Por Elisa Torremadé Tuxans*

El cambio es un proceso, en muchas ocasiones, constante para las empresas; estas se ven obligadas a adaptarse a nuevos tiempos, a nuevos mercados, nuevos tipos de clientes y esto lanza el inevitable mandato de una reinvención constante que será la clave del éxito en una amplia mayoría de las compañías.

Todo cambio genera resistencias y por más que las empresas pongan en marcha mecanismos para evitarlas sea con la intención de diluirlas o de paliarlas, será francamente un reto evitarlas por completo.

Está dentro de la genética humana el miedo a lo desconocido, éste será uno de los principales causantes de las resistencias a los diversos cambios que considere la dirección de una empresa necesario introducir; o a los que esta pueda verse obligada para la adaptación a los nuevos mercados, clientes y muchos otros factores.

Es importante delimitar los motivos de las resistencias al cambio para analizar cómo enfrentarlas. Claramente, las resistencias cualquier transformación están ocasionadas, por lo general, por tres causas: el desconocimiento, la comodidad y el miedo.

El desconocimiento

El ignorar la necesidad o el motivo de los cambios que puedan llevarse a cabo en una empresa, es uno de los motivos básicos que generará resistencias. Sin embargo, este también es uno de los obstáculos más fáciles de salvar; basta con implicar a las personas adecuadas, esos líderes que sabrán transmitir a los equipos el porqué de las nuevas directrices. Debemos tener en claro que nadie aceptará como válidas ciertas modificaciones en el funcionamiento de su trabajo sin entender la necesidad de estas. Dar la información adecuada y en el momento adecuado puede ser muy positivo haciendo que los agentes implicados en los cambios actúen de forma proactiva facilitándolos.

La comodidad, gran enemiga del cambio

O como a mí me gusta llamarlo: el síndrome del refrigerador vacío.

El cambio en las empresas

Para explicar de forma clara cómo la comodidad interfiere en el cambio, me gusta ilustrarlo con lo que llamo el síndrome del refrigerador vacío. A todos nos ha pasado el llegar a casa y no tener nada en la nevera, sabemos que debemos salir a comprar para reponer los alimentos básicos, pero en muchas ocasiones la pereza nos vence y demoramos el reabastecimiento más de lo debido. Lo mismo pase ante los cambios, los colaboradores de las compañías, en la mayoría de las ocasiones son conscientes de la importancia de los cambios y como estos son parte necesaria para mejorar el funcionamiento de la compañía, pero la pereza genera esta resistencia para evitar el esfuerzo que implica una nueva manera sea de trabajar, de organizarse, por mencionar las principales transformaciones posibles.

Las personas afectadas por este tipo de resistencia, en la mayoría de ocasiones, simplemente necesitan un motor o un guía para el cambio. Para expresarlo de forma simple: alguien que les realice la lista de la compra y les acompañe al supermercado. Un líder eficaz que indique los pasos a seguir para un cambio poco traumático y facilitando la transición será la clave del éxito para abordar la pereza ante el cambio.

El miedo a lo nuevo

Como ya hemos dicho, forma parte de la genética humana el miedo a lo desconocido. El miedo acostumbra a venir después del periodo de desconocimiento o desinformación. Donde la falta de información ha generado reservas y dudas ante los cambios propuestos.

El miedo es una causa común y muy poderosa. Es el motivo que producirá más resistencia y sin duda, demorará la instauración de las nuevas directrices u objetivos de la empresa. Dado que no hay nada más irracional que el miedo, la empresa deberá dedicar esfuerzos y recursos en analizar el porqué de estos miedos de los colaboradores.

Los temores que pueden aparecer ante un proceso de cambio son diversos:

  • Miedo de cómo el cambio afectará a mi posición dentro de la empresa.
  • Miedo a que la política y los objetivos de la empresa ya no vayan en la misma dirección que los propios.
  • Miedo a que el cambio perjudique a nivel laboral: eliminación de puestos de trabajo, incremento de carga laboral, mayor dedicación horaria, disminución de salarios …
  • Miedo a que la compañía considere negativamente el trabajo hecho hasta el momento.

El equipo de dirección y los líderes encargados del proceso de cambio deberán ser capaces de aislar estos temores mediante mensajes positivos que hagan referencia a los cambios propuestos.

 

Si las organizaciones no son capaces de realizar un análisis precoz de las posibles resistencias y poner en marcha las medidas adecuadas, los procesos de cambio pueden conllevar un elevado costo en tiempo y en inversiones. Es importante entender que los cambios son necesarios y positivos para la compañía. Para conseguir que este sentimiento sea compartido en toda la organización, se deberá extremar la motivación e implicación de diversos departamentos y estamentos de una compañía, localizando a los líderes que puedan ser de ayuda para conseguir el objetivo buscado.

 

Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo, Albert Einstein

Elisa Torremade, Directora de Operaciones, Cluster les T’s. elisa.torremade@cluster2t.com

 

 

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