Carolina Viggiano Austria, directora del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe)Al Conafe lo encontré de pie, sostenido por sus figuras educativas, por los instructores comunitarios que hoy son líderes para la educación comunitaria, pero estancado en muchos temas, dice Carolina Viggiano Austria, directora del organismo.

En entrevista, Carolina Viggiano Austria, directora del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) –órgano público descentralizado que nació hace 42 años con el objetivo de “llevar los beneficios de la educación básica a las comunidades que no cuentan con servicios educativos”–, reconoce que aunque lo encontró de pie no tiene el brillo que antaño lo caracterizó. La prueba Enlace, por ejemplo, lo ha ubicado en los últimos lugares de rendimiento escolar. “No estamos en una situación que sea excelente, creo que hay mucho por hacer todavía y estamos muy conscientes. El diagnóstico es para eso”

¿Cómo encontró el Conafe al asumir el cargo?

Lo encontré de pie, sostenido por sus figuras educativas, por los instructores comunitarios que hoy son líderes para la educación comunitaria, pero estancado en muchos temas: no actualizado en mejores herramientas pedagógicas, tampoco en el tema de incluir las tecnologías para el aprovechamiento del proceso de enseñanza-aprendizaje; además, detenidas, desde hace muchos años, las becas a nuestros jóvenes líderes para la educación comunitaria, de tal suerte que hoy son totalmente insuficientes para sufragar sus necesidades básicas, me refiero al transporte, alimentación, ropa, calzado, todo eso.

Es insuficiente que con un promedio de 1 mil 600 pesos al mes estos jóvenes que han salido de su casa para ir a vivir a una comunidad rural apartada y marginada puedan garantizar que con eso van a estar una semana ahí e ir los fines de semana a visitar a su familia, o ir a las tutorías del Conafe que se hacen cada mes o cada 2 meses en determinados estados.

Encontré también que la infraestructura educativa es bastante pobre. No es digna para que albergue a los niños y las niñas más desfavorecidas del país. No se les da un mensaje de que ellos tienen derecho a una buena educación, en un buen espacio, con las mejores condiciones. Se les da un mensaje de “eres niño pobre, marginado, te mereces una escuela pobre”. Tenemos un inventario de tecnología, de equipamiento; es bastante nulo y mucho es caduco, mucho no sirve, es obsoleto.

Como puedes ver, los retos son muchos porque si la educación regular que conocemos tiene rezago, la del Conafe tiene mucho más por las condiciones geográficas que tienen nuestras propias comunidades.

La única presencia del Estado mexicano ahí [en esas comunidades] es, en gran medida, el Conafe. Esos jóvenes, que muchos tienen escasamente 16, 17 años, el promedio va de los 19 a los 22, llevan la esperanza. Son los que representan al gobierno de la República y los que son capaces de sensibilizarse con ese entorno y de comprometerse pese a las condiciones. Muchos de ellos quisieran salir huyendo, corriendo, y nos dicen “me quedé porque vi la necesidad, porque vi que hay gente más pobre que yo, más necesitada que yo”. Y muchos otros sí deciden retirarse y, bueno, la deserción de instructores hoy es un tema urgente de atender y estamos trabajando en ello.

Instructores comunitarios del Conafe CO¿Por qué desertan los instructores? ¿Qué tanto influye en ello la problemática de inseguridad del país?

Algunos de los factores de deserción en el país son generales, muy similares, pero algunos son muy específicos dependiendo de la región, del estado, de las condiciones que prevalezcan en la entidad.

En el Norte, por ejemplo, la deserción está vinculada a que hay más oportunidades de empleo, es decir, hay muchachos que pueden ganar mejor, pues como son regiones más industrializadas pueden encontrar un empleo en donde ganen cuatro veces lo que ganan con nosotros, y tal vez decidan más bien ya no seguir estudiando y mejor trabajar por las necesidades urgentes de ellos y de su familia.

