Aunque Sinaloa posee un buen abanico gastronómico y produce 33 por ciento de lo que los mexicanos consumimos, poco se sabe en otros estados del país de esta riqueza alimentaria. Este encantador estado del Pacífico mexicano es el productor y exportador número uno de berenjenas y jitomates en el mundo, es el máximo productor de garbanzo a nivel mundial y el principal productor de carne en México.

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Mazatlán, su principal puerto, cuenta con la flota camaronera más grande de América Latina y su flota atunera es la mayor de la región. Y es justamente aquí, en la llamada Perla del Pacífico, donde se concentra la mayor parte de la aportación culinaria del estado.

Para entender y disfrutar aún más Mazatlán es necesario hacer un recorrido a través de su gastronomía. Ella no sólo habla de su gente y sus costumbres, retrata también la historia del pueblo sinaloense.

Y sí, con tanta oferta gastronómica (desde la formal hasta la callejera) uno corre el riesgo de perderse en el paraíso de la gula. Para empezar un buen recorrido culinario hay que hacerlo con el desayuno, y hay que hacerlo bien, completo y suficiente para tener la energía necesaria para seguir adelante con el viaje. Para ello, el restaurante Panamá es ideal. Este lugar no tiene empacho, se desayuna en serio. Uno puede elegir desde los tímidos huevos con frijolitos, hasta los explosivos chilaquiles rojos al chipotle con camarones salteados, huevos revueltos, queso panela y frijoles, todo acompañado de un jugo de fruta, un café y un pan de la casa.

Después de este nutrido inicio se recomienda dar un buen paseo por el Malecón y por las playas de Mazatlán. Para ese momento el estómago ya pide a gritos un cevichito y una cerveza, así que la sugerencia es dirigirse a una de las muchas carretas que abundan en la ciudad, para comer como un auténtico local. Una muy buena es la carreta El Beto, donde hay platos como paté de marlin o de camarón o el ceviche especial, una combinación de mariscos como pulpo, camarón y caracol. Si el plan es más formal, entonces hay que ir al restaurante La Mazatleca, donde se sirven tostadas, ceviches, tiraditos, aguachiles, tacos, pescados y otros platos.

Para sellar el día en un elegante ambiente la opción es Casa 46, ubicado en el centro histórico del puerto. Tiene una hermosa terraza desde donde se puede apreciar la plazuela Machado, una de las más antiguas de Mazatlán, fue construida en 1837. En este restaurante se pueden disfrutar platos como pulpo tatemado, tartar de tomate confitado, salmón zarandeado o magret de pato.

El tour no está completo si uno no visita El Quelite, un pintoresco pueblo donde yace uno de los restaurantes más tradicionales y típicos de Sinaloa: El Mesón de los Laureanos. Aquí se puede probar la cocina rural del estado, como chilorio, menudo, birria, barbacoa, codornices y machaca de marlin.

Para saber de la siembra y cosecha de agave azul en Sinaloa es necesario hacer una parada en la hacienda de los Osuna, donde se hace un destilado de agave. Hay tours que incluyen todo el proceso para elaborar la bebida.

Con el fin de resaltar toda esta riqueza gastronómica, el colectivo Cosinar realizó la primera edición del congreso gastronómico Raíces Culinarias, que en octubre reunió a chefs como Elina Benítez, Edgar Núñez, Tony Botella, Xano Saguer y Roberto Ruiz. Los chefs ofrecieron conferencias a jóvenes cocineros y generaron una reflexión sobre la culinaria de Sinaloa.

*Periodista de gastronomía

@marysolrueda

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