Farmacia

Las trasnacionales farmacéuticas se imponen en las negociaciones del Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica. El tratado multilateral –del que México forma parte– permitirá a Phrma, Eli Lilly, Pfizer, Novartis y Sanofi reapropiarse de patentes de viejos medicamentos y ampliar el periodo de los nuevos; pero también patentar métodos quirúrgicos, terapéuticos y hasta de diagnóstico.

Los laboratorios trasnacionales logran imponer sus condiciones en el capítulo sobre propiedad intelectual del Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP, por su sigla en inglés) que impulsan 11 naciones, entre ellas México. Las negociaciones, que se mantienen en estricto sigilo, podrían concluir con su firma el primer trimestre de este año. Hasta ahora, las grandes farmacéuticas han logrado que se les devuelvan patentes de viejos medicamentos y que se les otorguen mayores periodos para conservar las de los nuevos. Además, pretenden que, por primera vez, se les conceda patentar métodos quirúrgicos, terapéuticos y hasta de diagnóstico.

Con estas disposiciones, más de 500 millones de personas en todo el mundo, en condiciones de pobreza y consumidoras de medicamentos genéricos, podrían resultar afectadas, según el documento Comerciando con la salud: Acuerdo de Asociación Transpacífico, elaborado por la organización internacional Médicos Sin Fronteras (MSF).

México es uno de los países que participan en la estructuración de nuevas normas de propiedad intelectual en el sector salud. Los otros negociadores son Estados Unidos, Australia, Canadá, Brunéi, Perú y Vietnam. Aunque Nueva Zelanda, Chile, Singapur y Malasia también tienen interés en firmar el Acuerdo y participan en las negociaciones, se han opuesto a este tema en específico.

Borradores de las negociaciones, a los que ha tenido acceso la organización médico-humanitaria MSF, indican que las reglas sobre propiedad intelectual fortalecen la protección de la información y las patentes a favor de las compañías farmacéuticas; desmantelan las salvaguardas de la salud pública establecidas en la ley internacional, y obstruyen la disminución de precios que genera la competencia de los medicamentos genéricos.

En entrevista con Fortuna, Judit Rius Sanjuan, directora de la Campaña de Acceso a Medicamentos Esenciales de MSF para Estados Unidos, señala que la organización ha logrado revisar los documentos del TPP. Entre las propuestas lideradas por el país vecino en materia sanitaria y de propiedad intelectual, se encuentra el incremento de patentes en medicamentos y exenciones al plazo de patentes, incluso para modificaciones de medicamentos que ya están en el mercado.

Desde su oficina en Nueva York, Rius Sanjuan dice que Estados Unidos está proponiendo que se formen barreras adicionales, regulatorias, en los datos que prueban que un medicamento es eficaz y de calidad.

Esto impediría, expone la abogada de MSF, la entrada de medicamentos de competencia genérica en el mercado mexicano, así como de todos los países que están firmando este Acuerdo. La afectación se verá en medicinas nuevas que ya son muy caras, específicamente en medicamentos biológicos para la atención del cáncer y del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), causante del Sida.

La propuesta estadunidense alargaría los monopolios de patentes, y ahora hasta de procedimientos, para que los genéricos tengan una entrada mucho más retrasada en el mercado mexicano y en los mercados de otros países.

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Las propuestas del TPP

El documento Comerciando con la salud: Acuerdo de Asociación Transpacífico expone, entre otros puntos, que el Acuerdo requiere patentar modificaciones de viejos medicamentos, métodos quirúrgicos, terapéuticos y de diagnóstico.

Además, busca la “exclusividad de los datos”, lo que evita que los reguladores de la seguridad de los fármacos utilicen los datos clínicos existentes para aprobar la entrada al mercado de los medicamentos genéricos o biosimilares.

El informe de Médicos Sin Fronteras revela que con el TPP se pretende “extender el plazo de 20 años de los monopolios de patentes, 5 años más para compensar los retrasos en el proceso de regulación”.

México, consumidor de genéricos

La Fundación Mexicana para la Salud indica que el 84.1 por ciento del volumen de medicamentos consumidos en México durante 2012 fueron genéricos.

El documento Descripción del sector farmacéutico en México muestra que el volumen de genéricos sin marca corresponde al 42.7 por ciento; los genéricos de marca al 9.5, y los genéricos con nombre al 31.9 por ciento.

Publicado en noviembre de 2013, el análisis de la institución privada dice que “la oferta de medicamentos es dinámica y está influida en gran medida por el ciclo de vida de los medicamentos, desde que se encuentran inicialmente en fase de investigación y desarrollo, hasta que son lanzados al mercado, bajo la protección de una patente para convertirse años después en medicamentos genéricos en mercados maduros”.