El tema de la inseguridad solamente lo podía yo señalar como un factor que incide en el caso de Michoacán y Guerrero. Sin embargo, también en esos estados habría que focalizarlo; no es en todo el estado. Y, generalmente, sucede porque los papás temen por la integridad de sus hijos y los desalientan. Pero los jóvenes no manifiestan temor porque llega un punto en que se identifican tanto con la comunidad que ésta los protege, y son muy bien vistos porque el trabajo que realizan es noble.

Otro de los temas, en el caso del Sureste, es que pasan hambre. No hay dónde dormir que sea un lugar seguro y digno. Y cuando digo un lugar seguro me refiero a que, a veces, los habitantes de la comunidad toman mucho, hay bebidas alcohólicas y, ellas, las promotoras y las líderes para la educación comunitaria, se sienten amenazadas por esas condiciones. A veces son acosadas.

Sin embargo, debo decirte que en esos estados [los del Sureste] hay menos índices de deserción, pese a que las condiciones son todavía más adversas. La explicación que nosotros damos es que, en contraparte con el Norte del país, no hay oportunidades de empleo suficientes, no hay otras posibilidades para los muchachos de qué hacer a esa edad y por eso se quedan con nosotros, pero la pasan muy difícil. Muchos tienen que caminar muchas horas; pasar ríos en una canoa. Debo decirte también que el 42, 43 por ciento de nuestras comunidades no tienen energía eléctrica; entonces, los jóvenes están todavía más aislados.

Hoy también hay que tener presente que la generalidad de los jóvenes está muy enfocada en la tecnología, particularmente en las redes que los llevan a estar comunicados, y al estar en esas comunidades se sienten solos. Ellos también experimentan mucha soledad.

Hay otros factores ya muy particulares que no son porcentualmente importantes pero que también influyen, como problemas familiares.

 

¿Cuál es el presupuesto del Conafe? ¿Considera que es suficiente para la labor que deben realizar?

Nosotros tenemos un poco más de 5 mil 800 millones de pesos, de los cuales cerca de 5 mil van estrictamente a educación inicial, preescolar, primaria y secundaria. Van a pago de nuestras figuras educativas, al material que utilizan, a su formación.

El resto, que nos sobra, un poquito más de 1 mil millones de pesos, va relacionado con otros programas; con los pagos de nómina de las oficinas centrales, delegaciones y área editorial; con otras cuestiones de apoyo pedagógico.

En realidad, nuestro presupuesto es absolutamente insuficiente. Desde el momento en que te digo que tenemos a nuestros líderes para la educación comunitaria percibiendo alrededor de 1 mil 600 pesos mensuales, desde ahí ya estamos haciendo una cuenta matemática que no nos da, porque de estos líderes tenemos un poco más de 42 mil. Y, en total, de todas las figuras de educación inicial y de la cadena operativa que apoya el trabajo pedagógico, son 78 mil.

Emilio Chuayffet SEP Censo escuelas CO¿Han hablado de esta insuficiencia presupuestal con las instancias respectivas? ¿Cuál ha sido la respuesta?

Sí hemos platicado este tema con las instancias que tienen que analizarlo y tomar una decisión. Pensamos que vamos por buen camino. Estuvimos con el secretario [de Educación, Emilio] Chuayffet, en Mérida, y hemos hecho el compromiso de buscar apoyar a los jóvenes en su alimentación porque es un tema básico. Necesitamos que ellos estén bien alimentados, mínimamente; es un tema de dignidad humana que tenemos la obligación de prestarles. Este tema lo estamos revisando con Diconsa, para estar en la posibilidad de dar despensa a la familia que recibe a los jóvenes para alimentarlos.

Es un tema que va avanzando bien. Yo espero que próximamente tengamos ya resultados más concretos sobre el particular.

