Víctor H. Palacio Muñoz*

Decían los clásicos que la política es la expresión concentrada de la economía. Que economía y política siempre están indisolublemente unidas. Diríamos que quien hace economía o política “no da paso sin huarache”.

Los alcances de la economía y la política son tan altos que no puede existir una sin la otra. Y es por ello que en sus inicios la “ciencia económica” se llamaba sencilla y llanamente, Economía Política.

El país vive una situación en donde el entrelazamiento de economía y política son más que evidentes. Es por ello que hemos decidido darle este título a la columna que a partir de hoy se publicará en cada número de Fortuna.

Aquí se comentarán sucesos, hechos y posturas en torno a los grandes problemas nacionales y a sus protagonistas. Por el carácter del género periodístico, los comentarios serán necesariamente breves. 1) En plena carrera presidencial, muchos son los que quieren llegar. Y aunque parezca broma, alguien de nombre Cordero se apresura y, hace hasta lo imposible, por brillar en lontanaza. Pero la táctica pareciera ser llegar, “pero sin que los demás crean que quiero el poder”.

De lo contrario, es imposible entender sus declaraciones acerca de que en México se abate la pobreza, que el poder adquisitivo de la gente se ha incrementado o los grandes descubrimientos acerca de que se hacen transferencias de recursos de toda la sociedad a las empresas grandes, particularmente a las transnacionales. 2) Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) del gobierno, en 2006 la pobreza alimentaria subió de 42.6% de la población a 47.4% en 2008, es decir, un incremento de 5 millones de personas; la pobreza de capacidades lo hizo de 20.7% a 25.1%, o sea, subió 5.1 millones de personas; y la pobreza de patrimonio pasó de 13.8% del total de la población a 18.2%, un total de 5.9 millones de mexicanos.

En estos años de gobierno calderonista, hay más pobres que cuando asumió el poder. 3) Y hablando de poder. El secretario Cordero nos recetó otra linda afirmación. El poder adquisitivo de la población está subiendo. Dicen que la gente comenzó a formarse para ver cuánto le tocaba, pero…..na-nay. Si el índice de la canasta básica del Banco de México llega a 51,397 puntos en 2010, y el del salario mínimo es de 17,522 puntos en el mismo año, una simple operación nos dice que la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores es de 65.9%.

Es decir, que en lugar de andar con incrementos de 4% anual al salario, dicho incremento debería ser del 66% para efectivamente recuperar la pérdida del poder adquisitivo. 4) Pero no todo está perdido, no señor, hay quienes se preocupan realmente por lo que ocurre en este lacerado país. Tenemos un personaje por muchos conocido que bien podría entrar en la lista de récords Guinness, como aquel que lleva más tiempo haciendo campaña para ser Presidente de la República. Obviamente que nos referimos al inefable Sr. López Obrador, quien dice ser de izquierda y a quien muchos se lo creen.

Pues bien en las páginas 154 y 155 de su “Nuevo proyecto de nación” nos regala un par de perlas dignas de alguien que dice estar a favor de los trabajadores. ¿Cómo se puede solucionar parte de la problemática del país? Con la “participación social y privada en las regiones, para incrementar el valor agregado y la creación de empleos”. Esto se verá reforzado con el aumento “a la productividad con reparto de beneficios”. Muy bien, muy bien. Aprenda Sr. Cordero, aquí hay propuestas concretas y de izquierda.

La fórmula es sencilla: más explotación a los trabajadores ya que sólo así se incrementa el valor agregado, más empleos que saldrían de ese valor agregado y una productividad mayor de quienes laboran, bajo un no aclarado ni explicado “reparto de beneficios”. 5) El valor agregado del país se descompone hoy día (datos de 2009) en 68% de excedente bruto de operación que se agencian los empresarios (o la burguesía, como decíamos antes) y 32% para los asalariados.

Esto es, de cada peso que se genera en el total de la economía, los trabajadores productivos e improductivos se quedan con 32 centavos y los dueños de las empresas (principales aliados del izquierdista AMLO) con 68 centavos. En el proyecto de Andrés Manuel no se clarifica el mecanismo para llevar a cabo una distribución drástica del ingreso. Como ven, economía y política van unidas y…vaya que lo están.

*Profesor-investigador del Centro de Investigaciones Económicas, Sociales y Tecnológicas de la Agroindustria y la Agricultura Mundial (CIESTAAM), de la Universidad Autónoma Chapingo.

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