”, argumenta Guízar.

Por otro lado, como posible desventaja o reto, está el hecho de que con una mayor regulación podría limitarse el crecimiento y nacimiento de servicios financieros y se caiga en una sobreregulación, por eso es necesario equilibrar las regulaciones con la innovación y nuevos negocios.

Falta muy poco para ver realmente cómo será la ley fintech, y el impacto que sus regulaciones tendrán sobre estas nuevas empresas de servicios financieros, quienes día con día continúan innovando para un mejor desarrollo de México.

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