1.Raumiez-Haydeé Moreyra García*

En estos meses se han registrado una serie de fenómenos, algunos económicos otros no, que han modificado la expectativa de crecimiento de la economía global. Desde mi punto de vista, ninguno de estos fenómenos pesa tanto en lo individual para retraer el PIB mundial como sí lo hace en su conjunto. Y me refiero concretamente a tres situaciones particulares: la crisis de emergencia sanitaria por el brote de ébola, la caída en los precios de los commodities y las nubladas perspectivas económicas en Europa y Asia. Más aún, mi tesis se extiende a reflexionar sobre cuál de todos estos fenómenos es, en realidad, uno de los mayores causantes de la caída en las perspectivas de crecimiento; un fenómeno que quizás no se le esté dando la atención merecida.


Pero vamos por partes. De acuerdo con el Banco Mundial, la expectativa de crecimiento mundial para este año es de 2.8% y de 3.4% para el 2015. La Comisión Europea, por su parte, estima que las economías a nivel mundial crecerán 3.5% y 3.8%. El FMI tampoco prevé un mejor panorama pues sus expectativas de crecimiento se han ajustado recientemente a la baja para quedar en 3.4% y 4% en 2014 y 2015, respectivamente. Independientemente de la fuente, lo cierto es que todo apunta a un crecimiento de moderado a débil y a un deterioro en el dinamismo económico mundial. La presidenta del FMI, Christine Lagarde, ya lo había apuntado recientemente: “El estado actual de la economía global muestra que el mundo podría quedarse por un tiempo con el mediocre nivel de crecimiento”. Según la funcionaria, buena parte de este debilitamiento mundial obedece a los riesgos causados por la crisis del ébola y a conflictos geopolíticos.

Un primer problema que existe es que los riesgos sobre el crecimiento económico mundial tienen una fuente muy diversa; desde los conflictos geopolíticos en Europa y Asia Central, la desaceleración económica en China, la volatilidad en los mercados financieros hasta los riesgos estructurales en Estados Unidos. Todos estos acontecimientos, algunos nada desdeñables, alimentan la incertidumbre en las regiones de manera importante. Más crítico aún es que ciertos problemas estructurales pudieran exacerbarse en el mediano plazo con un impacto todavía más profundo en el crecimiento mundial. Me referiré concretamente a tres: el abandono de las políticas monetarias acomodaticias por parte de la FED, la deflación en Europa y Japón así como un fuerte desbalance en el comercio internacional.

Haydeé Moreyra García Academic Programme Coordinator Executive MBA EGADE Business SchoolUna de las mayores preocupaciones es, paradójicamente, la disminución en el precio de los commodities. Según el Banco Mundial el precio de los energéticos se prevé caerá 2.5% entre 2013 y 2014, mientras que los metales y productos agropecuarios lo harán por 5.4% y 3.1%, respectivamente. Las expectativas de este organismo es que durante este año y el próximo, los precios seguirán desacelerándose para los principales commodities. El petróleo, por ejemplo, ha caído 20% a mediados de octubre desde su cotización más alta (108 dólares por barril) a mediados de junio. Una primera preocupación es que estos precios sigan reflejando el debilitamiento de la demanda mundial, principalmente proveniente de Europa, así como la apreciación del dólar y una mayor producción. Tan sólo la expectativa de un pecio de petróleo en $17 usd por barril nos habla de una menor expectativa de crecimiento en la demanda principalmente de los países que integran la OCDE. Más aún, se ha especulado que los países que integran la OPEC no disminuirán su producción para evitar perder mercado frente a la producción de shale gas por parte de Estados Unidos. Si estas condiciones persisten, es probable seguir observando una menor cotización de los commodities lo que impactará las balanzas comerciales de los países exportadores.

 

El virus del ébola, que se presentó por primera vez en las regiones de Guinea y Sierra Leona en los años setenta, ha merecido preocupación a nivel internacional. Durante este año el virus, que en promedio se transmite entre 1 y 2 personas, han muerto casi 769 personas. ¿Qué hace diferente este episodio? Más allá del número importante de muertes (alrededor de 4,500) quizás lo que más caracteriza este desafortunado evento es la rapidez del contagio. Esta relativa facilidad de transmisión del virus debe conducir a una respuesta rápida para los sistemas de salud pública. Pero esto resulta una tarea casi imposible para muchos países, especialmente los africanos. Por ejemplo según The Economist, Liberia tiene una necesidad de camas de cerca de 3,000 versus las 620 disponibles mientras que Guinea tienen 10 médicos por cada 100,000 enfermos. De hecho, se sabe que médicos en algunas comunidades de África han objetado en asistir a los enfermos debido al alto riesgo de contagio por las nulas medidas de protección. De ahí la preocupación internacional de que el brote de ébola no pueda contenerse. Pero el ébola, más allá de ser una crisis humanitaria, también tiene un impacto económico.