Por otro lado, hemos hecho alianzas con los gobernadores de los estados. Les hemos platicado de esta realidad y del compromiso de los jóvenes; que requerimos su compromiso para poder mejorar no sólo la posibilidad de que los jóvenes se queden y evitemos la deserción, sino de mejorar la calidad educativa en general, el objetivo primordial de todas las acciones.

La mayoría de con quienes hemos platicado se ha comprometido a darles un apoyo adicional económico o una laptop (computadora personal), o brindarles una despensa, en fin, hay un apoyo que estamos adicionando a lo que ellos [los jóvenes] reciben. Y pensamos que esa es la mejor manera de avanzar, a estar esperando estrictamente recursos fiscales, que es un tema mucho más complejo.

Yo esperaría que este año pudiésemos tener un avance mucho más importante con los estados que aún no hemos podido concretar algún tipo de apoyo.

¿Algún estado se ha resistido a cooperar con el Conafe?

No hemos podido hacer comunicación con Chiapas; no hemos podido concretar una cita. Todo el año pasado estuvimos buscándola y no lo pudimos conseguir.

En cuanto encontramos la comunicación con los gobernadores respectivos, la verdad es que la mayoría o prácticamente todos desconocen la labor del Conafe y no por falta de interés, sino porque durante esta década que ha pasado, el Conafe ha permanecido al margen del trabajo del gobierno del estado.

No se ha hecho un esfuerzo, como lo estamos haciendo ahora, por informarlos para que se involucren y para que conozcan este trabajo y se interesen en que lo podamos mejorar. Cuando ya conocen este trabajo, cómo lo hacemos, con quién lo hacemos y todo ello, todos se manifiestan sorprendidos y, después, muy comprometidos.

Escuela Puebla CO

¿En qué medida contribuyen los organismos internacionales en la parte presupuestal?

Nosotros dependemos muchos del financiamiento del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo. Estos bancos han estado muy interesados en el Conafe durante estos años y han sido parte importante del sostenimiento de nuestros programas. También han sido los que han validado el trabajo y los que nos dan internacionalmente voz.

Hoy mismo estamos renegociando nuestro compromiso hacia adelante. Debo decirte que hay mucho interés de ellos de seguir participando.

¿Cuál es la cobertura que tienen? ¿Pretenden ampliarla?

Sin duda, sí requerimos ampliar la cobertura, particularmente en los niveles inicial y preescolar. Hay necesidad de avanzar. Eso sí significaría tener un presupuesto adicional porque no podríamos hacerlo de otra manera.

Sin embargo, a la fecha hemos logrado avanzar en la cobertura en un poquito más de 5 por ciento. Avanzamos en educación básica; también en inicial con un porcentaje similar.

Este año pensamos avanzar particularmente en educación inicial porque de los 10 millones de niños que hay en el país que tienen la edad de 0 a 4 años, el país sólo está atendiendo a 1 millón. De ese millón, el Conafe atiende a medio millón y el otro medio millón lo atienden Sedesol [Secretaría de Desarrollo Social], IMSS [Instituto Mexicano del Seguro Social], ISSSTE [Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado], los DIF [Desarrollo Integral de la Familia] estatales, municipales. Es decir, estamos atendiendo prácticamente al 10 por ciento de la población en esta edad.

Nosotros pensamos que podemos avanzar haciendo alianzas, como las hemos hecho ahora.

El INEE [Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación] tiene un análisis que está en proceso de concluir, donde nos ha anticipado que hay un tramo de cobertura de nuestras facultades de acuerdo con las reglas de operación y el número de habitantes que nosotros atendemos, menos de 100 habitantes por población para educación básica y menos de 500 para educación inicial. En esas comunidades nos ha señalado que hay espacios que no estamos cubriendo.

También nos va a ayudar a revisar este punto el Inegi [Instituto Nacional de Estadística y Geografía] porque nuestros jóvenes instructores han participado levantando las encuestas que realizan porque, de otra manera, los encuestadores que el Inegi contrata, no irían a esas comunidades.

(La entrevista completa aparece en la edición 128 de Fortuna)

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