El 2016 fue el año de la extorsión cibernética a empresas y este 2017 muestra que ese fenómeno no ha concluido. Las víctimas siguen en aumento en todo el mundo con efectos más paralizadores al total de la actividad de las compañías, expuso Jesús González,  vicepresidente Cyber de Aon Chicago.

Sin embargo, expuso González, se está haciendo muy poco para frenar a los impactos. Aunque para las empresas globales el riesgo cibernético ha pasado de noveno a quinto lugar y en Estados Unidos es el número uno, sólo 48 estados tienen una legislación al respecto. Y China no considera relevante legislar contra los delitos cibernéticos.

Junto a lo anterior, los activos siguen en aumento; las empresas cada año incorporan 14 por ciento más tecnologías susceptibles de ataques, las pérdidas que han experimentado pasaron de 8 a 10 por ciento en un año, lo cierto es que pese a este panorama, 47 por ciento de las empresas no han hecho una evaluación de sus riesgos cibernéticos, reconoció González.

Para González queda demostrada la necesidad de un plan en las organizaciones, porque, asegura: vamos a ser atacados y se requiere un plan para saber cómo vamos a responder.

El riesgo hasta hace dos años se concentraba en los datos y los ataques se dirigían a grandes corporativos, sin embargo cada vez más se han dirigido a pequeñas y medianas empresas con consecuencias duraderas financieras, legales y de reputación.

Las aplicaciones maliciosas no son el mayor riesgo al que se exponen las empresas, sino a que una vez que han sido víctimas una vez se fomenten nuevos ataques, lo que podría anular sus pólizas de seguros, con lo cual los riesgos financieros se extenderían mucho más allá del rescate, indicó González.

Los seguros contra ataque cibernéticos están en aumento entre las empresas en Estados Unidos, sin embargo no ha sido tomado con la misma relevancia en otros países, donde se está experimentando de manera creciente los efectos potenciales sobre los negocios, sobre los activos tangibles, interrupciones en las cadenas de suministro e incluso daños físicos.

Estos riesgos son susceptibles de prevenir mediante formas de aseguramiento, en las que AON es especialista, que puede ayudar a identificar, abordar y responder a sus riesgos cibernéticos que permita la continuidad de las operaciones, afirma Jesús González.

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