Entre lo que parecería absurdo de la Cruzada Nacional contra el Hambre se encuentra que no hay un padrón único de beneficiarios, y una parte de la población objetivo no cuenta con los recursos necesarios para recoger la dotación de leche asignada; en tanto que pese a la apertura de tiendas en 2 mil 763 localidades, únicamente las familias con recursos económicos suficientes pueden acceder a los productos básicos que ofrece el Programa, revela la ASF

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Santo Domingo Ixcatlán, Tlaxiaco, Oaxaca.- Incluida en la Cruzada Nacional contra el Hambre, esta comunidad es ejemplo de cómo esta política pública no ha sido efectiva para los más desfavorecidos.

Cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), realizadas a partir de la Encuesta nacional de ingresos y gastos de los hogares 2012, en ese año habitaron en el país 53.2 millones de personas pobres, lo que significó el 45.4 por ciento del total de la población, y de éstas, el 19.5 por ciento registró pobreza extrema.

El organismo contabiliza 10.4 millones de personas en pobreza extrema, que padecieron de tres o más carencias de los derechos sociales (acceso a los servicios de salud, seguridad social, servicios básicos en la vivienda y alimentación; calidad y espacios en la vivienda, y rezago educativo); además, sus ingresos estuvieron por debajo de la Línea de Bienestar Mínimo, ya que aunque destinaran todos sus ingresos a la alimentación no les alcanzaría para adquirir los productos necesarios para una vida digna.

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En su más reciente informe, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) documentó diversos absurdos e irregularidades que demuestran el fracaso de esta estrategia llamada Cruzada Nacional contra el Hambre.

El máximo órgano de fiscalización del país revela que “se realizaron acciones dirigidas a atender las seis carencias sociales y a mejorar el ingreso de la población en los 405 municipios donde tuvo cobertura la estrategia, debido a la inexistencia de información sobre la identificación de la población en situación de pobreza extrema y con carencia alimentaria en los municipios en donde operó, no es posible garantizar que las acciones realizadas se dirigieron exclusivamente a la población objetivo de dicha estrategia”.

En 2013, la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) suscribió acuerdos integrales con 31 entidades federativas y realizó los diagnósticos para cada entidad federativa; sin embargo, informa la ASF “no dispuso del Padrón Único de Beneficiarios de la Cruzada Nacional contra el Hambre, ni acreditó las acciones de participación de los comités comunitarios. Si bien se formalizó la instalación del Consejo Nacional, éste no sesionó trimestralmente de conformidad con el Decreto del Sistema Nacional para la Cruzada contra el Hambre… Asimismo, la Sedesol no dispuso de los planes comunitarios por cada comité constituido.

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La ASF que encabeza Juan Manuel Portal, muestra que las familias consideradas como población objetivo de la Cruzada no cuentan con los recursos necesarios para retirar la dotación de leche asignada y que pese a la apertura de tiendas en 2 mil 763 localidades, únicamente las familias con recursos económicos suficientes pueden acceder a los productos básicos que ofrece el programa.

Pobreza en la serranía

Aquí ya no hay nada. La esperanza murió hace tiempo, la gente comenzó a irse, las familias a separarse para encontrar otro refugio, lejos de la violencia que temen regresará. En 2008 un grupo paramilitar cometió un triple homicidio que provocó el otorgamiento de medidas cautelares para 177 personas de esta comunidad por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Juan Santiago García es uno de los que no encuentra salida económica. “Aquí ya nada es sustentable, ni la tierra”, dice el hombre que ha tenido que salir a los campos estadunidenses para sobrevivir económicamente. “Aquí todo se gana a sudor propio, aunque el gobierno diga en la televisión que apoya. Esta es ya una situación sin salida”, lamenta.

En esta comunidad de origen mixteco, sus pobladores han dejado de lado su lengua originaria por la discriminación que les ha significado hablarla. La miseria viste a su gente, los caminos y los hogares de quienes permanecen en estas tierras. Incluida en la estrategia federal llamada Cruzada Nacional contra el Hambre, aquí la gente padece la falta de empleo, alimentos insuficientes, lejanía y negligencia oficial.

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Datos del Coneval indican que el 83.7 por ciento del total de la población se encuentra en un nivel de pobreza. Es decir que de los 705 individuos, 360 (42.7 por ciento) presentaban pobreza moderada y 345 (40.9 por ciento) se encuentran en pobreza extrema.

Los indicadores de bienestar social existen en sus hogares, la mayoría construidos con maderos y láminas. Las cifras oficiales indican que el 80.7 por ciento de las viviendas no disponen de drenaje; otro 56.6 por ciento no cuentan con agua entubada y el 44.7 por ciento de los hogares tienen piso de tierra. Esta desafortunada forma de vida y el miedo ha provocado la huida de varias decenas de pobladores en buscan de la sobrevivencia.

