Recordemos que el propósito de una cultura inteligente y constructiva es impulsar el crecimiento de la empresa y el bienestar de las personas; para lograrlo es necesario implementar nuevos hábitos, sistemas de trabajo y patrones de pensamiento que garanticen mantener en sincronía el desempeño extraordinario de las personas con la estrategia definida.

A continuación, encontrarás algunos hábitos que llevan a cabo organizaciones inteligentes y constructivas:

Los líderes llevan a cabo reuniones 1 a 1 con sus colaboradores de forma semanal, máximo quincenal, en un día y hora establecidos.

Estas reuniones tienen dos objetivos: crear un vínculo entre ambas partes y dar seguimiento puntual a la estrategia, reforzando las prioridades en las que el esfuerzo y trabajo tiene que enfocarse, e identificando posibles situaciones donde la persona requiere apoyo o mentoring para el cumplimiento de los objetivos planteados.

Los jefes hacen más preguntas y dan menos instrucciones.

Con esta práctica se empodera y compromete al equipo de trabajo ya que se les permite llegar a sus propias conclusiones y decisiones.

Ejemplos:

Viendo hacia atrás, ¿cuándo has resuelto alguna situación o problema parecido?

¿Cómo puedes unir la necesidad del colaborador o cliente con los objetivos de la empresa, para que ambos queden satisfechos?

¿Qué es lo peor que puede pasar?, ¿Qué es lo mejor que puede pasar? Y luego, realmente ¿qué es lo más probable que suceda?

¿Cómo hiciste para lograr ese resultado o para solucionar esa situación? ¿Cómo puedes replicar ese gran resultado, ambiente, cierre de venta, situación, etc.?

Saludar todos los días al llegar.

Saluda de manera amistosa y viendo a la cara a toda persona que te encuentres de camino a tu lugar de trabajo.

En 15 minutos organizan su día.

En cuanto llegues a la oficina y antes de hacer cualquier cosa dedica 15 minutos a anotar en una libreta los pendientes, define los dos que tienen que quedar terminados sin falta ese día y priorízalos por importancia y/o tiempo de dedicación y para asegurarte de llevarlos a cabo. Bloquea en tu agenda el horario específico en que te dedicarás a ellos.

Se da reforzamiento y reconocimiento cada vez que alguien hace algo bien.

Los líderes están constantemente a la caza de los pequeños y grandes logros de sus colaboradores, los felicitan y les piden que expliquen a sus compañeros como es que lo lograron, de esta forma al compartirlo, ellos se sienten orgullos y se pueden replicar sus buenas prácticas. Esta retroalimentación continua y progresiva puede incrementar en un 40 por ciento la productividad de la empresa. (Profit from the positive, Greenberg y Maymin)

A través de estos pequeños momentos – una reunión satisfactoria y productiva, una sonrisa, un saludo – día a día se irán desarrollando los hábitos que ayudarán a crear y mantener un sólida Cultura Inteligente y Constructiva.

 

*Ivette de Jacobis, directora general de Call Center México y fundadora de Espiral Positiva www.ivettedejacobis.com

 

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