En octubre del 2016, la primera ministra británica Theresa May invocó el artículo 50 del tratado de Lisboa con el que iniciaría formalmente la solicitud de Reino Unido de salirse de la Unión Europea (UE). Es así que el 19 de junio del 2017se inició el proceso de “divorcio”, mejor conocido como Brexit. Pero ¿cómo llega Reino Unido a estas negociaciones y cuáles serán los puntos más sensibles a tratar para ambas partes?

 

Según un artículo recientemente publicado por Matthijs Matthias en la revista Foreign Affairs, de consolidarse el Brexit la UE perdería a uno de sus miembros más poderosos de la región, no solo en materia balística, sino en materia de “lobbying” político, pues el Reino Unido mantiene el veto ante el Consejo de Seguridad de la ONU. También pierde económicamente a un aliado; Reino Unido representa el 18 por ciento del PIB de la región y es el destino del 8 por ciento de las exportaciones europeas. Pero Reino Unido pierde también; 44 por ciento de las exportaciones británicas van a UE y, como veremos más adelante, perdería los privilegios de vivir en un estado de bienestar regional.

Si hay pérdidas, ¿por qué el 53 por ciento de los votantes británicos apoyaron el Brexit? En mi opinión, cierto grupo de ciudadanos ingleses no vieron con buenos ojos la relativa “dependencia y control” de Bruselas; su percepción era que les costaba más mantener la membresía de lo que en recibían de beneficios por pertenecer en la UE; pero quizás el punto crucial fue la crisis económica y de refugiados que, en su visión, les “arrebataron” oportunidades laborales y de seguridad.

Como bien refería Matthias, el proyecto de la UE no solo introdujo beneficios en el mercado, también creó ganadores y perdedores. En los tiempos de bonanza, cita el autor, los ganadores compensaban lo que otros perdían, pero en tiempos de estanflación la historia suele ser diferente. Otro elemento clave es el limitado control de los estados económicamente débiles que dependen de las potencias y del “vaivén” de la moneda única. Por ejemplo, la aparición de la crisis de refugiados demandó recursos de parte de los gobiernos locales, haciendo lucir débiles a los gobernantes al no representar necesariamente los intereses de sus ciudadanos.

Para bien o para mal el Brexit es ya una realidad. A mi parecer, los temas más ríspidos en las negociaciones serán aquellos relacionados con el libre tránsito de personas, el capital y el trabajo de ciudadanos y corporativos británicos residentes en la UE y por supuesto, los términos de un nuevo tratado comercial.

En primer impacto del Brexit será en los sistemas de seguridad social y de salud; en los costos y disponibilidad de mano de obra; y en el nivel de recaudación. De acuerdo con un documento publicado por el Parlamento Europeo, el número de ciudadanos ingleses residentes en la UE ha crecido 83 por ciento tan solo en el periodo 1990-2015. La mayor parte de la población inglesa reside en España, Irlanda, Francia y Alemania. Salvo el periodo de crisis (2007-2011), la fuerza laboral inglesa incrementó en la UE, ocupando mayormente puestos en el sector servicios, ventas y administrativo. Vale la pena mencionar que mientras que el número de ciudadanos ingleses sujetos a una pensión ha incrementado, lo contrario ocurre para los dependientes económicos. Lo anterior ratifica que el envejecimiento de la población ocurre dentro y fuera de Reino Unido.

En contraste, ciudadanos de otros países miembros de la UE residentes en Reino Unido se ha incrementado por 122 por ciento, durante el periodo 1990-2015.  Una tercera parte – de nacionalidad polaca, irlandesa y alemana- es población joven entre los 20 y 34 años de edad y, por ende, económicamente activa. Lo anterior se traduce en un aumento de 150 por ciento en la fuerza laboral en el Reino Unido tan solo en el periodo 2006 y 2015. Lo más interesante es que esa cifra es menor al aumento en la población migrante económicamente activa, lo que significa que todavía existe un número de personas que potencialmente podrían integrarse al mercado laboral. En cuanto al tipo de empleo, se estima que 22 por ciento de los residentes provenientes de la UE están ocupados en trabajos elementales de poca especialización. Otro dato interesante que se desprende de este estudio es que la población migrante inactiva residente en Reino Unido ha crecido de manera constante desde el año 2013.

