La evolución más evidente del mercado es, probablemente, la innovación tecnológica. Las capacidades basadas en tecnología han progresado, y con ellas las expectativas de los clientes en cuanto a la accesibilidad, inmediatez y flexibilidad. El uso generalizado de tecnologías para teléfonos inteligentes y tabletas continuará no solo moldeando la forma en que se efectúan las transacciones en las ventas al menudeo, sino también dictando cada vez más las preferencias y exigencias de los clientes corporativos.

El desarrollo y la aceptación de la tecnología suceden a velocidades diferentes en las economías emergentes y desarrolladas. Pese a toda su inversión en innovación, los bancos en los países desarrollados descubren que su progreso se ve obstaculizado por los sistemas existentes, mientras que los de países emergentes (muchos de los cuales carecen de infraestructuras de pago bien establecidas) están superando a sus homólogos más desarrollados, implantando soluciones sofisticadas y que son líderes en el mercado.

De hecho, ha habido varias iniciativas en Latinoamérica para mejorar las transacciones de pagos en dispositivos móviles, como “Transfer” en México, “Plata” en Perú y Venezuela, “Wanda” en Argentina y “Yellow Pepper” en Haití. Mediante estos servicios, es posible efectuar pagos de bajo valor electrónicamente sin tener que contar con una cuenta bancaria, lo que permite llegar a todo un mercado nuevo de clientes que no se había aprovechado antes y fortalecerlo.

Competidores que no son entidades bancarias

En segundo lugar, el papel emergente de entidades no bancarias en el negocio de los pagos aumentará en todos los territorios y segmentos de clientes. Los proveedores alternativos ya se han posicionado en el mercado, con empresas en diferentes sectores (como telecomunicaciones, medios sociales y tiendas minoristas en línea), explorando formas de lanzar y aumentar su presencia en el ámbito, posiblemente superando a los proveedores existentes con canales de pago innovadores, ágiles y convenientes para los clientes.

Las estadísticas de PayPal ilustran el enorme potencial que tienen las soluciones de pagos electrónicos. Tan solo en el tercer trimestre de 2014, PayPal procesó transacciones por un valor total de 56 mil 600 millones de dólares estadounidenses, es decir, una impresionante tasa de crecimiento interanual de 29 por ciento. Lo que es más (y que demuestra la creciente demanda de pagos de conveniencia), el volumen de pagos por dispositivo móvil que procesó PayPal aumentó en un impresionante 72 por ciento anual, alcanzando 12 mil millones de dólares estadounidenses, y actualmente los pagos mediante dispositivo móvil representan el 20 por ciento del volumen total de pagos de PayPal.

Cambios económicos

El tercer factor principal que afectará los pagos es el reajuste continuo de las economías alrededor del mundo, tanto tras la crisis financiera mundial como en respuesta a los cambios en los datos demográficos mundiales.

Por ejemplo, se espera que la población mundial de clase media aumente un 150 por ciento a 5 mil millones en 2030 y que impulse el comercio de combustible y los flujos de capital y de pagos de inversiones a y desde los mercados emergentes. A medida que crezcan los flujos comerciales entre mercados emergentes y dentro de ellos, los volúmenes de pagos transfronterizos a nivel mundial se acelerarán todavía más, y se espera que los volúmenes de las transacciones aumenten de 9 mil 900 millones en 2012 a 20 mil 700 millones en 2022. Por ello, facilitar pagos transfronterizos que sean efectivos y eficientes (y dar soluciones flexibles en cuanto a divisas, geografía y canal) será de máxima prioridad en los próximos años.

Reglamentación

Finalmente, los requisitos regulatorios en constante evolución, seguirán dándole forma al negocio de los pagos. Además de los retos de cumplimiento que ya existen, la naturaleza cada vez más transfronteriza del tráfico de pagos subrayará la necesidad de no solamente poder avanzar a través de las complejidades de las leyes locales y mundiales, sino de mejorar todos los elementos del proceso relacionados con vigilancia y control.

Asimismo, si se toma en cuenta el cada vez mayor papel de los proveedores de pagos a entidades no bancarias, una preocupación particular es que la presión normativa puede poner a los bancos en una desventaja injusta en el ámbito de los pagos. Actualmente, los proveedores de servicios a entidades no bancarias no están sujetos al mismo nivel de escrutinio, restricciones de capital y requisitos de generación de informes, ni a los costos que esto conlleva. Sin embargo, hacia 2020, a medida que aumente el impacto comercial (y el potencial de riesgo correspondiente) de estas entidades no bancarias, se espera que atraigan un mayor enfoque de los bancos centrales y los reguladores, de manera que se alineen más los estándares reglamentarios entre bancos y entidades no bancarias.

Propuestas y asociaciones de valor agregado

El mundo de los pagos está cambiando, y lo está haciendo de forma acelerada. Ahora que la transformación del mercado es inevitable, y que los retos y las oportunidades están a la vuelta de la esquina, los bancos no pueden darse el lujo de ser complacientes. Pero ¿cómo pueden prepararse para el futuro?

En primer lugar, los proveedores de pagos tradicionales deben vigilar de cerca toda esta dinámica para asegurarse de que su posición en el ámbito de los pagos sea relevante y además se consolide a través de un valor agregado. A medida que los bancos (en Latinoamérica y el mundo) se enfrenten a una creciente competencia no solo entre ellos, sino de una cantidad y variedad crecientes de proveedores de servicios de pago, su capacidad para prosperar dependerá de que respondan puntualmente con ofertas de pagos de valor agregado que sean convincentes.

Asimismo, los bancos tienen que esforzarse por mejorar su capacidad para anticiparse a las cambiantes tendencias del mercado y a las necesidades emergentes de los clientes y de reaccionar a ellas. La única forma en que los bancos podrán adaptarse al ambiente que está en constante cambio será si despliegan estrategias que permitan aumentar la flexibilidad de manera activa. Por ejemplo, ahora que la naturaleza de los pagos es cada vez más global (y las exigencias de los clientes se orientan a mayor conveniencia y velocidad), los bancos deben ser capaces de proporcionar soluciones de divisas múltiples que sean seguras, pero también eficientes y de fácil acceso, que atiendan las cambiantes necesidades empresariales de los clientes a medida que se presentan oportunidades en distintas ubicaciones geográficas.

Desarrollar alianzas estratégicas (tanto con competidores no bancarios nuevos como con proveedores mundiales especialistas que no compiten) también puede ser de suma importancia, ya que permite a los bancos, por un lado, aprovechar capacidades nuevas, y por el otro, llegar a nuevas reservas de clientes. Además, el valor de dichas alianzas puede y debe ir más allá de los productos y las capacidades. Compartir conocimientos y experiencia (obtenidos de distintos sectores y hasta de distintas industrias) puede ser particularmente ventajoso para mejorar la experiencia de los clientes finales con las transacciones y dar un valor mucho mayor.

La revolución de los pagos, con todos sus retos y oportunidades, ya está aquí y los bancos tienen que actuar. Las estrategias que se implanten ahora serán el factor que determine su capacidad para alcanzar el éxito en el nuevo ámbito de pagos y para seguir satisfaciendo las necesidades de pagos del mercado que está en constante evolución.

 

*Margaret Guevara, Directora de Ventas y Gestión de relaciones para México y Centroamérica del área de Servicios de Tesorería de BNY Mellon

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