Gustavo Cantú Durán, et.al

 

El restaurante Rosetta en la colonia Roma, una nueva opción entre los italianos
El restaurante Rosetta en la colonia Roma, una nueva opción entre los italianos/Foto Julio César Hernández-Revista Fortuna

Está por verse si la colonia Roma alcanzara el prestigio dela Condesa. Con su renacimiento hace casi un lustro, cada vez vemos desperdigados más restaurantes en la zona. Destaca el Rosetta. Oasis urbano preferido por neo-chics hasta cuarentones post-chic, es una alternativa de una joven chef que promete pero como la Roma, todavía le falta.

Pero, sigue siendo una de esas experiencias capitalinas por disfrutarse. Varios revisores pasamos largas tardes ahí porque el lugar, de techos altos, cómodo sin pretensiones. Ubicado en el patio de una casa de la zona con dejes Francés en la decoración.

De inspiración y ejecución Italiana, es un lugar que si se le nota dedicación en la comida. Pero la comida que en muchas ocasiones es sencilla, enfocada en el ingrediente y creativa, sufre principalmente por la falta de un buen capitán de meseros y algo de sazón en ocasiones. La chef, pasa mucho tiempo en el comedor, sin decidir en el equilibrio entre la cocina y convivir con los comensales.

De los platillos más sobresalientes, uno de mis grandes favoritos fue la burrata. Este queso fresquísimo que aquí lo producen en Atlixco es la perdición de muchos gourmands y en México rara vez se consigue, ya que en teoría se debe consumir a 36 horas de su elaboración. Es un mozzarela  envolviendo un centro cremoso, es originario de Puglia.  Con los jitomates que se acompaña y el buen aceite de oliva deja boquiabiertos a los primerizos.

Además, el Rosetta cuenta con muy buen pan y la focaccia para acompañarlo combina todos los elementos.

Otra de nuestras entradas favoritas fueron las croquetas de risotto con azafrán, para pasar por salsa de jitomate. Desafortunadamente, no encontramos el mismo sazón en las sardinas, que aunque bien elaboradas sufrieron de simplismo y grasa.

Para segundos platos las opciones se abrieron, aunque por el cambio de estaciones algunas pueden cambiar. Tanto en pastas como en platos principales hay cartas fuertes en el menú.

De los favoritos fueron el pescado en costra. Los encostrados concentran los jugos de la carne que ahí se prepara y aquí este contiene especies que nos permitieron un pez suave, de nivel de humedad perfecto. Es un respiro de las fórmulas de pescado a la sal que tanto abundan y nunca convencen.

Si lo suyo es la carne y no sus arterias, la panceta, tocineta, con la parte exterior, acompañada cuando lo probamos, con pequeños betabeles y que contrastan con la intensidad de la carne del excepcional platillo de cerdo.

Para los que gustan de las pastas todas se elaboran de calidad. Yo probé entre otras unas conchitas de pasta acera con tocineta y chicharos. Otra fue el pappardelle con higaditos, ambas texturas muy bien logradas. El risotto estuvo un poco batido, de nuevo mientras la chef amablemente paseaba por las mesas, tal vez un poco más de tiempo en la cocina haría el truco.

Para los postres los cannoli, ese típico dulce de Sicilia, es un rollo de pasta rellena. Aquí lo preparan tradicional, con queso ricota, con naraja y  salsa de chocolate para agregarle. En otra ocasión algo singular, queso vetado azul, como el cambozola (que es Alemán, no italiano), pero más dulce, que de nuevo con el buen pan del lugar resulto gran acompañamiento.

Lo que si es que el servicio, aunque simpático amable,  olvida que atender es más que eso. La ayuda para el vino fue nula, del estilo de “ese lo piden mucho”. Cuando abrieron el vino el mesero limpio el canto de la botella con la mano y luego la copa me toco estrellada y cortante. En fin, esa parte si fallo garrafal.

Eso si, el ambiente crece en la noche y se llenó de banda cuarentona menos neo-roma y prófugos de los nuevos suburbios de Santa Fe, Bosques de las limas de Cuajimalpa o provincia cercano, tendremos ya nuestro equivalente de tunnel people?

Pero en general si es un restaurante para ir a pasarla pausada, con gusto y amigos, de forma relajada y el corazón dela Roma. Nohay que dejar de ir y al final, llévense algo de sus conservas –la mermelada de naranja- para llevar que todas estuvieron de primera para el desayuno del día siguiente

Colima 166
Roma Norte, Cuauhtémoc, Ciudad de México, DF
01 55 5533 7804

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