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La huella hídrica se perfila como uno de los nuevos requerimientos que impondrán los mercados. Contabilizar el agua dulce utilizada en un producto o servicio para determinar su sustentabilidad es la nueva tendencia y el parámetro en la industria. En unos años, la huella hídrica será un factor de diferenciación y los consumidores podrán decidir su sustentabilidad a partir de ella.

La huella hídrica se refiere al volumen de agua dulce utilizado para producir bienes y servicios e indica el impacto del consumo humano de agua. A nivel global, 86 por ciento de la huella hídrica está relacionada con el consumo de productos agrícolas, 10 por ciento con el consumo de bienes industriales y menos del 5 por ciento con los usos domésticos.

De acuerdo con Water Foodprint, para producir 1 kilogramo de arroz se necesitan 2 mil 500 litros de agua; 1 kilogramo de azúcar de caña, 1 mil 800 litros de agua; 1 litro de leche, 1 mil litros de agua; 1 kilogramo de tela de algodón, 10 mil litros de agua; 1 kilogramo de carne, 15 mil 400 litros de agua; 1 litro de cerveza, 300 litros de agua; y 1 kilogramo de pan de trigo, 1 mil 600 litros de agua.

La nueva tendencia y el parámetro en la industria es comenzar a contabilizar el agua utilizada en un producto o servicio para determinar la sustentabilidad del mismo.

El concepto surgió en Holanda en 2002. Basándose en los procedimientos de Arjen Hoekstra, experto del Instituto para la Educación relativa al Agua de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO-IHE, por su sigla en inglés), en 2009 se creó el primer manual de huella hídrica.

En México, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales utilizan este indicador para crear conciencia sobre su afectación en la cadena productiva.

“La huella hídrica es un área muy importante, una oportunidad para promover mayor conciencia sobre el buen manejo y la administración del agua”, dijo Francisco José Muñiz Pereyra, subdirector General de Administración de Agua de la Comisión Nacional del Agua, en el Foro de Sustentabilidad 2013.

De acuerdo con datos de la Conagua, México ocupa el sexto lugar mundial como importador de agua. Y el Distrito Federal es el que contribuye más a la huella hídrica nacional, por el sobregasto que tiene.

La cantidad total de agua que se utilice para la fabricación de productos o servicios, y las fórmulas para reducirla a niveles sustentables, serán la tarjeta de presentación para atraer inversiones.

Para Ana Carolina Herrero, de la Fundación Naturaleza para el Futuro, con sede en Argentina, en un par de años las empresas hablarán de huella hídrica con normalidad.

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“Es un indicador que hace visible lo invisible”. La especialista explicó que “así como lo es hoy la huella de carbono, en unos años la huella hídrica será un factor de diferenciación de productos o servicios y los usuarios podrán decidir qué bienes son más sustentables fijándose en ese índice”.

La huella hídrica se perfila como uno de los nuevos requerimientos que impondrán los mercados. El interés de los países por conocer en qué medida se afecta el ambiente en todo el ciclo de vida de cada producto que consumen, desde la producción primaria hasta el proceso de disposición final de los residuos, se traduce paulatinamente en mayores exigencias para quienes proveen de esos bienes.

A decir de Rita Vázquez del Mercado, especialista en el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, la huella hídrica es del interés de las empresas porque implica riesgos, sean estos físicos, de reputación, regulatorio o financiero, además representa oportunidades de imagen corporativa, ventajas de preferencia y habla de la responsabilidad social corporativa.

En el marco del Foro de Sustentabilidad Juntos por un Planeta Mejor 2013, representantes y directivos de las empresas Coca-Cola, PepsiCo México, Kaltex y Kellogg, destacaron la importancia de impulsar estrategias para el cuidado y mejor aprovechamiento del agua.

Durante su participación en el panel Hacia la Gestión Sostenible del Agua, Oscar Martínez, gerente de Sustentabilidad Ambiental de Coca-Cola México; Luis Treviño, director de Sustentabilidad de PepsiCo México; José Kalach Atri, vicepresidente de Kaltex, y Diane Holdorf, directora de Sustentabilidad de Kellogg, señalaron que se han integrado modelos de gestión del agua al interior de las empresas que representan para contribuir a atender el reto del abasto del líquido.

“En Coca-Cola tenemos el compromiso de devolver al planeta toda el agua que utilizamos en nuestras bebidas y procesos, por ello, llevamos a cabo diversas iniciativas encaminadas a reducirla, reusarla y reabastecerla”, dijo Oscar Martínez, gerente de Sustentabilidad Ambiental de Coca-Cola México.

“Se han instalado tecnologías innovadoras a lo largo de la cadena de valor, como plantas de tratamiento de agua y biorreactor de membrana, las cuales han permitido mejorar la eficiencia y reducir el consumo de agua en 40 por ciento”, señaló Luis Treviño, director de Sustentabilidad de PepsiCo México.

Diane Holdorf, directora de Sustentabilidad de Kellogg, dijo que el agua debe ser aprovechada, por lo que “reutilizamos el agua para irrigación, procesos de enfriamiento y en otras partes de nuestras operaciones”.

Debido a que el concepto de huella hídrica se refiere a dónde y cuándo se usó el agua, incluye una dimensión espacial y temporal bajo tres clasificaciones: huella hídrica verde, que indica el volumen de agua de lluvia evaporada o incorporada al producto; huella hídrica azul, que señala el volumen de agua superficial o subterránea evaporada, incorporada al producto, devuelto a otra cuenca o al mar; y la huella hídrica gris, que es el volumen de agua contaminada.

Según Hoekstra, para elaborar una camiseta de algodón se requieren 2 mil 700 litros de agua, 45 por ciento es agua de riego, 41 por ciento agua de lluvia y 14 por ciento es agua para asimilar contaminación. Además, a nivel mundial, la producción anual de algodón evapora 210 mil millones de metros cúbicos de agua y contamina 50 mil millones de metros cúbicos de agua, casi el 3.5 por ciento del consumo mundial de agua para la producción agrícola.

A nivel global, con 16 por ciento, China es el principal país que contribuye a la huella hídrica; le siguen India, con 13 por ciento; Estados Unidos, con 10 por ciento; Brasil, con 4 por ciento; y Rusia e Indonesia, con 3 por ciento cada uno.

México, al lado de Pakistán, Japón, Nigeria e Italia contribuyen cada uno con el 2 por ciento de la huella global, revela la UNESCO-IHE en el documento Value of Water Research Report Series.

Foto de Portada: Coca Cola de México

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