La economía mexicana finalizará el sexenio con un bajo crecimiento, de 3.68% del PIB, de acuerdo con un estudio del Instituto de Investigaciones Económicas. Entre los retos a los que se enfrentará la próxima administración: la inestabilidad económica internacional, ausencia de alternativas para generar ingresos y el narcotráfico.

El informe Perspectivas económicas mundiales, elaborado por el Banco Mundial y publicado en enero de 2012, indica que la economía mexicana repuntará para el primer año del próximo sexenio, al crecer a una tasa de 3.7% del Producto Interno Bruto (PIB). Sin embargo, seguirá siendo inferior a la registrada en 2011.

Mientras que en 2010, el crecimiento del PIB del país fue de 5.41% y en 2011, de 4.20%; el pronóstico de crecimiento para el último año de la actual administración será de 3.68%, de acuerdo con el estudio Situación y perspectivas de la economía mexicana, realizado por el Instituto de Investigaciones Económicas (Iiec) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Además se prevé que al cierre de 2012 las exportaciones continuarán con su tendencia a la baja. En 2011, se tuvo un crecimiento aproximado de 9.19% en este rubro; es decir, hubo una caída de casi la mitad con respecto a 2010, año en el que fue de 26.03%. En materia de importaciones bajó de 23.86%, en 2010, a 7.7%, en 2011, lo que da señales de que este ritmo persistirá al final del sexenio.

Pero la inversión privada creció significativamente en los últimos años. En 2009, su crecimiento fue negativo: -16.74%; en 2010, de 3.01% y en 2011, de aproximadamente 13.74%, lo que representa una escalada de casi 30 puntos en tan sólo un trienio.

El estudio explica que los ritmos tan bajos de crecimiento, además de ser influenciados por la inestabilidad de la economía global, son también un claro ejemplo del debilitamiento del mercado interno “que no funciona de manera dinámica debido, entre otras cosas, a los bajos salarios y a la gran concentración del ingreso”.

Trabas económicas

El informe del Iiec señala que uno de los principales problemas que padece la economía mundial es la falta de estrategias para generar mayor ingreso y empleo, lo cual afecta directamente a la economía mexicana.

 

A nivel global sólo se ha aplicado la estrategia de la estabilización, que  ?a diferencia de una estrategia estructural? funciona con medidas programadas a corto plazo y en situaciones coyunturales, como la crisis económica global desatada a partir de 2008.

En ese sentido, Armando Sánchez Vargas, investigador del Iiec, explica que “no se percibe que en los últimos gobiernos haya habido una estrategia de crecimiento a mediano y largo plazo, las reacciones parecieran ser inmediatas. No se tienen en México modelos autónomos que nos protejan para sanear la crisis”.

Considera la generación de empleos como un motor para lograr mejoras en materia económica. “Necesitaríamos generar alrededor de un millón 200 mil empleos al año para tratar de aumentar el ingreso y sólo generamos menos de 600 mil. A este ritmo no se pueden enfrentar los retos que necesitamos para que crezca la economía”.

Otro aspecto importante a considerar es el problema del narcotráfico, el cual tiene una capacidad para lavar dinero hasta por 88 mil millones de dólares anuales, de acuerdo con cifras de la consultora Global Financial Integrity.

Al respecto, la calificadora de valores Moody’s Investors Service señala que la economía mexicana está siendo afectada por ese problema y mientras más dure la violencia en el país, mayor será el impacto en la economía.

Mauro Leos, analista de la calificadora para Latinoamérica, compara el contexto actual con la situación colombiana a finales del siglo pasado, en la que la violencia fue un factor para que el país tuviera un crecimiento bajo y el nivel de las inversiones se viera reducido.

A su vez, Jorge Alonso, doctor en economía por la Universidad Estatal de Arizona e investigador del Centro de Investigación Económica del Instituto Tecnológico Autónomo de México, considera que existe mucho gasto para combatir al crimen organizado y la ola de violencia que vive el país, la que afecta significativamente a la precepción que tienen los inversores extranjeros, quienes no se sienten seguros por la vulnerabilidad de sus inversiones en este contexto. “La zona Norte del país, que desarrolla una gran capacidad de actividades productivas, se ha visto opacada por la violencia; por ejemplo, lo que pasa en Monterrey”.