El tema del estado de bienestar es clave. Hoy en día, un ciudadano de un estado miembro de la UE que reside en Reino Unido contribuye al fisco y, como cualquier otro ciudadano inglés, goza de los beneficios de seguridad social y de salud. Tan solo en el 2011, el monto recaudado ascendió a 7 mil 819 millones de euros. Sin embargo, el gasto es disímil. Según el organismo, el gasto en seguridad social y otros derechos han sido 40 veces menor en el caso de los ciudadanos de países miembros de la UE en comparación con los ciudadanos ingleses. De hecho, el gasto en beneficios sociales que erogan ciudadanos ingleses viviendo en algún país de la UE se incrementó hasta 88 por ciento en la última década. El resultado neto parece apuntar a que la UE contribuye más a la economía del Reino Unido de lo que a ésta le cuesta su membresía.

La industria de servicios financieros, una de las más afectadas por el Brexit, ya está negociando un “suave divorcio” con la UE y en el que Reino Unido mantendría cierto tipo de membresía en el mercado único a cambio de un de cierta libertad de movimiento de capitales. Y es que de consolidarse un Brexit, miles de trabajos en el sector financiero (22 millones de personas) y de servicios legales, de consultoría y administración de activos estarían en riesgo. Bajo el esquema actual, Reino Unido se beneficia de ser el centro financiero natural de la UE; existe una menor regulación en la formación de subsidiarias dentro y fuera del país; y el libre tránsito de profesionistas facilita enormemente la creación de negocios (legal, consultoría, contabilidad, etc.). Con el Brexit, el centro financiero se perdería, se reduciría el nivel de IED y se inyectaría de inestabilidad al mercado de capitales (¿Cómo explicar lo que explica la relativa pérdida de valor de la moneda inglesa?).

Coparmex. Revista FortunaEl comercio internacional es, quizás uno de los temas más ríspidos, pero más delicados de toda la negociación. Actualmente, el Reino Unido representa el socio más grande de la UE y cerca de la mitad del comercio de Reino Unido es con esta región. En ese sentido, el Brexit representaría un mayor costo para la economía inglesa al imponerse tarifas arancelarias en el comercio con la UE. El mayor impacto, según un estudio reciente publicado por la London School of Economics, será en materia de comercio, crecimiento e ingreso. Según este estudio, la renta de los ingleses caería 1.3% (£850 por hogar) en un escenario optimista vs 2.6% (£1,700 por hogar) en un contexto pesimista. Pero no todo son cifras duras; el poder de negociación de Reino Unido para firmar tratados bilaterales con otros países se vería disminuido. Sopesando todos los costos anteriormente mencionados, los autores Dhungra, Ottaviano, Sampson y Van Reenen estiman una pérdida de 9.5% del PIB inglés.

El punto clave de un Brexit fácil o difícil radica en el acuerdo (o no) del libre movimiento de personas a cambio del acceso al libre mercado de la UE. La complejidad de las negociaciones parte de que la migración es un tema sensible (acaso contrastante) entre ambas partes. En efecto, Bruselas podría hacer más o menos fáciles las negociaciones al tiempo que inyectaría de incertidumbre a los mercados internacionales.

Dentro de Reino Unido, el camino es sinuoso para May; un importante cúmulo de legislaciones relacionadas con el Brexit tiene que pasar por el Parlamento; la Cámara de los Lores y la pérdida de mayoría en el Parlamento pueden impedir negociaciones rápidas y expeditas; la opinión pública respecto al Brexit puede cambiar con el tiempo; y no menos delicado sería el papel que jugarán los partidos irlandeses y escoceses para formar gobierno con May, a cambio de beneficios en dinero (£1,000 millones) o en especie (¿liberalización de fronteras?)

Si la certidumbre está en el Brexit, no hay nada más incierto que los resultados y el tiempo de las negociaciones. Por el bien de Reino Unido, de Europa y de la economía mundial esperemos que este “divorcio” sea eficiente y expedito.

Efectos  del Brexit en el estándar de nivel de vida
Efectos Optimista Pesimista
En el comercio -1.37% -2.92%
Fiscales 0.09% 0.31%
Liberalización unilateral 0.30% 0.32%
Ingreso Per cápita -0.98% -2.29%
Fuente: Centre of Economic Performance de  la London School of Economics

 

Estructura Ocupacional de residentes, %
Por Ocupación UE-27 en Reino Unido Ingleses en UE
Gerentes y directores 8 11
Profesionistas 15 17
Técnicos 10 13
Administrativos 8 12
Comercio cualificado 12 12
Servicios de cuidado y diversión 8 9
Servicio al cliente y ventas 6 9
Operarios en planta 11 7
Actividades básicas 22 10
Fuente:  ONS

 

 

*Coordinadora Executive MBA-EGADE Business School.

 

 

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