La administración de Donald Trump dio a conocer su agenda de comercio exterior en la cual se definen sus objetivos de aumentar el crecimiento de Estados Unidos, promover la creación de empleos, promover la reciprocidad con sus contrapartes, fortalecer la planta fabril y la capacidad para defender y expandir los sectores y sus exportaciones.

La Oficina de la Representación Comercial de Estados Unidos expone, en un amplio documento, que propugna por posicionar a la soberanía nacional por encima de los convenios, tratados y organismos multilaterales, por lo que indica de manera reiterada en un amplio documento que ejecutará con suficiente agresividad para lograr sus objetivos.

Califica a los resultados de la anterior política comercial como frustrantes para el pueblo estadounidense, que no ha dejado de creer en el libre comercio, sino que demanda beneficios claros y mercados abiertos de los acuerdos bilaterales y multilaterales.

El propósito general de nuestra política comercial será expandir el comercio de una manera más libre y justa para todos los estadounidenses.

La instrucción es negociar “nuevos y mejores acuerdos comerciales con países de mercados clave” alrededor del mundo, en este caso los países que se encuentran en la mira son China, Corea del Sur y México, principalmente.

En relación con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se centra en dos aspectos relevantes que en la actualidad se mantienen como convenios paralelos, que corresponden a los temas de medio ambiente, donde la protección a especies marinas se ha convertido crucial, y el laboral, donde se ha elevado el enfoque de la parte estadounidense a los contratos laborales de protección firmados con sindicatos patronalmente controlados, conocidos blancos.

Subordina a la OMC a las leyes de EU

La agenda de Trump hace un largo balance de los aspectos que tiene en proceso con la Organización Mundial de Comercio (OMC), sin embargo, condiciona a la prevalencia de la legislación estadounidense sobre los compromisos multilaterales.

“Es importante recordar también que el Congreso había dejado claro que los estadounidenses no están directamente sujetos a las decisiones de la OMC. La administración de Trump defenderá agresivamente la soberanía estadounidense en asuntos de política comercial”, señala el texto.

Agrega que “no tolerará prácticas comerciales desleales porque reducen el nivel de vida de todos los estadounidenses distorsionando los mercados de Estados Unidos y el mundo y evitando que los recursos se asignen de la manera más eficiente.

“Cuando la OMC adopta interpretaciones de sus acuerdos que socavan la capacidad de los Estados Unidos y otros miembros para responder eficazmente a estas prácticas desleales socava la confianza en el sistema de comercio. En consecuencia, la Administración Trump actuará agresivamente según sea necesario para desalentar este tipo de comportamiento – y alentar la verdadera competencia en el mercado”.

Como parte de esta nueva agenda, da a conocer el listado de barreras al libre comercio para las exportaciones estadounidenses, por parte de más de una treintena de países, entre los que China sobresale por el gran volumen de apartados que contiene.

Extiende la emergencia nacional

Previo a la publicación de la agenda, Donald Trump firmó un memorándum en el que extiende la emergencia nacional con respecto a la amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional, la política exterior y la economía de los Estados Unidos. Esta emergencia nacional fue decretada de manera inicial el 17 de agosto de 2001.

En relación con los pasos a seguir en el enfoque del comercio exterior, indica que al igual que como lo hizo al cancelar su participación en la Alianza Transpacífico, el gobierno de Estados Unidos está dispuesto a abandonar los acuerdos regionales y multilaterales para dar prioridad a los tratados bilaterales.

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