La Comisión Europea obligará a reducir el tamaño de los cuatro bancos españoles nacionalizados en 60 por ciento para 2017 como parte de las condiciones que permitirán una primera inyección de 37 mil millones de euros. Se trata de BFA-Bankia, NCG Banco, Catalunya Banc y Banco de Valencia.

“Antes de 2017, el balance financiero de cada banco se reducirá en más de 60 por ciento en comparación con 2010”, anunció el vicepresidente de la Comisión encargado de la competencia, Joaquín Almunia.

Bankia, que habrá necesitado unos 36 mil millones de euros de ayuda estatal en total, ya anunció poco después de la intervención de Almunia la supresión de 6 mil empleos, el 28 por ciento de su plantilla, para 2015. Esta entidad, la cuarta mayor de España por activos, prevé este año pérdidas netas de 19 mil millones de euros.

La Comisión obliga a estos bancos, particularmente afectados por el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008 al que estaban muy expuestos, a abandonar el financiamiento de promociones inmobiliarias y limitar su presencia en el mercado al mayor.

También se han comprometido a ceder participaciones industriales y filiales, lo que contribuirá a financiar su reestructuración, y a centrar su modelo empresarial en préstamos al por menor y a las pequeñas y medianas empresas en las regiones donde históricamente han operado, como lo habían hecho antes de la locura inmobiliaria.

Surgidos de la fusión de varias cajas de ahorro en los últimos años, también se han comprometido a limitar las remuneraciones de sus directivos, prohibir pago de bonos hasta que no se cumplan todas las medidas, no hacer publicidad de la ayuda ni utilizarla para prácticas comerciales agresivas y prohibir adquisiciones.

“Nuestro objetivo es restablecer la viabilidad de los bancos que reciben ayudas para que puedan operar sin el apoyo público en el futuro”, dijo Almunia.

“(Tras esta reestructuración), España podrá contar con un sector financiero cada vez más sano y viable”.

De acuerdo con el comisionado, se busca impedir el regreso a las prácticas insostenibles del pasado.

Tras la cesión de activos tóxicos a la empresa de gestión de activos (SAREB) o “banco malo”, las necesidades de capital serán de 17 mil 960 millones de euros para Bankia, 5 mil 425 millones para NCG, 9 mil 80 millones para Catalunya Banc y 4 mil 500 millones para el Banco de Valencia.

España se ha comprometido a vender NCG y Catalunya Banc antes de que concluya el periodo de reestructuración de cinco años. En caso de que no se pueda proceder a la venta, las autoridades españolas presentarán un plan de resolución ordenada.

Por su lado, la Comisión certifica que el Banco de Valencia no es viable como entidad autónoma, por lo que se decidió su venta a CaixaBank, con lo que dejará de existir como banco independiente.

 

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