Posibles caminos

Sánchez Vargas señala que se necesita un gobierno realmente decidido a llevar los gastos que se requieran para generar el crecimiento del país. Por ejemplo, mediante el gasto público se puede impulsar el gasto en infraestructura y programas de política pública para la generación de empleos que aumentarían el ingreso.

Además, debe de existir una estrategia económica que privilegie el crecimiento económico y la generación de empleo en el contexto de un manejo verde de los recursos naturales, debido a los problemas de cambio climático.

“El gobierno que llegue [a la Presidencia] tendría que estar coordinado en términos de política económica y pública. No se puede hablar de política ambiental sin política de empleo y éstas, sin política industrial. Hoy parece que las secretarías de Estado están descoordinadas, nadie sabe que está haciendo el otro y no actúan como un frente común para combatir el desempleo, la desigualdad y la pobreza”.

Al respecto, Jorge Alonso explica a Fortuna que el principal motor a impulsar en la economía mexicana es la productividad.

En ese sentido, ubica tres factores imprescindibles para que pueda haber un mayor crecimiento económico a mediano y largo plazo: la educación, las políticas de competencia y el sistema de impuestos y transferencias.

En el primer factor el problema a solucionar es la distribución del gasto, ya que una mayor parte de éste se da en términos de sueldos y salarios; por lo tanto tendría que habar más capacitación en los profesores y más control para que el absentismo no sea tan elevado. El sueldo de un maestro tendría que ser equitativo a su nivel de conocimiento. “El salario de los profesores debe ser mayor; no se puede exigir profesores de calidad, sino se les paga como trabajadores de calidad”.

Respecto a la competencia, señala que en México abundan los monopolios locales y las prácticas colusivas, las cuales influyen directamente en la dieta básica de los mexicanos, por ejemplo en el precio de la tortilla, en el cual intervienen dichos monopolios.

 

 

“México se caracteriza por tener los servicios de comunicación más caros del mundo, y los medios de comunicación tienen un alto nivel de concentración empresarial. En ese sentido, se tendría que abrir más el mercado y captar mayores inversores extranjeros y nacionales, mediante instituciones que velen porque haya competencia y se respeten los derechos de propiedad. Esto será crucial para la economía mexicana en los próximos años”.

Añade que es importante llevar a cabo reformas en el sistema de impuestos y transferencias; una de éstas: acabar con el subsidio implícito que se le da al sector informal, el cual ?depende cómo se mida? representa alrededor del 50% de la población empleada.

“Si un trabajador tiene la oportunidad de ganar lo mismo y con las mismas prestaciones ?como el Seguro Popular? en el sector informal de la economía, como en el formal, pero con la ventaja de que en el primero no paga impuestos, obviamente preferirá seguir trabajando en la informalidad. Se generan incentivos nocivos para la economía y crece el empleo informal”.

¿El factor económico determina el político?

—Ambos se condicionan, pero el marco económico impone restricciones severas al marco político, sobre todo en una economía global, y su importancia ha crecido últimamente con respecto a lo político. Los políticos deben de entender que sus acciones no son inocuas sobre el entorno económico.

Perspectivas

A finales de marzo de este año, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) presentó el documento Propuestas para un programa de gobierno, el cual muestra los posibles ejes que puede adoptar el gobierno para el próximo sexenio.

Resalta la propuesta de incrementar la inversión pública y privada hasta en 25% del PIB y la apertura de la iniciativa privada a sectores estratégicos como el petróleo, el gas y la electricidad.

También intensificar los tratados de libre comercio, “dirigir la renta petrolera a la inversión, redirigir la política energética a áreas de oportunidad como el gas natural”.

En materia social propone, entre otras cosas, una bancarización del ciento por ciento de la nómina de los profesores y una restructuración el Instituto Mexicano del Seguro Social, para darle sustentabilidad financiera y operativa.

El investigador del Iiec, Armando Sánchez Vargas, indica que el candidato que gane la Presidencia debe ser el que tenga una propuesta de un plan nacional de desarrollo y un proyecto de largo plazo, para que la población logre un mayor bienestar, “sin embargo, esto no lo visualiza claramente en ninguno de los tres candidatos principales. Sus propuestas parecen una serie de acciones sin coordinación, es decir, plantean lo que es más popular.

“En las perspectivas a futuro de los candidatos a la Presidencia nada está contextualizado en un proyecto económico integral, que tenga consistencia para el futuro del país”.

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