El impacto económico se ha dado desde un nivel microeconómico (hogares, empresas y gobiernos) hasta un nivel macroeconómico (gasto público). Por ejemplo, The Economist calcula que el costo de tratamiento del ébola ronda los 24 mil dólares diarios. Las empresas biotecnológicas, por su parte, registraron una caída en sus acciones ante la muerte registrada en Estados Unidos en tanto que las aerolíneas y las agencias de viajes han visto mermadas sus ventas y rentabilidad por la caída en la demanda de viajes internacionales (principalmente hacia Europa) lo que también, presumo, impactará en el sector turístico de la región. Los gobiernos también tienen su impacto en las finanzas. Por ejemplo, Guinea, Sierra Leona y Libera ya han gastado cerca de 359 mil millones de dólares para abatir la crisis pero de no poder contenerse, el costo para los gobiernos pudiera equivaler a más del 10% de su PIB hacia el 2015 según cálculos de The Economist. De hecho, el Banco Mundial ha estimado un impacto regional por 32,600 millones de dólares en caso de no poder contener el contagio lo que lo ha obligado a destinar cerca de 200 millones de dólares a atender la emergencia sanitaria en África. A mi entender, la preocupación internacional (incluyendo Estados Unidos) no sólo deriva en el riesgo de propagación del virus sino de la incertidumbre y los costos económicos que implicaría un contagio masivo hacia países fuera de África.

Pero un tema del que no se habla mucho de “este lado” del Atlántico y que podría tener un impacto en la caída en el crecimiento a escala mundial es la desaceleración (¿acaso estanflación?) de la zona Euro. Las últimas proyecciones del FMI sobre el crecimiento económico de la región no son muy alentadoras; el crecimiento económico de la Unión Europea se ubicaría en 1% para 2014 y 1.5% para 2015 mientras que el PIB Alemania, el gran motor de Europa, crecería 0.5% y 1.9% para los mismos años. Estimaciones de la Comisión Europea ubican el desempleo en la región en niveles del 12%. Este debilitamiento en la demanda ha causado que el nivel de precios siga desacelerándose. De hecho, se estima que la inflación se ubique en un rango entre 0.8% y 1.2% entre 2014 y 2015.

Temas como el desempleo, endeudamiento, desbalances en cuenta corriente, inestabilidad en los mercados financieros y cambiaros así como la deflación no solo está pesando en la recuperación de Europa sino que eventualmente pesarán en el crecimiento a nivel mundial. El periodo prolongado de restricción presupuestaria ha enfriado la economía a tal nivel que las políticas monetarias expansivas del Banco Central Europeo han tenido un acotado margen de maniobra (el flujo de crédito hacia el sector privado sigue estancado).

En suma, y a diferencia de los eventos anteriormente referidos, y que lucen como episodios especulativos que tendrán un inicio y un fin, éste pareciera llegar para quedarse. Si bien todos los anteriores eventos ponen en riesgo la recuperación económica mundial, mi opinión es que existe en mayor o menor medida un margen de maniobra para que los gobiernos y organismos internacionales trabajen de manera conjunta para encontrar una posible solución. En el caso de Europa, se ha observado que las políticas y buena intención de los gobiernos y del Banco Central Europeo no son suficientes y han perdido efecto. Hay que temerle y combatir al ébola, hay que tomar decisiones oportunas y sabias ante un periodo especulativo de commodities, pero ¿cómo ser inmune al eventual contagio de la estanflación en Europa?

 

Perspectivas de Crecimiento PIB 2014 2015
Mundial 3.4 4
Estados Unidos 1.8 2.4
Zona Euro 1.1 1.5
Japón 1.6 1.1
Fuente: Banco Mundial

 

Perspectiva económica zona Euro 2014 PIB real Inflación Tasa de Desempleo
Alemania 1.80% 1.10% 5.10%
España 1.10% 0.10% 26%
Francia 1% 1% 10.40%
Italia 0.60% 0.70% 12.80%
Euro 1.20% 0.80% 11.80%
Fuente: Comisión Europea

 

Perspetiva Crecimiento Precio Commodities 2014-2015
Energétios -2.5%
Metales -4.1%
Agropecuarios -3.1%
Metales Preciosos -11%
Fuente: Banco Mundial

 

*M.A Haydeé Moreyra García
Coordinadora Executive MBA-EGADE Business School.

 

 

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