Por Paulina Martínez*

 La opinión pública es fundamental para la ejecución de acciones a fin de solucionar los diferentes problemas sociales, económicos y ambientales de México. Por ello, crear espacios que promuevan el diálogo, la difusión e incluso el debate es una necesidad para el avance y desarrollo del país.

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Respecto al tema del cuidado ambiental se han efectuado diversos esfuerzos con la finalidad de encontrar soluciones y respuesta a las diversas complicaciones ecológicas de las últimas décadas. Invariablemente, lo que cada uno ha representado resulta trascendental para realizar propuestas de impacto inmediato, así como para la prospectiva.

Una de las propuestas más recurrentes es la apertura de espacios para el intercambio de visiones y de conformación de redes de trabajo con una finalidad común. No me sorprende que esta sea la tendencia, debido a que a través de mi experiencia he descubierto foros, talleres, exposiciones, encuentros, coloquios y demás formatos que han generado importantes propuestas, pero especialmente cambios tangibles en cuanto a la conservación de nuestros recursos naturales en México.

Hace poco tiempo tuve la suerte de toparme con información de 1985 cuando en la Ciudad de México se llevó a cabo la edición número uno del Congreso Internacional de Recursos Naturales a través del Primer Simposio Internacional de Fauna Silvestre organizado por The Wildlife Society de México.

En esa década, cuando los conceptos sostenible y sustentable eran totalmente desconocidos, se abordó en este espacio, por primera ocasión, la analogía “Conservación vs. Desarrollo” cuando los denominados “conservacionistas” defendían a capa y espada la conservación de los recursos naturales como intocables, cuando el aprovechamiento de los mismos era y sigue siendo una realidad para sustento de la vida.

En este primer ejercicio también se habló por primera ocasión del “desarrollo sustentable”. Concepto plasmado en las memorias impresas de este evento, patrocinadas por la entonces Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (SEDUE). Hasta el día de hoy sigue vigente dicha noción, ahora conocida como “desarrollo sostenible”.

El impacto que tuvo este congreso ayudó a llevar a cabo su segunda edición, el cual fue nombrado Segundo Simposio Internacional de Vida Silvestre”. Nótese que aquí ya no sólo se trataron aspectos de la fauna sino de otras especies de la vida silvestre (flora y fauna) y cuya importancia cumplía perfectamente con lo que la academia, investigadores y autoridades trataban de dilucidar.

Este simposio se celebró en Acapulco en mayo de 1988. Se discutieron y concluyeron aspectos importantes para el destino de las especies silvestres. México aún no se adhería a la CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres), sino hasta el 24 de junio de 1991.

Entonces, fue notable que la respuesta fue tan importantes que permitió el crecimiento de México como referente en temas de conservación ambiental. A pesar de esto, algunas personas conservan dudas sobre el impacto real y tangible de los resultados de este tipo de eventos. Es válido hacerlo, pero creo que es más propositivo integrarnos como agentes activos que den seguimiento, participen y ayuden a la construcción.

Tres años después de este suceso, en mayo de 1991, la Ciudad de Jalisco fue anfitriona del Tercer Congreso Internacional de Recursos Naturales y Vida Silvestre, que dio continuidad a los esfuerzos anteriores. Conjuntó, por primera ocasión, temas no sólo de la academia e investigadores, también incluyó participantes de la sociedad civil, organizaciones cinegéticas como la Asociación Nacional de Ganaderos Diversificados, la Federación de Asociaciones de Organizadores Cinegéticos; Organismos Ecoturísticos y Asociaciones Conservacionistas (hoy ambientalistas).

Organizó el taller de Ecoturismo emprendido por el Servicio Canadiense de Vida Silvestre, al mismo tiempo que se efectuó el Simposio Latinoamericano sobre Venado Cola Blanca por parte de la Universidad de Heredia de Costa Rica. Estos eventos fueron no sólo representativos de la opinión de sus participantes y del interés público, también impactaron profundamente en temas que hoy en día siguen siendo vigentes.

Con la experiencia aprendida tras los tres anteriores eventos y con la mira puesta en devolver a los recursos naturales parte de lo que la sociedad ha tomado de ellos, se ha convocado al IV Congreso Internacional de Recursos Naturales.

La nueva edición busca impactar en la sensibilidad y conocimiento de las legislaturas y autoridades correspondientes mediante la opinión, experiencia, propuestas e iniciativas de los ciudadanos, organismos públicos y privados, empresas, industrias, universidades y asociaciones civiles; todo ello acompañado de mucho entusiasmo, sinergias y alianzas a favor del cuidado del medio ambiente.

Pero, es aquí donde surge un par de preguntas: ¿Por qué son importantes eventos como el IV Congreso Internacional de Recursos Naturales? ¿Cuáles son las diferencias entre este evento y otros similares, inclusive con las otras ediciones previas?

Su importancia radica en dar una notable cabida y lugar a la expresión de la sociedad civil que tiene voz, opinión e iniciativa y requiere un espacio ante los especialistas en la materia.

Por otro lado, la variada temática que impacta a los recursos naturales será abordada desde las Áreas Protegidas, Cambio Climático, usos de la energía, dsarrollo tecnológico y hasta las políticas públicas.

Acciones como éstas, harán sin duda alguna que el Congreso trascienda y que al mismo tiempo sea un referente más de la importancia de continuar con la apertura de estos espacios de intercambio de experiencias, visiones y sobre todo de acciones. México debe contar con iniciativas que conjunten los esfuerzos aislados de conservación ambiental. No titubeo en afirmar que tendrá mayor impacto el trabajo soportado por diferentes actores, quienes lo único que necesitan es contar con un lugar donde reunirse.

¿Eso es suficientes? No, no lo es. Se requiere la participación de la sociedad civil, entidades de gobierno, iniciativa privada, la academia y todo aque que desee pasar de la teoría a la práctica. La meta es establecer en beneficio del ambiente natural los mecanismos de aplicación del desarrollo tecnológico con la participación de la sociedad civil como una herramienta de aprovechamiento y manejo de los recursos naturales, sin comprometer la permanencia de los mismos para señalar las directrices de una política del Estado Mexicano hacia el desarrollo sustentable.

Sólo faltas tú.

*Earthgonomic México, A.C.

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