En el marco de la Cumbre del G20 realizada en Los Cabos el 18 de junio pasado, México fue invitado a participar en las negociaciones para el Acuerdo Estratégico de Integración Transpacífica (TPP). Nuestro país pidió adherirse al proceso un año antes de concluir el gobierno del presidente Felipe Calderón, en noviembre de 2011, en el marco de la Cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) en Honolulú, Hawaii, pues de acuerdo con el secretario de Economía, Bruno Ferrari, esta negociación es “la más importante en la actualidad para impulsar el comercio y fomentar la integración comercial en la región Asia Pacífico”.

¿Qué es lo que está heredando el gobierno del presidente Calderón en esta materia? Desafortunadamente, lo que conocemos sobre el TPP es poco. Sabemos que es una ampliación del TLC P4 originalmente integrado por Brunei Darussalam, Chile, Nueva Zelandia y Singapur que busca incluir a Australia, Estados Unidos, Malasia, Perú y Vietnam. En su conjunto, los 9 socios del TPP representan 30 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), 15 por ciento de las exportaciones, 19 por ciento de las importaciones y 7 por ciento de la población mundial. Canadá también ha sido invitado y Japón podría unirse en un futuro. Asimismo, sabemos que con el TPP se establece un acuerdo con los más elevados estándares y sin exclusiones. Aunque comprende las tradicionales disciplinas de comercio de bienes y servicios, así como de inversión, también incluye áreas vinculadas a la pequeña y mediana empresa, el medio ambiente y el empleo, así como la coherencia regulatoria y reglas estrictas para la protección de la propiedad intelectual, por mencionar algunos.

Para México, su ingreso al TPP será una nueva forma de acercarse a la región Asia Pacífico que ya figura de manera prominente en un comercio donde las exportaciones alcanzaron 14 mil millones de dólares y las importaciones 106 mil millones de dólares en 2011. Hoy por hoy, de los 10 socios comerciales más importantes de México, 5 pertenecen a esa región: China (2°), Japón (4°), Corea del Sur (6°), Taiwan (9°) y Malasia (10°), pero sólo se cuenta con acceso preferencial en el mercado japonés gracias al Acuerdo de Asociación Económica en vigor desde 2005. Para México, la proveeduría de Asia cada vez es más importante por los insumos, sobre todo de alto contenido tecnológico, que aporta a la producción de bienes que se destinan a la exportación. Es previsibile que esta tendencia se mantenga, pues en los próximos 10 años la participación de la región Asia Pacífico en el comercio mundial pasará del 30 por ciento actual al 50 por ciento. Hacia el 2020, Asia representará 45 por ciento del PIB global con una población de varios miles de millones de consumidores potenciales.

México entrará a la negociación del TPP con el proceso avanzado, pues para cuando pueda participar ya se habrán realizado 14 rondas de negociación en las cuales seguramente se habrán llegado a acuerdos sobre los que México no tuvo nada que decir. Al gobierno de Enrique Peña Nieto le corresponderá encontrar la manera de articular los intereses nacionales y tendrá que atender los temas que, en el pasado, le impidieron a México negociar TLC bilaterales con los que serán sus socios en el TPP. Por ejemplo, el sector agropecuario ha sido un férreo opositor a cualquier liberalización del comercio con países como Australia o Nueva Zelanda en tanto que, en su momento, el sector industrial prefirió no concretar un TLC con Singapur por temor a la triangulación comercial. Otras áreas de preocupación podrían estar en los sectores de calzado, confección y textil, donde Vietnam tiene una fuerte ventaja comparativa.

Aunque México se incorporará ya iniciado el juego, para nuestro país resulta fundamental sentarse en esta mesa dada la dependencia de variables del exterior para el crecimiento económico. Asimismo, es de vital importancia conocer qué temas se discuten y tratar de incidir sobre el tipo de reglas comerciales que se desarrollen en el TPP, pues probablemente éstas influirán sobre las futuras reglas del sistema multilateral del comercio, que son determinantes para nuestra actuación en el comercio internacional.

Aun cuando el TPP no puede considerarse el instrumento comercial que va a abrir la puerta a todos los mercados del Asia Pacífico para los productos y servicios mexicanos, éste sí puede ser un buen inicio. En 2011, las exportaciones mexicanas hacia los 6 países del TPP con los que México no tiene un TLC -Australia, Brunei, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur y Vietnam- sólo sumaron 1,764 millones de dólares, equivalente a 0.5 por ciento del total exportado al mundo.

Al nuevo gobierno le tocará entrar de lleno a esta negociación con el tiempo en contra y sin mucha claridad sobre el tipo de compromisos ya asumidos. La negociación del TPP, sin embargo, no puede verse de manera aislada; ésta deberá ser parte de una política comercial que tendrá que adoptar una visión global que permita a México vincularse al norte y al sur, así como hacia el Pacífico y el Atlántico.

*Columna: Estrategia Comercial. Luz María de la Mora es profesora del CIDE, directora de LMM Consultoría y miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi)

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