Uno de los sectores más marginados del país son los menores de edad, ya que el 30 por ciento de niños de tres a cinco años no recibe educación preescolar, ni gozan de los beneficios de los programas de gobierno.

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Asimismo, 1.5 millones de menores padecen desnutrición crónica, mientras que los niños indígenas tienen el doble de riesgo de morir a diferencia de quienes no lo son, aseguró Érika Strand, jefa de Políticas Públicas Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Al participar en el “Congreso Internacional Invierte Temprano: Aportaciones para el Presupuesto Base Cero”, la funcionaria de UNICEF México dijo que el 55 por ciento de los menores sufre de pobreza, por lo que es necesario cambiar el rumbo de la política para encaminarla a disminuir este porcentaje.

“Al momento de formular el Presupuesto Base Cero los futuros legisladores deben asegurar que los recortes y nuevas estructuras que se planteen no afecten a la primera infancia. Debemos invertir más y dirigir efectivamente las políticas a poblaciones en desventaja cuando se trate de reducir la pobreza”, expresó.

Por su parte, Julieta Guzmán Acevedo, investigadora de Mexicanos Primero, refirió que la inversión a la primera infancia en México (menores de seis años) es la más baja de los países que integran la OCDE: sólo 6 mil 589 dólares por niño.

Lo que se destina, es menos de la mitad de lo que gasta Chile en el rubro y apenas un tercio de lo que lo hace Corea y sólo una pequeña parte de la inversión pública se destina a menores de tres años.

En tanto, el secretario ejecutivo del Coneval, Gonzalo Hernández Licona, aseguró que la formulación de los presupuestos de egresos no es sencilla, pues refleja el contrato social del país así como “filias y fobias”, y, como en todos los países, posee elementos políticos; sin embargo, afirmó que para el Presupuesto Base Cero se debe hacer un alto en el camino para identificar programas que no den resultados o rubros innecesarios.

“En esto tienen gran responsabilidad la Secretaría de Hacienda y la Cámara de Diputados. En los dos hay procesos políticos que sería muy ingenuo creer se pueden borrar, o hacer un presupuesto meramente técnico. Lo que no es ingenuo y sí una responsabilidad, es hacer un presupuesto con evidencias y razones para tener resultados concretos”, abundó.

Edgar Amigón Domínguez

 

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