El abandono

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La negligencia oficial también se mira en las carencias que hay en la pequeña clínica de salud. No hay suficientes medicamentos y la ambulancia de emergencias permanece inservible; desvencijada y con los neumáticos ponchados se encuentra estacionada a la entrada del centro de salud.

Rocío Nieva Pérez es la doctora encargada de la unidad médica de Santo Domingo Ixcatlán, el diagnóstico para los habitantes de esta comunidad es también desafortunado; la diabetes, hipertensión y desnutrición dañan severamente. “Tenemos de todo un poco”, dice la médico egresada de la Universidad Autónoma Benito Juárez, pero lo más grave es que la desnutrición infantil se presenta en todos sus grados: leve, moderada o severa.

Aquí llegó el Programa Prospera (operado por la Secretaría de Desarrollo Social, continuidad del llamado Oportunidades), y a través del cual se dota de suplementos alimenticios para los niños, “pero no se sabe si la mamá no se los da o no; no está funcionando porque no hemos encontrado un incremento en el peso de los niños, objetivo del Programa”.

Éste, dice Nieva Pérez, “ya tiene más de 11 años en la comunidad, cada sexenio se les cambia el nombre, pero no hay resultados. Antes sólo se les daba la papilla Nutrisano; ahora se incluye la bebida láctea y el Vitaniño [suplemento vitamínico]”.

Además, comenta, en cuestión de urgencias no hay una ambulancia habilitada, ni siquiera hay un sitio de taxis con el que se pueda contar en caso de una emergencia. Todo depende del apoyo de alguno de los vecinos, en caso de que tenga carro o una “camionetita”. Simplemente, “no tenemos un vehículo oficial”, lamenta la doctora.

Sin embargo, esta no es la situación más compleja que se vive en el ámbito de la salud: “Pasamos por una carencia muy difícil de medicamentos, no nos están llegando, tenemos 2 meses que no nos surten y si lo hacen sólo surten cinco claves [diferentes tipos de medicamentos]. La mayor demanda que tenemos que atender es porque estamos en temporada de diarreas y gripas, no tenemos ni paracetamol o antibiótico para los niños… Es más, ni suero para atender la deshidratación, esto es muy grave. Nosotros damos la consulta pero no les surtimos el medicamento porque no lo hay, tampoco hay mucho transporte para salir de la comunidad y la gente en verdad sufre a sus enfermos”, comenta.

Sin espacios educativos

La escuela es otro de los espacios en los que se refleja el abandono de las autoridades para la gente de este pueblo. Aquí llegan los alumnos de esta comunidad y de la vecina, Chalcatongo, con quien no se ha resuelto el conflicto agrario por 1 mil 356 hectáreas.

Antes, los niños acudían al albergue, donde se les dotaba de mejores condiciones de vivienda, incluso que sus propias casas, y se les garantizaba el alimento tres veces al día. Las instalaciones del lugar fueron cerradas para la población infantil y sirvió de cuartel paramilitar previo a los ataques de 2008. Ahora lucen completamente descuidadas.

Los niños de la primaria bilingüe Fray Bartolomé de las Casas estudian en salones salitrosos, con poca iluminación. Los sanitarios que ocupan no tienen buen funcionamiento y no existe un espacio de esparcimiento adecuado a sus necesidades.

Los rencores de los padres se manifiestan entre los más pequeños, si eres de arriba (de la zona donde vivía y despachaba el expresidente municipal y supuesto líder paramilitar Freddy Morales Arias) eres calificado de violento y te rechazan, aunque no tengas nada que ver con la situación, explica el profesor José Abraham Maldonado, también director de este plantel.

“Pedagógicamente les afecta el conflicto que hubo, hace 1 año me encontré con problemas un poco más difíciles, de índole personal reflejados en la escuela. Hay un vacío de poder, no hay autoridad, no hay regidor de educación y todo pasa aquí con nosotros… Había agresiones físicas y verbales entre los niños, se tuvo que hablar con los padres para poner un alto y hasta el momento todo parece en calma”, comenta el profesor.

Tampoco hay ningún tipo de mantenimiento, los aros de la cancha de basquetbol (uno de los pocos espacios de juego) están desvencijados, los tableros rotos, el área de juegos para los niños más pequeños está completamente inservible, los juegos oxidados.

Datos del Coneval indican que la población de 15 años y más con educación básica incompleta es del 56 por ciento; sin derechohabiencia a servicios de salud, 22.2 por ciento; y la población de 15 años o más analfabeta es del 12.7 por ciento.

Por Érika Ramírez/enviada

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