Expone que hace más de 1 década, la industria farmacéutica en México estaba segmentada en empresas multinacionales, enfocadas a la manufactura de medicamentos innovadores, y en empresas de capital de origen nacional especializadas en la producción de medicamentos genéricos. Esta segmentación se ha desdibujado en los últimos años. Actualmente, muchas empresas multinacionales han incursionado en la producción de medicamentos genéricos y varias empresas de origen nacional se han enfocado a invertir en el desarrollo y producción de medicamentos genéricos de marca.

Lobbying farmacéutico

Tras las propuestas de modificar las normas de propiedad intelectual se encuentran las grandes trasnacionales que invierten cantidades millonarias en el cabildeo legislativo para obtener beneficios, dice Judit Rius. La farmacéutica es una de las industrias que más recursos inyecta a las campañas políticas estadunidenses: sólo en 2013 la inversión en esta actividad rebasó los 225 millones de dólares.

La base de datos del Centro de Política Receptiva –un grupo de investigación en Estados Unidos encargado del seguimiento del dinero en la política y su efecto sobre las elecciones y la política pública– enlista un total de 30 empresas que movieron a sus personeros en el Congreso estadunidense durante 2013.

Las trasnacionales del sector farmacéutico invirtieron en el cabildeo legislativo 225 millones 483 mil 937 dólares, es decir, unos 3 mil 6 millones 131 mil 840 pesos (de acuerdo con el tipo de cambio al 30 de enero de 2014).

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La lista la encabeza Pharmaceutical Research and Manufacturers of America, que invirtió en el lobbying 17 millones 882 mil 500 dólares, unos 238 millones 407 mil 903 pesos. También conocida como Phrma, es la asociación de investigadores biofarmacéuticos del país y empresas de biotecnología mencionada por Rius Sanjuan, directora de la Campaña de Acceso a Medicamentos Esenciales de MSF para Estados Unidos, como la principal promotora de las modificaciones al TPP.

Eli Lilly and Company es la segunda compañía farmacéutica que más recursos suministró al cabildeo político, con 9 millones 870 mil dólares (unos 131 millones 585 mil 964 pesos); considerada como una de las más grandes en Estados Unidos, fue fundada en 1876 por el coronel Eli Lilly, farmacéutico y veterano de la Guerra Civil estadunidense.

Amgen invirtió recursos en cabildeo por 9 millones 120 mil dólares, unos 121 millones 587 mil 31 pesos. La empresa de biotecnología, con sede en Thousand Oaks, California, fue calificada como la cuarta compañía en el índice Standard & Poor’s 500, por la revista de negocios Bussiness Week.

Le sigue Pfizer, con una inversión en el lobbying de 8 millones 890 mil dólares (118 millones 520 mil 691 pesos). Éste fue el primer laboratorio en producir penicilina a gran escala en 1946; actualmente, uno de los medicamentos genéricos de mayor importancia en el mundo.

Las más poderosas de Forbes

Además de invertir en el llamado lobbying, las farmacéuticas ocupan listas de las empresas con mayor éxito en ventas y poder en el mundo, según la publicación estadunidense Forbes (especializada en negocios y finanzas).

Con ventas anuales por 59 mil millones de dólares (786 mil 582 millones 765 mil pesos), Pfizer es la empresa más poderosa del sector. El gran negocio de los medicamentos y la investigación coloca a la compañía estadunidense en el primer lugar de la lista de Forbes, según su ramo.

Le sigue la sueca Novartis, con 56 mil 700 millones de dólares (unos 755 mil 919 millones 369 mil pesos). Incluye medicamentos de venta con receta protegidos por patentes y su versión de Sandoz, que incluyen productos farmacéuticos genéricos, entre otros.

Sanofi, trasnacional de origen francés, vende anualmente 46 mil 100 millones de dólares (614 mil 601 millones 109 mil pesos). Información de Forbes indica que esta compañía se centra en seis plataformas de crecimiento: soluciones de diabetes, vacunas, medicamentos innovadores, cuidado de la salud de los consumidores, mercados emergentes y salud animal. Además de contar con una cartera de patentes y genéricos. Todas operan en México.

De acuerdo con el estudio Industria farmacéutica, elaborado en 2013 por la Unidad de Inteligencia de Negocios de la Secretaría de Economía, “en 2012 la producción mexicana del sector farmacéutico fue de 10 mil 757 millones de dólares. Se espera que para 2020 alcance un valor de 21 mil 475 millones de dólares y reporte una tasa media de crecimiento anual de 9 por ciento para los próximos 9 años”.

El análisis añade que el consumo mexicano de la industria farmacéutica fue de 13 mil 663 millones de dólares en 2012. Y que se espera que este tenga una tasa media de crecimiento anual de 8.8 por ciento para el periodo 2013-2020. Para el último año, se estima que el consumo del sector en México sea de 26 mil 276 millones de dólares, indica.

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